Húmedos secretos bajo el corset

17 Oct

Si quieres reírte del orgasmo y la masturbación anda a ver En la otra habitación.

Los vibradores me persiguen. Desde hace unos meses atrás no puedo dejar de hablar de ellos así que aprovecho cualquier momento para convertirlos en el tema de conversación y hablo de sus tamaños, colores, y sobre todo de cómo fueron inventados.

Mi vibrante obsesión se inició cuando leí este artículo y descubrí sorprendida que el vibrador no había sido creado después de la revolución sexual de los años 50, como yo creía, sino más de medio siglo antes.

 Manos a la obra

Durante las últimas décadas del siglo XIX, en plena era victoriana, una gran cantidad de mujeres sufría de histeria, una enfermedad  que se creía era producida por la congestión de fluidos en el útero.

Desmayos, insomnio, irritabilidad y pérdida de apetito eran algunos de los síntomas de este mal, cuyo tratamiento consistía en una serie de masajes manuales en la vagina, realizados con el único objetivo de provocar una reacción intensa llamada paroxismo, a través de la cual se liberaban los líquidos uterinos.

En esa época de rigidez moral y puritanismo social, los médicos empleaban el masaje manual (y posteriormente el vibrador) como parte de tratamientos terapéuticos que no tenían nada que ver con lo erótico.

Encerradas en sus estrechos corsets, las mujeres de ese entonces no conocían sus cuerpos y menos aún sus deseos sexuales, por eso eran incapaces de imaginar que el masaje manual era en realidad una masturbación, que el paroxismo era un orgasmo y que el fluido posterior a éste era la famosa eyaculación femenina.

Un milagroso aparato llamado vibrador

En la otra habitación se escuchan ruidos extraños: gemidos de mujeres que se prolongan durante minutos que parecen interminables. Al otro lado de la puerta, Catherine Givings trata de descifrar qué es lo que sucede dentro del consultorio de su esposo y porqué sus pacientes gritan de esa manera.

El Dr. Givings es un respetado médico de la alta sociedad victoriana de Nueva York y acaba de inventar un milagroso aparato que revolucionará el tratamiento contra la histeria: el vibrador.

Ese es el punto inicial de En la otra habitación de Sarah Ruhl, una excitante y electrizante comedia teatral acerca del matrimonio y el sexo, en una época en donde la intimidad era tan fría como el metal con el que estaba hecho el vibrador y la sexualidad de la mujer era un territorio desconocido.

Cuando salí del teatro lo primero que pensé es que acababa de ver una comedia erótica del siglo XIX. El humor fresco e inteligente de Ruhl fue capaz de crear una imagen que nunca olvidaré: la manera cómo los gemidos de placer de las actrices, durante los sucesivos masajes eléctricos, se confundían con las risas del público.

Quizás éramos nosotros los que habíamos sido sometidos a un tratamiento contra los prejuicios que, ahora más de un siglo después de la creación del vibrador, siguen reprimiendo nuestros  más profundos deseos sexuales.

+ En la otra habitación (o la obra del vibrador), de Sarah Ruhl. Dirigida por David Carrillo. Actúan: Vanessa Saba, Leonardo Torres Vilar, Norma Martínez. Teatro Larco (Av. Larco 1036, Miraflores). De jueves a domingo: Entrada general: S/.40.00, estudiantes: S/. 20.00. Lunes populares: Entrada general: S/. 30.00, estudiantes: S/. 15.00. Venta de entradas: Teleticket y boletería del teatro. 

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