Mátame suavemente

13 Ago

Ilustración de Ana Juan

Presa del despecho, con unas ansias de venganza que parecen no tener límites y luego de haber sido maltratada, abandonada o humillada, una mujer asesina es capaz de todo: desde disparar a quemarropa contra su esposo para evitar un divorcio, descuartizar a su hijo para dárselo de comer a su pareja infiel, hasta contratar sicarios para matar a su marido y poder huir con su amante.

Así son las protagonistas de «13 asesinas», libro de crónicas policiales de la periodista Rosa María Cifuentes, que nos narra las historias de mujeres cuyo único objetivo es convertir a ese enemigo íntimo, con el que duermen noche a noche, en la víctima perfecta del crimen más cruel.

No recuerdo cuándo nació mi interés por los asesinos, pero sí recuerdo el porqué: me atraía su niñez perturbadora, la sensación que les producía quitarle la vida a alguien, las artimañas que utilizaban para esconder los cuerpos de sus víctimas y la falta de culpa, remordimiento o compasión por ellas. Pero más aún, me fascinaba ver cómo los investigadores seguían las pistas, iban atando cabos, descubriendo pequeños detalles que determinaban la culpabilidad o la inocencia del sospechoso.

En «13 asesinas», Rosa María Cifuentes va en busca del motivo que llevó al límite a más de una decena de mujeres peruanas, en los últimos 70 años, a acabar con la vida de sus esposos, hijos o familiares. Retrocediendo en el tiempo y hurgando en la vida personal de estas asesinas, Cifuentes no sólo trata de entender el móvil del crimen y el perfil psicológico de las homicidas, sino que además nos revela la grave situación de opresión en la que vivían estas mujeres, y cómo matar se convirtió en la única opción para acabar con el abuso que sufrían cotidianamente.

Crimen con aroma de mujer

En los últimos años, el feminicidio se ha convertido en un tema recurrente para feministas, abogados, antropólogos y sociólogos. Sin embargo, los asesinatos cometidos por mujeres, la otra cara de la violencia de género, es un tópico aún más reciente, pero que va ganando cada vez más popularidad: desde series como Mujeres asesinas hasta casos recientes como el de Isabel Tello, quien golpeó, asfixió y violentó sexualmente a Pierina, su hija de nueve años; las asesinas de ficción cautivan al público, mientras que las reales se convierten en el centro de atención de la prensa, al menos por un tiempo, hasta que surge un nuevo caso aún más estremecedor, y el anterior pasa al olvido.

Justamente es este olvido el que aprovecha Cifuentes para crear sus crónicas: el desinterés de los medios de comunicación por ahondar en el motivo de los homicidios o por la situación en la que se encontraban las asesinas: “la pobreza extrema, la falta de educación y la indiferencia gubernamental”, que llevó a estas mujeres a vivir llenas de desesperación, miedo y frustración, tal como afirma la autora en la parte introductoria de «13 asesinas».

Este es el primer libro que recoge las historias de homicidas peruanas y ese quizá sea su mayor mérito. Si bien Cifuentes emplea un lenguaje sencillo y una narración ágil, esta se ve interrumpida por frases en cursiva con las que pretende explicar, en un tono poético que no resulta convincente, las emociones de las criminales. Es ahí donde el interés por las violentas y escalofriantes historias que narra se pierde un poco y hay que retomar la línea siguiente para volver a las mismas.

Nan and Brian (Nan Goldin, 1983)

Enemigo mío

En 1931, Carmen Braad era la esposa de un adinerado empresario, a quien mató tras dispararle siete balazos, para evitar la vergüenza pública del divorcio. Catorce años después, una cuzqueña llamada Raymunda, para cobrar venganza por las ofensas de su marido, decide cocinar una rica cena para él, aunque este último ignora que el plato principal es el bebé de ambos. En 1988, Nelly Bardales es testigo de los gritos desgarradores de su esposo, quien es apuñalado veintiocho veces por dos sicarios que ella misma contrató, para poder huir luego con su joven amante. Estos son solo algunos de los casos que forman parte del libro y por más distintos que hayan sido los modus operandis de las criminales,  todas estas historias, y el resto de ellas, tienen puntos en común.

Por un lado, se caracterizan por haber sido actos premeditados, aunque en la mayoría de casos, la culpable se entrega a la policía o siente arrepentimiento por lo que hizo. Por otro lado, parece ser que los celos, el no sentirse amada y las infidelidades de su pareja siguen siendo el móvil más poderoso para las mujeres asesinas, por eso los objetivos más comunes de su venganza son sus esposos, sus hijos o algún familiar cercano. A esto habría que agregar que todas las homicidas sufrieron distintos tipos de abusos: psicológico, físico y sexual, por sus futuras víctimas.  Sumergidas en la depresión, presas del machismo y en condiciones económicas desfavorables, ellas decidieron deslizarse de puntillas por el sendero de la muerte para hacerles pagar a aquellos que les hicieron daño.

+ Título: 13 asesinas. Autora: Rosa María Cifuentes. Género: Crónica policial País: Perú.  Año: 2010.

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6 comentarios to “Mátame suavemente”

  1. Malú 3 noviembre, 2012 a 2:35 am #

    Me parece que estás mujeres, más que víctimas del machismo, son hijas del machismo, hijas del patriarcado. Repitieron la lógica de la violencia de género y no lograron liberarse. Esto no es en lo que me quiero convertir como feminista. Saluces.

    • Nina Nin 3 noviembre, 2012 a 2:40 pm #

      Malú, obviamente el uso de la violencia, frente a los abusos producto del machismo, no es la mejor opción; pero creo que la autora lo que busca mostrar es la situación (económica y emocional) en la que se encuentran estas mujeres asesinas que, sometidas a la violencia de género de sus parejas y víctimas de su propio machismo, deciden hacer justicia con sus propias manos.

      Aunque me dejaste pensando con eso de “hijas del patriarcado”, es un buen tema para un próximo post: cómo las mujeres hemos interiorizado los discursos machistas.

  2. Oliver 30 diciembre, 2012 a 2:43 am #

    Eso es!
    Si son mujeres Que matan a tios son todo un ejemplo de chica, pobre victima..tuvo sus motivos.
    100% entendible!

    Pero si es un hombre el que mata a una tia, la hacemos fácil : loco hijo de puta!!!

    Glorificada doble moral!

    • Nina Nin 30 diciembre, 2012 a 4:11 pm #

      Oliver:

      Nadie ha dicho que ellas sean un ejemplo a seguir, es más, en mi comentario anterior lo señalo: “obviamente el uso de la violencia, frente a los abusos producto del machismo, no es la mejor opción”.

      Por otro lado, el feminicidio no es comparable a los asesinatos cometidos por mujeres, porque se tratan de fenómenos distintos. El primero es resultado del sistema patriarcal en el que vivimos y del discurso machista, sexista y misógino que este propugna.

      En el caso de las mujeres asesinas, al menos de las que se mencionan en este libro, se trata de personas agredidas constantemente que cobran venganza como única medida para acabar con los abusos a los que se encuentran sometidas por ese mismo sistema.

      Como ves, las posiciones de ambos actores son distintas, por eso los casos de feminicidio superan ampliamente a los de mujeres asesinas.

      Pd: Y si fuésemos a insultar a algún hombre no le diríamos “hijo de puta” porque ese es otro insulto sexista que busca degradar a su madre, que nada tiene que ver, y además llamándole “puta” como si ser una trabajadora sexual o una mujer que ejerce su libertad sexual fuese un insulto.

      • Oliver 31 diciembre, 2012 a 1:23 am #

        “Pd: Y si fuésemos a insultar a algún hombre no le diríamos “hijo de puta” porque ese es otro insulto sexista que busca degradar a su madre, que nada tiene que ver, y además llamándole “puta” como si ser una trabajadora sexual o una mujer que ejerce su libertad sexual fuese un insulto.”
        Vale, me has atrapado en esa, es cierto.

        ??
        No es comparable? si un hombre mata a una mujer es diferente que si una mujer mata a un hombre?
        Aunque legalmente las condenas si que varían.
        Lo siento, lo que has dicho sigue pareciéndome mera justificación de sus actos.

        “del discurso machista, sexista y misoginia que este propugna.”
        Que discurso? El mundo actual se a tornado a favor de la mujer a niveles estúpidos.
        Que queda de ese “discurso”? Inadaptados, religiosos radicales, y algún que otro idiota arcaico, sinceramente no eh visto nada de lo que dices, al menos en mi día a día, lo que si veo constantemente es un completo favoritismo hacia las mujeres (oye de esto no se quejan.)

        En tu opinión entonces.. básicamente un hombre no tiene motivos para asesinar a una mujer, lo hace “por que se lo dice el sistema”?
        (No digo que nadie tenga motivos para matar a nadie, simplemente apunto a que lo ves como cosas diferentes, piensas que uno esta mas motivado que otro o es mas moral)

      • Nina Nin 1 enero, 2013 a 11:14 am #

        Oliver, veo que has malinterpretado mi comentario o que simplemente, eres incapaz de comprender lo que trato de decir.

        Tu visión sobre el mundo y el supuesto favoritismo que las mujeres tenemos se contradice con cualquier dato sobre los feminicios, por ejemplo.

        Quizá te sería útil revisar tus conceptos sobre feminismo y encontrar la diferencia entre éste y el hembrismo. Eso responderá muchos de tus cuestionamientos.

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