Jugando a ser mamá

28 sep
 
Vamos siendo preparadas y educadas,
desde que nacemos,
para la procreación y la maternidad”.
(Marcela Lagarde)
 

Bebés de plástico que hablan, parpadean, roncan, lloran y duermen, y niñas que corren a atenderlos mientras sus madres sonríen satisfechas, al ver cómo sus hijas se preparan para ser futuras mamás.

Eso es lo que nos muestra la publicidad dirigida a las niñas más pequeñas quienes, en algunas ocasiones, apenas llegan a los cinco años.  ¿Pero por qué las tareas de crianza se convierten en la diversión exclusiva de las niñas? ¿Jugar con estas muñecas, cada vez más parecidas a bebés reales, es acaso una manera de prepararte para cumplir con uno de los mandatos primordiales de tu condición como mujer: ser madre?

Nuestra niñez estuvo libre de muñecas, al menos de las que tenían forma de bebé. En cambio, los estantes de nuestro cuarto estaban llenos de animales de peluche o de plástico, compañeros de aventuras que salían con nosotras a la calle o que, sobre la cama, se convertían en valientes personajes capaces de volar por el cielo raso, navegar mares en barcos piratas hechos de cartón y estar listos para sentarse a nuestro lado, cuando mamá o papá gritaban: ¡Ya está lista la cena!

En vez de recluirnos en casa, arrullando a un bebé de mentira, paseábamos en bicicleta; en lugar de cambiar pañales vacíos, nos divertíamos corriendo y jugando con otros niños; en vez de preparar la comidita para nuestro pequeño, elaborábamos elíxires hechos en base a hojas y flores de colores.

Desde niñas nos negamos a ejercer el rol de mamá, y si bien en ese entonces no nos cuestionábamos por qué todos los juguetes para niñas tenían que ver con la crianza de bebés y con las tareas domésticas, ahora sabemos que tras la aparente inocencia de estos objetos infantiles, se esconden instrumentos de manipulación: armas que nos preparan para cumplir el rol de madres al que estamos destinadas las mujeres.

Las pequeñas mamás de hoy

No hay duda que, en el mercado de los juguetes para niñas pequeñas, las muñecas bebés ocupan un lugar privilegiado desde hace varias décadas. Cada tienda tiene reservado para ellas  un pasillo color de rosa, donde las muñecas aguardan silenciosas a que sus futuras dueñas-mamás las elijan y las lleven a casa para convertirlas en sus hijas.

Adiestradas por sus propias madres y motivadas por la publicidad dirigida a ellas, estas niñas aprenden que criar un bebé es divertido, aunque requiera cada minuto de su tiempo, incluso si esto las deja agotadas: la tarea de ser mamá nunca termina. Desde que se levantan hasta que se acuestan, el centro de su atención es su bebé y todos los cuidados que este requiere.

Bajo una apariencia inocente y tierna, los comerciales de muñecas hacen uso de melodías o canciones infantiles, cuyas letras en realidad revelan el objetivo oculto detrás de estos juguetes: enseñar a las niñas a cuidar a un bebé. Recluidas en una habitación, las pequeñas comparten sus primeros saberes maternos y aprenden juntas la función que cumplirán en el futuro.

Cada vez más sofisticados y con características que los asemejan a bebés reales, hoy en día estos juguetes requieren de mayores cuidados, por eso estas niñas tienen que seguir al pie de la letra el consejo de sus madres y cumplir con una rutina diaria que cada vez parece menos un juego.

¿Pero por qué los bebés son juguetes reservados para las niñas? ¿Acaso estas muñecas nos atraen porque activan el supuesto instinto maternal que llevamos dentro? ¿O será que ellas simplemente son herramientas para el adoctrinamiento de los roles de género que la sociedad nos inculca desde temprana edad?

 

Más que una muñeca: un bebé

Quizá para poder entender lo que estos comerciales reflejan sea necesario ahondar un poco en la condición de género femenino. Este es un concepto relacionado con un tema que abordamos en un post anterior: al nacer se nos otorga un género (femenino o masculino) y el pertenecer a este implica que tenemos ciertas cualidades y aptitudes innatas.

De acuerdo a esto, el género femenino ha sido determinado en base a su capacidad para reproducirse, por ello la maternidad es el rol primordial de una mujer. O al menos eso se creía hasta el surgimiento de las teorías contemporáneas de género, ocurrido hace poco más de medio siglo.

¿Pero qué implica ser mamá? Significa no solo producir otros seres en nuestro cuerpo, sino también ocuparnos del cuidado de ellos. Se supone que, para lograr esto, estamos dotadas de un instinto maternal que nos permite llevar a cabo la crianza de los hijos y las tareas domésticas de una manera que ningún hombre podría. Y es que supuestamente nosotras, tan solo por el hecho de ser mujeres, sabemos de manera natural barrer, cocinar, lavar, planchar, cuidar y otras actividades similares.

Sin embargo, y tal como afirma Marcela Lagarde, desde que nacemos las mujeres somos preparadas y educadas para la procreación y para la maternidad. Los comerciales de muñecas son una muestra tangible de ello.

Basta prestar atención a lo que dice este tipo de publicidad para darnos cuenta que estamos ante algo más que simples juguetes. Más que una muñeca, un bebé, afirma la voz en off del comercial de Baby bebé, mientras que la de Lucy La Le Lu entona dulcemente la frase Aprende a cuidar con amor a un bebé, y en el aún más explícito aviso publicitario de Little Mommy se usa el eslogan Para las pequeñas mamás de hoy.

Como podemos observar estos tres comerciales tienen varios puntos en común: todos ellos se desarrollan en las habitaciones de las niñas, espacios privados reservados únicamente para ellas y en donde la única presencia adulta es la de la mamá; los bebés requieren un cuidado intensivo que ocupa todo el tiempo disponible de estas niñas (tal como escuchamos en el aviso de Little Mommy: la diversión no tiene descanso); estas muñecas y sus accesorios son el único tipo de juguete que tienen estas niñas; la actitud de las pequeñas manifiesta una búsqueda obsesiva de la perfección: son mamás que viven pendientes de sus hijos.

Felizmente, frente a esta pesadilla publicitaria color de rosa, existen niñas como Riley, que no se dejan engañar por lo que los comerciales le dicen: ella elige lo que realmente le gusta.

+ Identidad de género. Marcela Lagarde. Curso ofrecido en Managua (Nicaragua), 1992.

(*) Este post fue escrito por Nina Nin y Ren Murasaki.

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13 comentarios to “Jugando a ser mamá”

  1. Pepita Perez 28 septiembre, 2012 at 3:48 pm #

    Creo que de lo que primero tiene que purgarse el feminismo es de creer que un hijo es algo que merma la condición de las mujeres. Quien no los quiera tener ¡Bien! pero quien los quiera tener (sea por el motivo que sea) es igual de respetable que no lo desee. ¿Hasta cuando la lucha por la libertad de la mujer se va a seguir centrado en el ataque y el desconocimiento de l@s otr@s?

    • Nina Nin 28 septiembre, 2012 at 8:39 pm #

      Pepita, nosotras no criticamos la maternidad sino la manera cómo ésta es ejercida hegemónicamente, lo cual sí merma las libertades de las mujeres. Estamos de acuerdo con que la elección de ser o no madre es válida y respetable, pero también somos conscientes que aún hoy ser madre sigue siendo un imperativo para muchas mujeres. Y este post trata de mostrar cómo los medios transmiten este mensaje en la publicidad para niñas. Creemos, además, que el ataque y el desconocimiento lo sufren quienes no se ajustan a esta norma, como sucede, por ejemplo, con las mujeres que no quieren ser madres.

  2. La Inquieta MIrada 30 septiembre, 2012 at 4:36 am #

    Muy interesante, hace poco vi una excelente campaña del gobierno ecuatoriano concienciando acerca de juguetes bélicos y sexistas. Realmente es increíble cuánto puede moldear estos juegos de roles. Comparo los juguetes con los que juegan las niñas de Venezuela, las Barbies por excelencia y mi experiencia con niños y niñas acá en Alemania, donde las Barbies no abundan como en mi país de origen. Los niños tiene cocinitas para jugar y las niñas tienen muñecas en la misma proporción que puzzles, pelotas, carros, caballos de pelcuhe, etc.
    También hay unos excelentes vídeos de la página en vídeo de Femenist Frequency que tiene que ver con este tema tan interesante que nos traes hoy:

    http://www.feministfrequency.com/2012/01/lego-gender-part-1-lego-friends/

    Saludos

    • Nina Nin 30 septiembre, 2012 at 10:37 am #

      Sí, pues es un tema interesante aunque suele pasarse por alto como si no tuviera influencia alguna en los niños y en las niñas y como si no reflejara los roles de géneros que son impuestos o reforzados durante la infancia.

      Gracias por el enlace, acabo de ver el video acerca de los lego para niña y es genial el análisis de la conductora. A ver si traduzco los subtítulos y lo comparto en el blog próximamente.

      Saludos.

      • La Inquieta MIrada 3 octubre, 2012 at 4:07 am #

        Nina, creo que tienen ya subtítulos, hay que darle abajo en las opciones.
        Saludos

      • Nina Nin 3 octubre, 2012 at 9:42 am #

        Sí, tienes razón. Lo había visto con subtítulos en inglés, pero tiene en español. Lego y el Género: pronto en Chicas Malas. ;)

  3. Mano 9 octubre, 2012 at 5:38 am #

    Discrepo.
    Tengo una niña e 7 años y NUNCA le he inculcado las muñecas ni los bebés muñecos (porque yo nunca lo hice y no soy por ello menos maternal o menos madre), pero le encantan, le apasiona ser madre o al menos ese rol. En los parques se acerca a los bebés y hermanos pequeños de sus amigos para jugar con ellos, he llegado a pedirle que no lo haga para que se relacione con los niños de su edad, pero es superior a su instinto.
    Me pide tener un hermano y cada nacimiento en la familia lo celebra y espera como un gran acontecimiento… Cuida a varios bebés que tiene desde que ella misma empezó a andar y no ha roto ninguno,a temporadas han tenido nombres y en casa de cada abuelo tiene al menos uno…

    Es innato e instintivo en ella… No se lo prohibiré aunque intento que haga otros juegos.

    • Nina Nin 9 octubre, 2012 at 8:53 am #

      Mano, gracias por compartir tu experiencia personal como papá. Creo que nuestra discrepancia se genera a partir de la idea de que existe el “instinto maternal” o que ser madre es algo “innato”. El ensayo de Lagarde, en el que nos basamos para escribir este post, rompe con todo eso considerado “natural” en la mujer, y propone que se trata más bien de aprendizajes sociales y culturales. Ahora, en el caso de tu hija, según nuestra perspectiva, puede que tú no le hayas propuesto los juegos con muñecas, pero ella puede haber visto que las tareas de cuidado de niños son generalmente realizadas por las mujeres de su entorno familiar o que son reproducidas de igual manera en la escuela: otro espacio común de segregación sexual.

      • Mano 10 octubre, 2012 at 2:44 am #

        Hola Nina Nin.
        Mi experiencia es de ser MAMÁ y voy a matizar pues considero que es innato el instinto maternal si se tiene, y si no se tiene puede surgir por necesidad social o incluso por realización personal en la madurez.
        Puede Marcela Lagarde haya estudiado antropología y pensado y analizado muchos temas, pero ningún padre/madre implicado en la educación de sus hijos te pondrá en duda que personalidad, carácter o inclinaciones tiene su propio hijo/a y si existe un instinto (dirán que sí), además de una imitación por el entorno (dos madres el caso de mi hija) pero que no tiene porque ser un patrón para cualquier otro individuo, pues muchos otros casos conozco que la preferencia no son los bebés o en su defecto los muñecos, si no los puzles, cuentos, pelotas o coches…

        Hay un gran peso en el caracter de cada individuo y un porcentaje menos de influencia externa, siempre variable según la flexibilidad o debilidad del sujeto en cuestión.

        Al fin y al cabo lo que quiero expresar es que las generalidades están bien cuando estudias estadísticas, pero cuando tratas a los individuos, cuando “tomas muestras de campo” te das cuenta lo dispares que nacemos y que sólo con el tiempo se nos iguala, los niños son más auténticos de lo que creemos y tienen mucha personalidad, otra cosa es que la oculten o modifiquen para ser aceptados socialmente, la base de la educación que yo quiero transmitir es el amor propio y la confianza en uno mismo, pero a base de esfuerzo y trabajo, no de engreimiento de “soy guapa”, si no de “como he aprendido a hacer esto, puedo hacerlo bien”

        Saludos

      • Nina Nin 10 octubre, 2012 at 9:20 am #

        Hola Mano:

        Disculpa el malentendido, pero bueno, ya que estás hablando de tu experiencia personal como mamá, te comento que este post está hecho también en base a nuestra experiencia personal, en este caso, como hijas.

        Si empleamos el discurso de Lagarde como base teórica es porque nos sentimos identificadas con él y nos ha servido para explicarnos el porqué de nuestro rechazo a los bebés de juguete, usualmente asociados con las niñas.

        No negamos que el carácter de cada persona es individual y único, pero no creemos en el instinto maternal y que tu hija, según tú, lo tenga no quiere decir, para nosotras, que ella sea la regla, podría ser más bien la excepción. Además, al asegurar que todo padre afirmaría la existencia del instinto maternal, estás cayendo tú en la generalización.

        En fin, son opiniones opuestas, y este post no intenta convertirse en una verdad absoluta para todas, simplemente hay quienes se sentirán identificadas y comenzarán a cuestionarse o explicarse a sí mismas y quienes, como tú, discreparán con lo escrito. Lo que esperamos nosotras es generar cuestionamientos, repensar las cosas, tratar de hayar puntos de concordancia que nos permitan entendernos mejor a nosotras mismas.

        Por otro lado, te felicito por criar a tu hija con la libertad de ser quien ella quiera ser y enseñándole que no debe basar su autoestima en su aspecto físico.

        Gracias por tus comentarios, este intercambio de opiniones es muy interesante.

        Saludos,

        N.

  4. Mano 19 octubre, 2012 at 3:37 am #

    Hola de nuevo, no negaré que he estado días pensando en los comentarios que hicimos así como en el tema que nos incumbía, he preguntado, leído, observado e incluso investigado y he llegado a una conclusión que quiero haceros llegar.

    Yo vivo en España y no se refleja la realidad “tan” machista como la pintáis. Lo apoyo con estudios de población, pues en los últimos 10 años las mujeres tienen su primer hijo a la edad media de 30 años y la media de hijos está en 1.8, por lo que me atrevo a deducir que la mujer española tiene hijos después de estudiar, afianzar su trabajo y tener una relación estable, entonces la que siente el instinto maternal tiene hijos, y si le cuesta recurre a los tratamientos de fertilidad (que son un alto porcentaje).

    Desde 2009 se ha producido un descenso preocupante de la natalidad española, que se prevée negativo a partir de 2012, lo que se ve influenciado por la crisis y yo añadiría que la generación de mujeres en edad de procrear (30 años) y más mayores (hasta 35) ya son las primeras hijas de la primera gran oleada feminista española, que coincidiendo con el fin de la dictadura y la obtención de derechos, ya han crecido con libertad inculcada por sus madres y está ejerciendo su derecho a elegir su maternidad y el momento de esta.

    No me extiendo más, pues llego a la conclusión de que en mi sociedad la influencia de la publicidad y del entorno no es tan machista ni asfixiante como el que describís, con lo que puede que si influya en la educación pero aquí no se siente igual que en otros sitios. Yo lo acusaría más a la religión y los países/sociedades religiosas. España se proclama laica y aunque sea importante la presión Católica, no es ni sombra de lo que fue hace 40 años ni llega a tan lejos.

    Gracias por vuestro aporte y por hacernos pensar.
    Un abrazo, Mano

    P.D.: A mi me preocupa más la influencia de la moda de la delgadez extrema y estar siempre guapa y callada para gustar a “ellos”

    • Nina Nin 19 octubre, 2012 at 8:49 am #

      Mano, lo que me comentas no hace más que confirmar lo que pienso: que el instinto maternal no existe o que, en todo caso, es una construcción cultural relacionada íntimamente con el género femenino.
      Como bien describes, en España, gracias a las luchas feministas y los derechos alcanzados por esta, las mujeres le dan prioridad a su desarrollo profesional y laboral dejando de lado la maternidad y, probablemente, en muchos casos, hasta renuncian a ella. E

      Pues bien, la realidad en el Perú es otra: alrededor de 34 mil adolescentes salen embarazadas al año; la educación sexual en el colegio no existe; la Iglesia Católica ejerce una presión muy fuerte en el gobierno en diversos temas que competen a derechos de salud pública para las mujeres, como es el caso del aborto (el cual sólo es legal si corre riesgo la vida de la gestante, sin embargo no existe aún hoy un protocolo al respecto), las mujeres ganan 50% menos que los hombres por realizar el mismo trabajo, nuestro país ocupa el primer lugar en violaciones sexuales en Sudamérica, mientras los casos de feminicidio se multiplican cada año… En fin, creo que con todos los datos mencionados te puedes hacer una idea de la situación en la que nos encontramos las mujeres aquí.

      Por otro lado, este artículo toma como pretexto los comerciales de bebés para niñas para hablar de cómo la maternidad nos es impuesta como un mandato de género, pero no estamos afirmando que los medios de comunicación sean los únicos transmisores de esto, de hecho la familia, el colegio, la sociedad y la cultura también contribuyen al replicar los roles de género en niñas y niños.

      Gracias a ti por participar con tus comentarios y me alegra mucho saber que leernos te impulsó a investigar un poco más acerca de este tema.

      Un abrazo,

      N.

      Pd: Lo de la moda, la delgadez y el cuerpo de las mujeres son temas pendientes en el blog, así que estate atenta a nuestros posts. ;)

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  1. Madre antes que mujer « Chicas Malas - 25 enero, 2013

    [...] ya explicamos en un post anterior ser madre implica no sólo tener la capacidad para reproducirse, sino también la aptitud innata [...]

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