Cinco formas de amar tu cuerpo (Primera parte)

15 Nov

Post 292 - Cinco formas de amar tu cuerpoEsta no es otra guía de dieta. No te diré cómo perder 5 kilos en una semana. Aquí no encontrarás una nueva serie de “milagrosos ejercicios abdominales” ni tampoco hablaré sobre los últimos avances de la liposucción. Mucho menos te recomendaré ejercicios para nalgas, el uso de siliconas o recetas sin grasa para que compartas con tus amigas.

Estoy escribiendo esto porque yo, como muchas mujeres, solía hacer dieta hasta estar mareada. Miraba mi cuerpo y odiaba las partes que sobresalían, y las que no sobresalían lo suficiente, y creí que teniendo el tan mencionado “cuerpo perfecto”, tendría éxito y felicidad eterna.

¿Necesito decir que me estaba engañando a mí misma?

Como mujeres, las relaciones con nuestros cuerpos son disfuncionales en el mejor de los casos. Con multimillonarias empresas de dietas y cosméticos mordiendo nuestros talones y con personalidades como la comediante Rosie O´Donnell presionándonos al afirmar que “estar delgada está de moda”, amar nuestros cuerpos no es nada sencillo. Es más difícil todavía cuando nuestros amigos se quejan de sus cuerpos, y nuestras madres han estado haciendo dieta desde que nosotras estábamos en pañales.

Pero esto es una cuestión vital, ya que cuando no nos sentimos cómodas con nuestros cuerpos –nuestros cuerpos al natural-  negamos nuestro espíritu a todo, desde disfrutar de deliciosas comidas hasta abandonarnos al placer sexual. Dejamos a un lado toda la sensualidad y el júbilo que la vida ofrece. Y merecemos tener todo eso.

Aquí tienes cinco formas de lidiar con la presión, y practicar el nuevo arte de amar tu cuerpo, tal como es.

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1. Encuentra a tu diosa interior

Una amiga mía solía arrancar fotos de modelos de revistas y pegarlos en las paredes. Ella decía que la “inspiraban” a ejercitarse. ¿Pero cómo podría ser inspirador rodearte de fotos de gente a la que nunca podrás parecerte (al menos, no sin la ayuda de cirugía, un bronceado artificial y alguna batalla contra tu ADN)? Esta misma amiga sólo coloca en cuadros las fotos donde ella se ve más delgada y guarda las fotos restantes. Es como si el FBI pudiera asaltar su habitación un día, descubrir unos kilos de más y enviarla a una cárcel de máxima seguridad.

Sé de una mujer de contextura gruesa que decoró su habitación con imágenes de diosas con caderas voluptuosas, quienes no sólo son consideradas hermosas, sino poderosas. Otra mujer creó un “muro de la inspiración” con imágenes de las mujeres de su familia que la han apoyado y amado por lo que ella era.

¿Cómo encuentras esa diosa interior? Comienza con un espejo de cuerpo entero. Muchas mujeres vivimos una especie de juego de amor–odio con los espejos, mirando las partes que nos gustan y  evitando las que no nos gustan. Nunca miramos nuestros cuerpos tal y como son. En vez de eso, elegimos separarlos como presas de pollo, mirando nuestros muslos, nuestros pechos y nuestras piernas. Y lo que vemos en el espejo no es a menudo un reflejo de lo que verdaderamente está ahí.

Encuentra un tiempo para ti, incluso si son sólo algunos momentos al día. Luego, sácate la ropa y mírate. Deja que los pensamientos detestables tomen su curso, luego deja que pasen. Así tendrás espacio limpio en tu mente para que los pensamientos positivos reemplacen a los negativos. No te alejes de tu reflejo,  trata de limpiar tu mente de críticas y sigue mirándote.

Ahora, mira más de cerca esas partes que no te gustan de ti. ¿Te recuerdan a alguien? Tal vez esas caderas una vez pertenecieron a tu tatarabuela. Si no fuera por ella, tú no estarías aquí, quizás el tamaño de sus caderas pudo haberla hecho sobrevivir al embarazo y al parto. La historia de nuestros cuerpos está en nuestros álbumes familiares. Rinde un homenaje a tus antepasados amando el cuerpo que ellos te dieron y el legado que éste representa.

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2. Piensa  de adentro hacia afuera

¿Cuando miras tu cuerpo, piensas en tu corazón, en tu cerebro o en tus riñones? Probablemente no. Piensas más en tus muslos, en tu cabello y en tu estómago. Debido a que nuestra sociedad le da mucho énfasis a la apariencia y tan poca importancia a nuestro interior, el balance entre los dos no ha sido tomado en cuenta. ¿Alguna vez has tenido dolor de estómago, sarpullido o una espinilla gigante porque estabas estresada? ¿Tu corazón literalmente te duele por alguna triste experiencia emocional? Nos olvidamos que nuestros cuerpos son simplemente lienzos que expresan nuestra condición interna.

Judy Stone, una terapeuta bioenergética de Michigan, enseña a las mujeres cómo conectar sus mentes con sus cuerpos a través de un programa llamado “Alimentando todo tu ser”. Ella afirma que la gente con desórdenes alimenticios y problemas con su autoimagen corporal, sienten que sus cuerpos las han traicionado porque no pueden esculpirse a sí mismas hasta alcanzar el cuerpo ideal.

Para muchas  mujeres, controlar su apetito o su look les da una sensación falsa de control sobre sus vidas. Siempre y cuando podamos enfocarnos en “corregirnos o mejorarnos” a nosotras mismas, podemos evitar pensar en el factor por el cual estamos infelices o en las necesidades no satisfechas que tenemos miedo de afrontar. “Las personas me dicen que están asustadas de dejar las dietas porque se comerán a sí mismas”, asegura Stone. “Pero de lo que realmente están asustadas es de la tremenda cantidad de sentimientos que comenzarán a experimentar”.

Los sentimientos están hechos de energía, explica Stone, los cuales fluyen a través de nuestros cuerpos. Comer compulsivamente y hacer dieta bloquea ese flujo, reprimiendo los sentimientos con los que no queremos lidiar. La solución de Stone es comprometerse con la mente y con el cuerpo. Esta terapeuta está convencida que las partes de nuestro cuerpo con las que nos sentimos incómoda son a menudo aquellas donde acumulamos sentimientos negativos.

En vez de hacer 200 sentadillas porque nuestro estómago parece estar “sobresaliendo”,  Stone aconseja que mires tu estómago y que te preguntes qué es lo que éste te está diciendo. “Una sensación de incomodidad puede significar que hay una acumulación de energía o de sentimientos negativos ahí” afirma. “En vez de hacer dieta para ‘corregirla’ trata de entender lo que significa esa energía o de qué manera te está afectando”.

Cuando se tienen pensamientos negativos acerca de nuestros cuerpos, Stone aconseja que hagas algo que te conecte más a él. Sal a caminar, escribe algo acerca de lo que sientes, respira, canta. “Obtener energía restaura el flujo”, asegura. “Incluso si te pones a llorar o sientes rabia, tienes que liberarlo y dejar que la vida continúe.  Mientras la cultura se obsesione en negar los sentimientos negativos que a veces nos embargan, más excesos e indulgencia cometeremos contra nuestro cuerpo”.

Si quieres conocer las otras 3 formas de amar tu cuerpo, lee la segunda parte de este post aquí.

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Una respuesta to “Cinco formas de amar tu cuerpo (Primera parte)”

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  1. Cinco formas de amar tu cuerpo (Segunda parte) | Chicas Malas - 4 febrero, 2014

    […] Si quieres leer la primera parte de este post, haz clic aquí. […]

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