El amor romántico nos ha invadido. Desde hace más de dos siglos se inmiscuye en nuestras relaciones de pareja y no nos permite establecer vínculos más libres. Nos impone roles represivos (tanto para mujeres como para hombres), nos incita a abandonar lo que somos y en lo que creemos, nos ata a una sola persona para toda la vida, nos obliga a creer en los cuentos de hadas y en el final feliz, cuando en realidad las relaciones humanas son mucho más complejas y presentan infinitos matices.
Pero, ¿cuáles son las características del amor romántico? ¿Cuáles son los mitos que los fundamentan? ¿Cómo es que llegó a convertirse en el modelo de amor más aceptado hoy en día?
Estas dudas que rondaban en mi cabeza se resolvieron cuando leí a Coral Herrera y rápidamente me convertí en una de sus seguidoras desde que tuve la suerte de tropezar con su blog El rincón de Haika.
Nunca me he enamorado antes y creo que soy una persona bastante afortunada por eso, pues cuando era adolescente el único modelo de amor que conocía es el romántico. Realmente creía que esa era la única forma de amar y que definitivamente así es cómo debía ser el amor, tal como lo describían las canciones, las películas y las novelas que consumí en mi niñez y en mi adolescencia.
Ahora, que ya soy adulta, el feminismo y los estudios de género me han ofrecido una percepción más clara del amor romántico y una visión más amplia de las relaciones humanas. Poco a poco me siento más preparada para poder llevar una relación igualitaria y libre. Me siento capaz de disfrutar más el momento, sin ataduras. Mi mirada se ha agudizado, y ahora es más sencillo para mí reconocer ciertos patrones de conducta fomentados por el amor romántico y por los mitos en los que éste se basa, los cuales abordaré en este artículo.
Estar enamorado es…
Si bien el amor romántico se establece como modelo ideal recién en el siglo XIX, ya en el siglo XII se podían observar sus primeros indicios como una variación del amor cortés. Éste se caracteriza por estar protagonizado por miembros de la nobleza, es decir, sólo los aristocráticos podían aspirar al amor. Usualmente el enamoramiento se iniciaba de manera unilateral por parte del caballero: él admiraba a la distancia a su amada, quien comúnmente estaba casada.
Varios siglos después, en el XIX, cuando surge el romanticismo se comienza a ligar el amor, la sexualidad y el matrimonio como elementos inseparables entre sí. El amor romántico es una mezcla de deseo emocional y sexual, y se caracteriza por la renuncia y el olvido de uno mismo, la exclusividad emocional y sexual, y el carácter incondicional y de durabilidad (es para toda la vida). Cabe mencionar que el amor romántico influenció de manera más intensa a las mujeres, porque les ofrecía una forma de liberación dado que representaba la promesa de la felicidad eterna al lado de la pareja perfecta.
Aunque ambos tipos de amor mantienen algunos puntos en común me gustaría centrarme en uno de ellos: la pasividad de la mujer. En el amor cortés, ella es una noble quien representa la perfección física y moral, la que espera que su caballero realice hazañas para ganar sus afectos. En el amor romántico, ella es la princesa sumisa, débil y dulce, cuyo mayor sueño es casarse y ser feliz para siempre.
Los ingredientes mágicos del amor
Para Herrera el amor romántico se ha configurado de acuerdo a ocho mitos, que han resistido el paso del tiempo y en la actualidad se utilizan como “reglas” para establecer nuestras relaciones de pareja. Para analizar este tema pensé en utilizar diversos tipos de material artístico (series, películas, novelas, etc.), pero al final me decidí por las baladas y el pop en español que escuchaba en mi niñez y en mi adolescencia. Los invito a escuchar atentamente estas canciones e identificar cuántos mitos logran hallar en cada una de ellas.
1. Mito de la media naranja
Es uno de los mitos más difundidos, se basa en la creencia de que hay alguien predestinado para cada uno de nosotros y que sólo con esa persona nos sentimos completos.
En este tema de los 90, Fey nos enseña algunos de los sinónimos para referirse a su media naranja (mi complemento, mi otra mitad). Aunque le faltaron un par: alma gemela y el indicado para mí, supongo que no podía emplear tantos sinónimos en el estribillo de esta canción.
Tú, mi complemento, mi media naranja. Yo te quiero sin cruzar palabra. Si esto no es un sueño, eres mi otra mitad.
2. Mito de la exclusividad
Es la creencia de que el amor sólo se puede sentir por una sola persona pues vemos a nuestras parejas como propiedades privadas.
En esta canción, Paulina Rubio sabe que comparte un hombre con otra mujer, pero a pesar de esto aclara que él le pertenece, aunque sea a medias. Lo más sabio aquí sería aplicar la ley salomónica. ¿Qué mitad de tu amante prefieres, Paulina?
Mío, ese hombre es mío. A medias pero mío, mío, mío. Para siempre mío. Ni te le acerques, es mío. Con otra pero mío, mío, mío. Ese hombre es mío. 3. Mito de la fidelidad
Tal como lo define Coral Herrera, este mito se basa en la “creencia de que todos los deseos pasionales, románticos y eróticos deben satisfacerse exclusivamente con una única persona”.
En esta balada, una sufrida Alejandra Guzmán lamenta haber mantenido relaciones sexuales con un muchacho paliducho y escuálido, todo lo contrario a su antiguo amante, quien por lo visto era un típico ejemplo del macho latino. Según ella, sólo su ex puede satisfacerla sexualmente.
Hacer el amor con otro, no, no, no.
No es la misma cosa, no hay estrellas de color rosa.
No destilan los poros del cuerpo,
ambrosía salpicada de te quiero.
Hacer el amor con otro no, no, no.
Es como no hacer nada, falta fuego en la mirada,
falta dar el alma en cada beso
y sentir que puedes alcanzar el cielo.
4. Mito de la perdurabilidad
Este mito se basa en la creencia de que el amor es eterno y que resiste el paso del tiempo.
Ricardo Montaner está tan enamorado que cree que seguirá amando a su pareja hasta después de la muerte. Su amor incluso va en contra de las leyes del tiempo y del espacio.
Y te haré compañía más allá de la vida, yo te juro que arriba te amaré más.
5. Mito del matrimonio o convivencia
Este mito se fundamenta en la idea de que el matrimonio es la última y la más grande prueba de amor. Si realmente estás enamorado no tienes otra opción más que casarte.
En este tema, Reyli nos muestra de manera explícita cómo el mito del matrimonio abarca varios de los ya mencionados antes (fidelidad, exclusividad y perdurabilidad). No hay duda de que Reyli cree en el amor romántico como base para el matrimonio tal como lo expresa en esta canción en la que el romanticismo está presente en todo su esplendor.
Cásate conmigo, amor.
Caminemos de la mano,
cásate conmigo hoy,
quiero estar siempre a tu lado.
Eres el amor de mi vida,
cásate conmigo.
6. Mito de la omnipotencia
Según este mito, el amor lo puede todo. A menudo se utiliza este recurso en las películas clásicas de Disney: la princesa sólo podrá ser salvada de una terrible maldición si recibe un beso de “verdadero amor”.
Laura Pausini está convencida de que su amor incondicional es lo único que necesita para regresar con su ex. Aunque en ningún momento sepamos cómo se siente el susodicho al respecto, ella sabe que volverán a ser pareja.
Volveré junto a ti, pues te quise y te quiero. Volveré junto a ti, para siempre hasta el fin, volveré porque en ti queda parte de mí. 7. Mito del libre albedrío
Este mito se fundamenta en la creencia de que nuestros sentimientos no son influenciados por la sociedad en la que vivimos, como si el amor no fuese una construcción cultural. Establece además el amor como un sentimiento incontrolable que sobrepasa la voluntad humana.
Para Alejandro Sanz no hay fuerza más grande que la del corazón, la cual se clava en el pecho de los enamorados cual flecha de Cupido: el sentimiento amoroso es espontáneo, inevitable e inmediato.
Y es la fuerza que te lleva,
que te empuja y que te llena,
que te arrastra y que te acerca a Dios.
Es un sentimiento, casi una obsesión
si la fuerza es del corazón.
Es algo que te lía, una descarga de energía
que te va quitando la razón,
te hace tropezar, te crea confusión,
seguro que es la fuerza del corazón.
8. Mito del emparejamiento
Mediante este mito se establecen las relaciones de pareja, es decir, de dos en dos, como algo natural.
El amor que siente Gianmarco es tan grande que sólo tiene ojos para su pareja, como si no existiese nadie más en el mundo.
Somos dos: yo, el mar; y tú, la luna, descubriendo amor en la penumbra. Somos dos en un mismo universo, compartiendo los dos el mismo sueño.
+ Los mitos del amor romántico en la cultura occidental. Coral Herrera Gómez.



