«El marinero besucón»

10 Dic

El marinero besucón o “la ceguera selectiva de la cultura de la violación”

A muchos de nosotros esta fotografía nos resulta familiar. Tomada en Times Square el “Día de la Victoria sobre Japón” (V-J Day) en 1945, esta imagen se ha convertido en una de las más icónicas de la historia norteamericana,  y simboliza el júbilo sinfín que se sintió en todo el país al final de la Segunda Guerra Mundial.

Por mucho tiempo, la identidad de la pareja fue un misterio. El beso apasionado y suficientemente romántico, hizo que se tejieran muchas especulaciones acerca de si eran pareja este marinero y esta enfermera que parecen celebrar y compartir su alegría. Este año, sin embargo, los historiadores han confirmado que la mujer es Greta Zimmer Friedman, una enfermera dental en aquella época, y George Mendonsa, un marinero.

Denle una mirada a algunos artículos acerca del tema. ¿Tienen el presentimiento de que algo no está bien aquí?

Huffington Post: La pareja que aparece en la fotografía de “El marinero besucón” ha sido identificada como George Mendonsa y Greta Zimmer Friedman, según un nuevo libro (video)

Daily Mail: Marinero y enfermera que fueron fotografiados besándose en la celebración del final de la segunda guerra mundial se reunieron en Times Square después de 67 años

CBS News: Marinero y enfermera de la famosa foto del “Día de la Victoria sobre Japón” se reúnen

Algunos hechos han salido a la luz. Lejos de ser un beso entre una amorosa pareja, sabemos que George and Greta son dos perfectos desconocidos. Sabemos que George estaba borracho, y que Greta no tenía idea de su presencia, hasta que estaba en sus brazos, con sus labios en los de ella.

Los artículos incluso nos dan la versión en la voz de la propia Greta:

“No elegí ser besada. El tipo solo vino hacía mí y me agarró”.

“Yo no lo vi acercarse y antes de que lo notara él ya me había agarrado”.

“Siempre recuerdo a este tipo agarrándome”.

“Ese hombre era muy fuerte. Yo no lo besé. Él me besó a mí”.

Parece ser bastante claro, entonces, que la actitud de George podría ser considerada una agresión sexual, de acuerdo a los estándares modernos. Sin embargo, en una sorprendente hazaña de ceguera voluntaria, ninguno de los artículos hace mención a esto, incluso cuando se reproduce el testimonio de Greta. Sin un simple reconocimiento de la problemática natural de la fotografía que los comentarios de ella revelan, los autores de estos artículos periodísticos continúan hablando de la foto como algo curioso, y muestran simpatía hacia la conducta del marinero, quien supuestamente “dejó hipnotizada a Greta con ese beso infinito”. Las acciones de George son vistas como románticas y son glorificadas; es casi como si Greta nunca hubiera hablado.

De alguna forma, yo entiendo esto. El fin de la guerra es algo importante, y la euforia desatada a través de toda la nación es parte de la historia norteamericana. Por mucho tiempo, esta fotografía ha llegado a representar ese desenfrenado júbilo, y ha capturado los corazones de los veteranos de guerra al igual que los de sus familiares. El hecho de que esta romántica foto sea una representación de una agresión sexual, en vez de resultar emocionante, es una incómoda verdad, y hay que reconocerla como tal,  aunque podríamos parecer unos aguafiestas o unos mojigatos.

Después de todo, este marinero ha arriesgado la vida por su país. ¿Pero acaso su alivio y emoción al finalizar la guerra  justifican lo que hizo? ¿Se trata de circunstancias únicas? La respuesta a la primera pregunta es sí. Él tiene todo el derecho de estar emocionado. Él está en su derecho de celebrar. Sin embargo, este empoderamiento no se extiende a incidir sobre la autonomía física de otra persona.

La renuencia a reconocer el problema aquí no es sorprendente, considerando la cultura de la violación en la que vivimos. No es fácil afirmar que el cuerpo de una mujer le pertenece sólo a ella, y no está disponible para ser usado por el capricho de cualquier hombre sin el consentimiento de ella. De lejos es fácil hacerse el ciego acerca de los sentimientos de la mujer y reclamar que debería sentir empatía con los del hombre, que ellos deberían simplemente llevarse bien. Y cuanto más fuerte sea el poder estructurado detrás del hombre, tanto más difícil será actuar de otra manera.

Pero si queremos realmente destruir la cultura de la violación y reducir los actos de violencia contra la mujer, entonces necesitamos aclarar que iniciar un contacto sexual con alguien, sin su consentimiento, no está bien, incluso aunque esto signifique asumir una postura difícil. Especialmente cuando esto significa asumir una postura difícil.

(*) Texto original: The Kissing Sailor, or “The Selective Blindness of Rape Culture”

 

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7 comentarios to “«El marinero besucón»”

  1. elisabettabottiroli 10 diciembre, 2012 a 8:58 pm #

    always one of the most romantic pics in history 🙂

    • Nina Nin 10 diciembre, 2012 a 9:33 pm #

      After reading this article, i changed my mind about this picture and the truth behind it: is not a romantic scene, it is a sexual assault act.

    • Sartre Camus 11 diciembre, 2012 a 12:04 pm #

      With a lie yes, when you imagine that the man haven’t seen that beloved person in a while, and that they loved and missed each other, but the truth is that a drunken guy just grab you from behind and stick his filthy drunken mouth in your mouth with force, so hard that you are not even able to reach. Imagine if that happens to you, just imagine that for a while, what would you feel?, would you like to see that picture of yourself being disrespected? Do you would find it nice that that picture has been glorified? and that the man that disrespect you is being glorified?

  2. La Inquieta MIrada 11 diciembre, 2012 a 4:56 am #

    Increíble, he leído el link de la web Veteran History Project y he alucinado. Es una vergüenza, me resulta chocante. Ayer mismo se me acercó un tipo a saludarme, no le contesté e insistió hasta llegar a acoso. Dudo que esto le pase mucho a los hombres, qué horror.
    Saludos

    • Nina Nin 11 diciembre, 2012 a 6:24 am #

      Sí, cuando leí el artículo por primera vez y volví a observar detenidamente esta foto, me dejó una sensación desagradable: imaginé el susto y la desesperación de Greta por quitarse a ese tipo de encima.

  3. Nuria 14 enero, 2013 a 7:02 am #

    Pues no, no la reconozco como tal. Las circunstancias en que se produjo este beso descartan por completo una agresión. No puedo estar segura de que ella realmente no deseara ese beso a juzgar por las posturas de los dos en la foto pero aunque así fuera, debería verse simplemente como una reacción desbordada de alegría del marinero que en ese momento demostró de esta forma, y ella, debería recordarlo como algo bonito y no como una agresión sexual, por favor. Ya no sabemos distinguir una cosa de otra?

    • Nina Nin 14 enero, 2013 a 9:31 am #

      Nuria:

      Quizá haga falta que mires bien la foto o mejor aún la secuencia de fotos (http://cratesandribbons.com/2012/10/05/the-kissing-sailor-part-2-debunking-misconceptions/) en las que se puede observar cómo el puño cerrado de Greta se coloca sobre la mejilla de George, para empujarlo, aunque parece que su intento fue fallido.

      Y si aún después de ver estas fotos sigues pensando lo mismo, pues será que para ti no es necesario dar tu pleno consentimiento para que alguien te toque o te bese y esa es tu decisión, pero nosotras compartimos la opinión de la autora del artículo. Ese beso, según los estándares actuales, es una agresión sexual aunque la protagonista de la foto no la reconozca como tal.

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