Durmiendo con el enemigo

25 Oct

Post 283 - Durmiendo con el enemigo

“La gente tiende a creerse el mito que las mujeres son las culpables
por la violencia que los hombres perpetran contra ellas.
Es por eso que hombres abusivos afirman que sus víctimas femeninas
lo merecían, lo querían o lo estaban pidiendo”.
(Anita Sarkeesian)
 

Llevábamos aproximadamente seis meses viviendo juntos la noche que él me golpeó. Durante un buen rato habíamos estado discutiendo a oscuras en la cama de nuestro dormitorio hasta que él, al parecer cansado de verme llorar, se dio media vuelta y se quedó en silencio. Desde el borde de la cama vi cómo me daba la espalda, ignorando así lo triste que yo me sentía. Ese gesto suyo de indiferencia me dolió muchísimo y la rabia escondida dentro de ese dolor me llevó a insultarlo -algo que entre nosotros no ocurría-. Eres un huevón (palabra que acá en Perú tiene significado de cobarde o pusilánime), le dije, y luego me acosté al otro lado de la cama, dándole la espalda.

Fue entonces cuando comenzó mi pesadilla: él volteó bruscamente y estiró sus brazos hacia mi espalda, empujándome con tal fuerza que, envuelta en la sábana, caí al piso con las rodillas y las manos en el suelo. Así, estando yo en cuatro patas, él se colocó sobre mí, con sus piernas a cada lado de mi espalda y, agachándose, me cogió del cabello y comenzó a empujar mi cabeza como si quisiera golpearla contra el piso. En medio del aturdimiento, con el corazón sobresaltado, mantuve mi cuello lo más rígido que pude y él, luego de empujar varias veces mi cabeza sin lograr golpearla contra el suelo, se detuvo y me dejó sola en la habitación.

Temblando y sollozando, en pleno shock, me quedé quieta ahí durante unos minutos, sin saber qué hacer. No podía entender cómo el chico más tierno y cariñoso que yo había conocido podía haberme golpeado. Y tampoco entendí, en ese entonces, cómo -luego de verlo llorar arrepentido y prometer que jamás volvería a lastimarme- pude perdonarlo por lo que hizo y seguir a su lado.

Durante mucho tiempo he ocultado este episodio de mi vida, él y yo decidimos guardarlo como un secreto, de esos terribles que nunca se cuentan a nadie: ni a mamá ni a las mejores amigas. Y quizás lo hubiera mantenido bajo siete llaves si no fuera porque hace unos meses atrás, en una de las últimas conversaciones que tuve con él -luego de nuestra separación- me culpó por su violencia. “Me puse así porque tú me provocaste. Ahora sé que con ella (su nueva pareja, persona con la cual me fue infiel) jamás lo volveré a hacer”, esas fueron sus palabras. Es decir que su ira era culpa mía, su falta de autocontrol era mi responsabilidad, sus golpes y sus gritos los provoqué yo, por eso me los merecía.

En ese momento fue cuando me di cuenta que -a diferencia de mí- él no había aprendido nada de lo ocurrido. Mientras sigue evadiendo la responsabilidad sobre sus acciones y continúa mirando hacia afuera para encontrar un culpable a quien acusar por lo que hizo, yo he asumido el error que representó permanecer en una relación con un hombre violento y cobarde como él y he mirado dentro de mí misma para encontrar a esa mujer que ahora sabe que jamás volverá a permitir que ni su pareja ni nadie cometa alguna agresión contra ella. Mientras él sigue siendo un ejemplo del machismo y seguirá utilizando su fuerza bruta para ejercer su dominio sobre las mujeres, yo soy una activista feminista que hoy se atreve a confesar que fue agredida física y verbalmente, pero que sabe que no es una víctima sino una sobreviviente de la violencia de género: una mujer que ya no tiene miedo, que ya no calla, una mujer que cuida de sí misma y que se ama.

 
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20 comentarios to “Durmiendo con el enemigo”

  1. Yolyzz Hidalgo 25 octubre, 2013 a 10:35 am #

    Eres una Mujer muy valiente Nina, ya sabes que el silencio mata!!!… nos enseñaron a callar por que siempre nos han dicho por ser así te pasa lo que te pasa, creo que nadie esta en el derecho de juzgarnos y volverse el verdugo de nuestros actos. Eres una mujer Guerrera ❤

    • Nina Nin 25 octubre, 2013 a 1:24 pm #

      ¡Oh, Yolyzz, gracias por tus palabras! Es cierto: el silencio es una muestra más de que aún tenemos miedo, romperlo es un paso necesario para sanar, aprender y seguir luchando, como mujeres guerreras que somos, para acabar con la violencia que sufrimos todas.

  2. Melodia 25 octubre, 2013 a 11:02 am #

    Mujeres, hermanas! a las que hemos sido testigos de la violencia! a las que la hemos enfrentado el terror con valentía! les digo: HABLEN, ESCRIBAN, GRITEN! ellos nos creían mudas, débiles, frágiles. Es momento de despertar hermanas! despertar, no callar y decidir parar el abuso.

    • Nina Nin 25 octubre, 2013 a 1:26 pm #

      Es cierto, Melodia: gritemos todas, denunciemos la violencia que sufrimos y busquemos la solidaridad y la ayuda de la gente que nos quiere. Romper el silencio es una manera de ir destruyendo el círculo de violencia que nos rodea por el sólo hecho de ser mujeres.

  3. Lola Cañavera Ojeda 28 octubre, 2013 a 5:31 pm #

    Durmiendo, viviendo con un enemigo que como bien dices no asume su actitud, el otro, la otra siempre tiene la culpa de todo. He salido de una pesadilla que ha durado muchos años, sin él vivo, con él casi se me va la vida. Gracias.

    • Nina Nin 30 octubre, 2013 a 8:55 am #

      Es cierto, Lola: compartía mi vida con un peligroso enemigo, sólo tomé prestado el título de una película para darle nombre a este testimonio. Qué bueno es despertar de esa pesadilla y darnos cuenta que somos nosotras mismas, vivas y libres, sin ellos.

  4. kristian Tapia 13 noviembre, 2013 a 9:37 am #

    Bueno si… Es por la ignorancia de si misma que la mujer elige relacionarse con cualquier pelado machito… Cuando la Mujer se conoce a si misma y esta convencida de lo que NO quiere, dificilmente vive y convive con un tipejo galancete y golpeador… A menos que asi lo decida. Saludos 😀

  5. Lilium Lily 13 noviembre, 2013 a 10:21 pm #

    Yo no creo que se elija vivir con un golpeador, hay casos en que demuestran desde un inicio que son violentos,sin embargo algunas personas lo “soportan” porque se han desarrollado en un ambiente de violencia familiar, es lo que conocen en una relación de pareja. pero hay otros casos que son sorpresivos, algunas personas dicen “de repente se transformó o cambió, antes no era así” no sé si eso sea cierto, o si ocultan esa parte agresiva de ellos porque incoscientemente saben que no es correcto .Él ha decidido evadir sus problemas, es mas fácil culpar a los demás que enfrentarlos :s pero sepa a donde va a parar si no los enfrenta. Eso de que no lo hará con su nueva pareja, quien sabe, si se atrevió a hacerlo a alguien a quien supuestamente amaba… Bien por ti, que está mala experiencia la usaste para crecer como persona, como mujer. 🙂 basta de culpar a la victima, uno no busca ser violentado, no lo elige, la culpa es siempre de quien abusa. No se debe justificar la violencia.

  6. Ana 13 noviembre, 2013 a 11:41 pm #

    yo vivi un episodio asi, tal vez no fue tan fuerte como este pero fue violencia fisica, tal vez me quise convencer que no era cierto lo que vivi que eso no era violencia, porque yo como muchas pensamos que claro eso jamas nos pasaria a nosotras, nosotras jamas nos relacionariamos con hombres asi, pero nadie empieza pegandole a alguien, todo empieza con violencia sutil (psicologica y verbal) hasta que llega a la violencia fisica y cuando esta llega, ya estas sumergida en medio de todo… son personas que te envuelven sutilmente, te haces creer que tu eres la culpable de todo, de verdad te lo crees y hasta te preguntas que hice mal… te arrastran a una falta de autoestima total, y eso no significaba que en un principio tu no la tuvieras,
    nadie tiene el derecho de tratarnos asi!
    y lo mas importante es abrir los ojos y es MUY DOLOROSO hacerlo!
    no solo tenemos que lidiar con los sueños y las ilusiones rotas, si no levantarnos de los escombros en los que hemos quedado!
    gracias por tus palabras, me recordo una vez mas que lo mejor es estar sin esa persona y que hay que ser muy fuertes!

    • Nina Nin 20 diciembre, 2013 a 5:59 pm #

      Ana, la violencia tiene formas sutiles de manifestarse, tal como tú menciones, por eso es necesario que estemos atentas y sepamos reconocerla a tiempo para poner fin a relaciones que sólo nos causan daño. Ahora, sin esa persona a tu lado, puedes iniciar uno de los caminos más valiosos y hermosos: el del amor propio.

  7. Sol Loor Álvarez 14 noviembre, 2013 a 1:02 am #

    Nina, en verdad tu testimonio es inspirador. Yo misma salí hace unos años de una pesadilla que, aunque no fuera violencia física, era una tortura psicológica cada día. Y como ya se sabe “si se permiten las palabras, poco trecho hay para que llegue a pasarse a los golpes”… Es difícil para muchas, pero no hay nada más liberador que poder dejar de ocultar las cosas, sacar la cara y dejar el miedo a un lado… decir las cosas COMO SON.. ponerle un punto final a todo y empezar a amarse.. a darnos NUESTRO LUGAR, a exigir nuestros derechos, a exigir respeto sobre nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Tu historia me ha hecho tener más fuerzas para seguir adelante y espero que así, muchas más se sientan identificadas y que tomen fuerzas para acabar con sus propias pesadillas. Un abrazo fuerte desde Ecuador. 😀

    • Nina Nin 20 diciembre, 2013 a 5:55 pm #

      No sabes cuánto me alegra saber que mi historia puede inspirar a otras mujeres, como tú, a seguir adelante más fuertes que antes. Es cierto que cuando el amor propio y el valor se juntar una es capaz de todo, también de acabar con relaciones dañinas y comenzar la mejor relación que una puede tener: la que tiene consigo misma. Un abrazo para ti, Sol, desde Perú.

  8. Nina Dalilah 14 noviembre, 2013 a 8:02 pm #

    Nina tú y Nina yo. Con historia, miedos y vulnerabilidades gemelas.
    Me alegra saber que en el aprendizaje se encuentran los caminos para construir otras formas de relacionarse, sentir y vivir.
    Te mando un abrazo por compartir lo que aprendes, es de gente comprometida y valiente.

    • Nina Nin 20 diciembre, 2013 a 5:50 pm #

      Nina, nuestro nombre significa “fuego” en quechua y quizá por eso hemos sabido mantener la llama del amor propio viva en nuestros corazones y es ella la que nos ha dado el valor para aprender y hacernos más fuertes. Un abrazo para ti y gracias por tus palabras.

  9. Sandra 14 noviembre, 2013 a 8:25 pm #

    Leerte fue como revivir lo que me ha estado pasando hasta hace unas semanas. Recuerdo claramente cada vez como si se tratara de una escena de alguna película. Fueron 6 veces en total, 6 escenas de las que quise salir corriendo y escapar en ese momento, pero no sé porque me quedaba después a su lado creyendole que no volvería a ocurrir. Llámenle falta de autoestima o dependencia, lo cierto es que ocurrió. Él vive en un departamento alquilado, y aquella noche de setiembre estábamos en su dormitorio discutiendo, comenzó a decirme improperios e insultos que yo no estaba dispuesta a escuchar una vez más, por lo que le dije que me iba e intenté salir por la puerta, pero él me lo impidió y siguió llamándome “gorda” en tono burlón, a lo que yo le respondí: “déjame salir huevón”. Esa frase bastó para que su rostro se transformara y sin darme cuenta tenía sus manos en mi cuello agarrándome tan fuerte que me lanzó sobre su cama, que me hizo dar un grito fuerte y agudo; en cuestión de segundos lo tuve sentado sobre mí, con sus manos sobre mi cuello intentando ahorcarme. Podía ver el odio en su cara, llegué a pensar que tal vez esa sería la última escena de mi vida y solo pensaba en mi hija, en que no podía quedarse sola sin mí. Mis lágrimas comenzaron a correr y no hice esfuerzo por quitarme sus manos de encima, ya que sé que eso lo encoleriza más. Le rogué que por favor no me haga daño, que recuerde que tengo a mi hija, a lo que él me respondió en tono burlón: “ahora lloras y ruegas porque sabes que te puedo matar”. Se rió de mí. Después de un rato me soltó y me abrazó. Yo solo lloraba y temblaba de miedo. A los dos días me llamó diciéndome que le habían pedido que se mude a otro lugar porque había hecho escándalo en el edificio (se referían a lo que había pasado entre nosotros, pero nadie sabía lo que había pasado, solo él y yo). Pasaron varias semanas que seguimos juntos, mi autoestima hasta los suelos lo permitía, hasta que un día me dijo que por mi culpa se iba a tener que mudar, que yo con mi grito había hecho un escándalo por nada, que lo había provocado al llamarle “huevón”. Ese día fue la última vez que hablamos frente a frente. La siguiente vez lo llamé a decirle que no quería tenerlo en mi vida nunca más. Lo único que me dejó fue el sinsabor de 6 escenas de violencia física y muchas de maltrato psicológico de las cuales no fui culpable. Mi único error fue permitir que siguieran pasando.

    • Nina Nin 20 diciembre, 2013 a 5:48 pm #

      Sandra, gracias por compartir tu historia. Sé que es difícil recordar momentos como esos, pero a veces el contarlo puede resultar sanador. Me alegra que hayas tenido el valor de ponerle fin a esa relación y seguir adelante con tu vida. Todas tus experiencias sólo te han hecho más fuerte y más sabia si es que es has sabido aprender de ellas. Un abrazo.

  10. tamaranorambuena 22 noviembre, 2013 a 3:05 pm #

    Que gran relato, lo leí atentamente y me encanta saber a las conclusiones que llegaste. Ojala todas las personas que han, que están o pasarán por ello, lleguen a la misma conclusión!.

    • Nina Nin 20 diciembre, 2013 a 5:41 pm #

      Tamara, creo que cuando una se libera de la culpa y se llena de amor propio, puede ver con más claridad las experiencias vividas y qué es lo que hay que aprender de ellas.

  11. aquiconelconobienalto 27 febrero, 2014 a 5:08 pm #

    Hola, chicxs.
    Yo también he sufrido violencia de este tipo: física y verbal, psicológica, más que verbal.
    Es terrible.
    Os recomiendo que os leáis el libro “el acoso moral”, de marie france irigoyen.
    Por lo que contáis, allí descubriréis y podréis llegar a entender muchas de las situaciones vividas, en serio. A mí me ha ayudado mucho, me lo recomendó mi sicóloga y la verdad que va bien.
    No os castiguéis a vosotras mismas diciendo: la culpa es mía por aguantar. la culpa no es tuya, te tenía anulada completamente como persona.
    Ánimos y adelante con la lucha!
    Ni una agresión más !

    • Nina Nin 3 marzo, 2014 a 9:30 am #

      Hola, gracias por recomendarnos el libro, ya lo tengo apuntado en la lista de mis próximas lecturas. Pero no hay culpa alguna en mí, sólo aprendizaje a través de las experiencias vividas. ¡Sigamos luchando! ¡No más silencio, no más miedo!

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