Archivos por Etiqueta: género

Feminidad y masculinidad

23 nov

Si a pesar de los esfuerzos de tu familia, de tus profesores, y de la sociedad entera, no eres lo suficientemente femenina o masculino para ser considerado “normal”, alégrate.

*Foto de Sentiido

Besa a quien quieras

1 oct

Y a quien quiera besarte, sin importar lo que digan los demás.

¿Hombrecito o mujercita?

29 jun

Sobre una cama, una mujer embarazada y un hombre conversan acerca del futuro sexo del bebé por nacer: él, con una sonrisa en los labios, cree que su hijo será varón y ya está pensando cuál sería el nombre ideal; mientras que ella, con seguridad, afirma que su vástago será mujer.

Pero de pronto, el bebé elige lo que quiere ser y aunque esta elección no revele su género sino más bien su profesión, este comercial fue el punto de partida para ponerme a pensar en esa famosa pregunta que todo futuro padre o madre, en algún momento, escucha: ¿será hombrecito o mujercita?

Parece ser que cuando te acercas a los 30 años eres presa de una nueva moda (que nunca pasa de moda): tener hijos. Sino díganmelo a mí que, últimamente y cada vez con más frecuencia, veo cómo, una a una, amigas o personas que conozco usan las redes sociales para anunciar sus embarazos o presentar a sus flamantes bebés en innumerables fotografías.

Pero mientras los demás a mi alrededor se reproducen, yo comienzo a preguntarme qué es ser mujer y qué es ser hombre y qué rol cumplen nuestros padres en la formación de nuestra identidad de género.

Y la pregunta del millón es…

Hace unos meses atrás fui por primera vez a un baby shower y poco después, en un almuerzo, fui testigo de una conversación que para muchos futuros padres debe ser bastante común. Luego de que un compañero de trabajo comentara que su esposa estaba embarazada, alguien le hizo la pregunta del millón: ¿y qué va a ser: hombrecito o mujercita? Él respondió que no sabía, que era muy pronto todavía para que pudiera verse el sexo del bebé en una ecografía.

En un principio, la definición del género de cada persona se basaba en ciertas características sexuales y corporales, como por ejemplo, la presencia de determinados órganos genitales (pene o vagina), lo cual daba como resultado que el bebé sea denominado hombre o mujer, según fuese el caso; asignándosele así el género masculino o femenino, respectivamente. Se consideraba entonces que, por naturaleza, estas son las dos únicas opciones genéricas.

Sin embargo, las teorías contemporáneas de género, que surgieron poco antes de la segunda mitad del siglo XX, proponen algo diferente: para ellas, ser hombre o ser mujer no es una cualidad natural sino más bien una categoría histórica. Es decir que, no porque tengamos un cuerpo de mujer, nuestro destino natural es ser madres, hacer las labores domésticas y ejercer un rol pasivo en nuestra vida sexual, ideas estas, entre otras, que han predominado en culturas como la nuestra.

El género, lo femenino y lo masculino, es construido a lo largo de la historia y en cada cultura, a partir de las características sexuales: los seres humanos son clasificados y de acuerdo a sus cuerpos se les otorga roles sociales y formas de comportamiento que deben cumplir. Pero nada de esto es natural, sino que es una creación sociocultural.

Si en la actualidad predomina la idea de la existencia de dos únicos géneros (masculino y femenino) es porque en sociedades donde existían más diversidad de géneros se impuso la organización social en torno a esos dos. Pero que este sistema genérico se haya generalizado y sea el dominante en todas o casi todas las culturas del mundo, no significa que sea producto de la naturaleza: ser hombre o ser mujer no es un hecho natural, es algo que nos enseñan a ser desde que nacemos y abrimos los ojos por primera vez.

¿Yo puedo ser lo que quiera ser?

Desde que nace, (tu hijo) ya puede ser lo que quiera, es el eslogan de este comercial sobre un seguro para fondo universitario, pero luego de leer a Marcela Lagarde, me pregunto una y otra vez en qué medida la influencia familiar, social y cultural ha influenciado en mi identidad de género. Porque si en realidad no nacemos mujer u hombre sino que aprendemos a serlo, el rol que cumplen nuestros padres es fundamental: ellos son los primeros que nos enseñan cuál es nuestro género y cómo debemos comportarnos de acuerdo a él.

Esto último queda ejemplificado en la importancia que tiene para los futuros padres saber el sexo del bebé antes de su nacimiento. Muchos dirán que conocer este dato sirve para ir eligiendo el nombre o para comprar la ropa adecuada para cada uno. Así, si es niña será todo rosa y si es varón todo azul, aunque también se pueden emplear colores unisex (amarillo y verde, por ejemplo), tal como indican las páginas web especializadas en bebés.

Precisamente, este tema de la ropa cobró una importancia trascendental cuando fui a comprar el regalo para el baby shower. Al acercarme a la zona de bebés de un supermercado, habían dos estantes separados: por un lado, estaba la ropa de hombrecito, que  tenía trencitos y avioncitos y predominaba el azul; mientras que al otro lado, estaba la ropa de mujercita, la cual tenía maripositas y florecitas y predominaba el rosado.

Parece que las marcas de ropa de bebé tienen muy claro que solo existen dos géneros y que a cada uno de ellos le corresponde determinados colores y figuras con los cuales se van a identificar sí o sí. Y los padres, primeros maestros en el arte de encasillarnos en uno de estos dos géneros, siguen pensando que a sus hijos, naturalmente, les gustará esto o aquello.

+ Identidad de género. Marcela Lagarde. Curso ofrecido en Managua (Nicaragua), 1992.

«Lo de afuera puede cambiar»

27 jun

 

Un grupo de amigos se reencuentra después de varios años y descubren que el tiempo los ha cambiado a todos: perdieron pelo, crecieron, adelgazaron o cambiaron de identidad de género, pero nada de eso importa. ¡Heheyyyy!

Todas las mujeres

27 feb

¡Nosotras queremos todo!

Maldición color de rosa

3 feb
 

Portada del libro en Alfaguara

 “Entre todas las cosas increíbles de este mundo,
le perseguía un fantasma en forma
de encantador vestidito rosa
con frunces y botones de nácar”. 
 

Cuando Billy Simón se despertó un lunes por la mañana no imaginó que iba a ser el peor día de su vida. Y todo por culpa del pomposo vestido rosa que su madre le obligó a ponerse.

Al llegar a la escuela no sólo los adultos comenzaron a tratarlo diferente, sino también sus compañeros de clase. Billy notará, por primera vez, lo distinto que es el mundo cuando eres una niña en el libro Billy y el vestido rosa de Anne Fine. 

Tenía casi 8 años cuando descubrí  Billy y el vestido rosa en la Feria Internacional del Libro de Lima. Entre cantidades ingentes de estantes y libros fue una verdadera suerte encontrarlo. Su peculiar portada inmediatamente me llamó la atención: mostraba a un niño pecoso, con cara de confusión, que llevaba puesto un vestido rosa. Cuando leí su aún más peculiar trama, en la contratapa, hizo que me enamorara a primera vista de este libro.

Ilustración del libro en Alfaguara

¡Rosa, rosa, sólo rosa!

En tan solo un día de clases le sucede de todo a Billy: su profesora lo riñe por no ser lo suficientemente ordenado en sus tareas, es elegido para interpretar a Rapunzel y para servir como modelo en clase de arte. Pero no es el más indicado para llevar una mesa del edificio de preescolar, ni puede jugar fútbol  en el recreo, ni correr libremente a la hora de educación física. Y el causante de todas estas situaciones a las que Billy se ve sometido es el aparentemente inofensivo vestido rosa. Pero ¿realmente es tan inofensivo como parece?

Portada del libro en edición francesa

 La vida no es color de rosa

Es increíble la cantidad de metáforas que encuentras tras leer este libro con ojo crítico y, por supuesto, con algunos cuantos años más de vida. La principal y la más representativa es, sin duda alguna, el vestido rosa.  Como bien es sabido, el vestido se considera una prenda exclusiva de la mujer y el color rosa ha sido por excelencia símbolo de la femineidad, asociado también a la inocencia y la delicadeza, cualidades que se atribuyen usualmente a la mujer.

En este cuento, el vestido rosa es una ingeniosa representación de las características y los roles de la mujer establecidos por la sociedad. Pero al ser Billy un niño, a pesar de las restricciones que el vestido le impone, opta por transgredir las normas tradicionales que los adultos y sus compañeros le exigen cumplir. Para mostrarnos esta transgresión, Anne Fine recurre a otro simbolismo: cada vez que Billy no actúa como se espera que una niña lo haga, su vestido se mancha.

Mediante ejemplos propios de la vida diaria del protagonista, Anne Fine llama a la reflexión sobre el tema de las desigualdades de género; y lo hace de forma tan acertada y directa, que en un estudio realizado en el 2002 por la Universidad de Londres se descubrió que tras leer este libro y discutirlo con un grupo de niños, éstos fueron capaces de notar el diferente trato que se les da a niños y niñas.

Sin duda alguna, un libro altamente recomendable sea cual sea tu edad o género.

+Título: Billy y el vestido rosa (Bill’s New Frock).  Autora: Anne Fine.  Género: Literatura infantil.  País: Gran Bretaña.  Año: 1989.

Rosario y sus tijeras vengadoras

30 ene

Fotograma de la película «Rosario Tijeras»

A Rosario la vida
no le dejó pasar ni una,
por eso se defendió tanto,
creando a su alrededor
un cerco de bala y tijera,
de sexo y castigo, de placer y dolor”.
 

Ella es la más brava del barrio, sus besos son mortales y nunca se enamora. Sabe disparar, pero sobre todo sabe usar las tijeras para vengarse del hombre que la violó.

Ella es Rosario Tijeras, protagonista de la novela que lleva su nombre.

Hace unas semanas, mientras paseaba por el Facebook, encontré la foto de una pared anónima en la cual alguien había escrito una frase que decía algo así como tijeretazo para el violador o tijeras contra el agresor, en referencia clara a la castración física como pena contra los violadores. Dicen que las paredes hablan y debe ser cierto, porque esta vez sentí que esa pared me estaba hablando a mí con el único fin de recordarme que tenía una deuda pendiente con Rosario Tijeras.

 Dos meses atrás me había prometido a mí misma que escribiría un artículo acerca de ella y sus tijeras vengadoras. Felizmente mi deuda con Rosario era literaria y no corría el riesgo de ser una de sus víctimas, porque si hay algo que ella sabe hacer bien es vengarse.

 

Fotograma de la película «Rosario Tijeras»

 

 Muñeca brava

 «Como a Rosario le pegaron un tiro a quemarropa mientras le daban un beso, confundió el dolor del amor con el de la muerte», con estas líneas el escritor colombiano Jorge Franco inicia la historia de uno de los personajes más conocidos de la literatura y la cultura popular colombiana: Rosario Tijeras.

 En medio de un barrio marginal de Medellín y teniendo como trasfondo la narcocultura y el mundo de los sicarios, Franco nos narra la historia de una niña como muchas otras, que en medio de la pobreza y la delincuencia es víctima de la violencia: primero es abusada sexualmente a los 8 años por su padrastro, para luego ser violada a los 13 por un par de vecinos. Pero esta vez, Rosario renuncia a su papel de víctima y decide tomar la justicia en sus propias manos. Pocos meses después del ataque, ella planea fríamente su venganza: con seductores engaños y aprovechando que uno de sus atacantes parece no reconocerla, invita a éste a entrar a su casa y luego de desnudarlo, coge las tijeras de costura de su madre y corta de raíz el mal para siempre, destruyendo el arma de su agresor.

 Es entonces cuando surge la leyenda y todos en el barrio comienzan a llamarla Rosario Tijeras, apodo con el que luego sería conocida también años más tarde al convertirse en sicaria.

 

Menos rosarios y más tijeras

 En épocas como las nuestras, en que las violaciones impunes contra niñas y mujeres parecen haberse convertido en cosa de todos los días, un personaje como Rosario Tijeras no puede ser otra cosa que una heroína.

 Ella es una mezcla explosiva de femme fatale -típica fantasía masculina- y asesina a sangre fría, pero su personalidad es mucho más compleja: también es frágil y firme, temerosa e impulsiva, salvaje y sensible. Rosario es puta, asesina y drogadicta, pero al mismo tiempo es valiente, fuerte e independiente, cualidades éstas últimas que suelen atribuírseles a los personajes masculinos.

 A medida que uno va conociéndola mejor, se da cuenta que la Tijeras estaba predestinada para el crimen, su terrible pasado la persigue y la envuelve en un círculo vicioso del cual parece imposible salir. Por eso es tan fácil quererla y admirarla, y perdonarle todos sus pecados porque ella no nació para ser santa.

 Con una fuerza a prueba de balas, día a día Rosario pelea con la vida y a veces ella misma se convierte en la muerte, una especie de parca violenta y compasiva, que antes de dispararle en el estómago a su víctima de turno, siempre le da un sensual beso de despedida en los labios.

*Rosario Tijeras es tan popular que además de la canción de Juanes, se han hecho una película y una serie en su honor.

+ Título: Rosario Tijeras. Autor: Jorge Franco. Género: Novela. País: Colombia Año: 1999. 

¿De qué están hechas las niñas?

16 nov

 

Shuichi y Yoshino disfrazados de niña y niño, respectivamente

 
 
¿De qué están hechos los niños?
De ranas y caracoles
y colitas de perro.
¿De qué están hechas las niñas?
De azúcar y especias
y otras cosas bonitas.
(Canción infantil inglesa siglo XIX)


Shuichi tiene 12 años, es tímido, le gusta escribir y está enamorado de su mejor amiga: Yoshino, una chica desenvuelta a la que le gusta practicar básquet. La atracción que él siente por ella no tendría nada de especial si no fuera porque ambos comparten un secreto: a él le gusta vestirse de niña y a ella, de niño. Entre los salones de clase, el acné y los triángulos amorosos, Shuichi y Yoshino intentarán descubrir quiénes son y de qué están hechos en el anime Hourou Musuko.

Cómo salir del clóset y sobrevivir en la secundaria

A pesar de haber estado metida en el mundo del anime desde hace más de siete años, Hourou Musuko ha sido toda una sorpresa para mí: es una serie que me ha impresionado como ninguna otra, no sólo por su inusual y controversial trama, sino también por el matiz humano y la sensibilidad que se desprende de cada uno de sus personajes.

Shuichi trata de lidiar con el rechazo de su mejor amiga luego de haberle confesado su amor, mientras se pregunta de qué están hechas las niñas, tal como dice la letra de una popular canción infantil; Yoshino no está interesada en el amor pero sí en ocultar los cambios de su cuerpo en plena pubertad; Saori es antisocial y vive enamorada de Shuichi aunque sabe que él sólo la quiere como amiga; Mako es inseguro y se siente atraído por uno de sus profesores; Chizuru es una chica enérgica y que no duda en hacer lo que le provoca aunque eso incluya vestirse con el uniforme masculino; estos son algunos de los memorables personajes de Hourou Musuko, que sienten, dudan y sufren, y son tan complejos y contradictorios como una persona real.

Después de ver un par de capítulos es inevitable comenzar a sentir una gran simpatía por cada uno de los personajes, y si no te sientes identificado con alguno de ellos, al menos te harán recordar a algún amigo o compañero de colegio. Tanto los protagonistas, Shuichi y Yoshino, como los personajes secundarios tienen voz y voto en algún punto determinado de la historia, de tal manera que ninguno de ellos ha sido creado tan sólo para cubrir espacios dentro del argumento, sino que brillan con luz propia y se ven envueltos en sendos dilemas.

Sin duda alguna el realismo que caracteriza a los personajes es el rasgo más destacado de este drama escolar, cualidad que también se ve plasmada en el enfoque que se le da a la trama mediante el recuento de las vivencias típicas (y no tan típicas) de este grupo de adolescentes. De forma profunda, seria y reflexiva, pero a la vez sutil y divertida se aborda el tema de género; el cual es visto como un disfraz o una performance que podemos elegir o actuar a nuestro gusto.

* No sólo el anime es genial, el soundtrack también. Aquí les dejo elopening y el ending para que lo comprueben ustedes mismos. :)

+ Hourou Musuko (Wandering Son). Director: Ei Aoki. Estudio de animación: AIC. Año: 2011. Número de capítulos: 11. Basado en el manga de: Takako Shimura.

 

 

«Venus as a boy»

5 nov

Cuando Björk conoció al DJ Dom T. creyó ver en él una especie de versión masculina de Venus y le compuso esta canción para mostrarnos que la sensibilidad no es una cuestión de género.

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