Pelea como una mujer y baila como un niño

27 Mar

Post 505 - Pelea como una mujer y baila como un niño

¿Qué tienen en común una mujer de 31 años que decide dedicarse al boxeo y un niño de 11 años que quiere bailar ballet? En Million dollar baby, Maggie es una mesera que ahorra todas las propinas que recibe para pagar su membresía en un gimnasio de boxeo, cuyo dueño se niega a entrenarla sólo porque es mujer. En Billy Elliot, Billy tiene que practicar ballet a escondidas de su padre y de su hermano mayor porque sabe que ellos se molestarán si descubren que a él le gusta bailar entre niñas vestidas con tutú.

En estas películas, ambos personajes tienen que enfrentarse a los estereotipos sexistas de ambientes que le son hostiles o que les resultan extraños sólo por el género al cual ellos pertenecen. Pero tanto Maggie como Billy no se rinden y, armados de su valentía y su rebeldía, rompen con los esquemas establecidos por los demás a la par que aprenden algunas lecciones sobre la persecución de los sueños y sobre la importancia de desobedecer cuando lo que se nos impone desde afuera es algo que va en contra de nosotros mismos.

Desde hace un par de años atrás, cuando comencé a admirar a Bruce Lee -tanto por su grandiosa destreza física como por su brillante inteligencia- no he vuelto a mirar ninguna disciplina física, sea artística o deportiva, de la misma manera.

Luego de ver algunas películas de Lee y algunos documentales sobre su vida, pude entender que él era mucho más que un extraordinario deportista, era también un destacado intelectual. Él era un sabio maestro del autoconocimiento. A través de las artes marciales había desarrollado su fuerza exterior y también su fuerza interior y cada enfrentamiento con uno o varios de sus contrincantes era una metáfora de los desafíos o dificultades que una persona tiene que enfrentar a lo largo de su vida.

Es así que sus aprendizajes a nivel físico se convertían en enseñanzas a nivel psíquico y creo que esto se aplica a cualquier otra disciplina deportiva o artística como el boxeo o el ballet por más distintas que estas puedan parecer entre sí.

Ser fuerte no es suficiente

Pelea como una mujer1

– Pensé que tal vez estaría interesado en entrenarme.

– Yo no entreno chicas.

– Tal vez debería hacerlo. Los que me ven pelear dicen que soy fuerte.

– Niña, ser fuerte no es suficiente.

Este diálogo inicial bastó para que no pudiera dejar de ver Million dollar baby. Cuando Frankie Dunn le dice -en torno burlón- a Maggie Fitzgerald: Niña, ser fuerte no es suficiente, esa frase resonó en mí de alguna manera que en ese momento no supe explicar, pero que al final de la película comprendí a qué se debía.

La historia de una mujer treintañera, pobre, solitaria y a quien su familia menosprecia puede resultar conmovedora pero si esa misma mujer tiene una meta en mente y no hay nadie que pueda convencerla de que no logrará lo que se propone, su historia ya no sólo es conmovedora sino que también resulta inspiradora.

Eso es lo que ocurre con Maggie: está decidida a convertirse en campeona de boxeo profesional pero para lograrlo tiene que aprender la primera lección que Frankie sintetiza en esa frase: ser fuerte no es suficiente. Pero no sólo no es suficiente para el boxeo, sino que no es suficiente para enfrentar la vida, menos aún si eres una mujer.

A lo largo de la cinta, la protagonista aprende a pelear, desarrolla técnicas, asimila estrategias que le servirán para moverse mejor, para atacar, para protegerse, para aceptar sus derrotas y para vencer. El boxeo, ese espacio masculino en el cual es recibida con hostilidad por los hombres que la rodean, es una metáfora del mundo en el que vivimos: un mundo que no está hecho para las mujeres y en donde es necesario ganar en el ring para obtener el respeto de tus oponentes.

Pelea como una mujer2

Siendo Maggie una extraña a quien nadie en el gimnasio recibe con los brazos abiertos, es Frankie quien le enseña las reglas del juego. Él es una figura paternal, cuyas enseñanzas le ayudan a ella a sobrevivir en un ambiente que le es adverso, esas enseñanzas se podrían resumir en otra frase suya, que aparece en el siguiente diálogo:

– Has olvidado la regla. ¿Cuál es la regla?

– ¿Moverme hacia la izquierda?

– La regla es protegerte a ti misma todo el tiempo. ¿Cuál es la regla?

– Protegerme a mí misma todo el tiempo.

Esa es la más grande lección que Maggie aprende y que todas deberíamos aprender porque ser fuerte no es suficiente, chicas.

 ¡Baila, marica!

Baila como un niño1

Esto es lo que le grita Tony a Billy Elliot cuando descubre que su hermano menor está preparándose para una audición en una importante escuela de ballet: ¡Baila, marica! Ni Tony ni Jackie -el padre de ambos- pueden comprender por qué Billy ha decidido abandonar el boxeo para dedicarse a bailar ballet, actividad artística que ellos asocian como algo exclusivamente femenino, una disciplina propia de las niñas, no de los niños. Aunque Billy intenta explicarle a su familia que no es homosexual -para aplacar así de la homofobia que esto genera en su padre y a su hermano- nadie en casa entiende al muchacho y le advierten que se olvide del ballet para siempre.

Pero este niño de apenas 11 años comete el que quizás sea el mayor acto de desobediencia de su vida, sin imaginar que su actitud rebelde va a cambiar su futuro inmediato. En este caso, la situación es a la inversa de la historia de la protagonista de Million dollar baby, aquí es un niño el que ingresa a un espacio exclusivamente femenino. Pero Billy no está solo, también tiene alguien que lo guía: la señora Wilkinson que, al igual que Frankie hace con Maggie, no se muestra condescendiente con su nuevo púpilo sino que, por el contrario, le exige cada vez más dedicación y esfuerzo a la par que le ayuda a librarse de sus prejuicios y temores y le ofrece la oportunidad de hacer lo que le gusta, a pesar de la oposición de su familia.

Baila como un niño2

Es en medio de sus clases de baile que vamos descubriendo que la pasión de Billy por el ballet tiene que ver más con lo emocional que con lo físico: bailar para él es una manera de poder expresar lo que siente. En un hogar en el que la muerte reciente de su madre ha dejado un profundo vacío en el corazón de su familia, Billy encuentra un refugio en el movimiento rítmico de su cuerpo. La rabia, la tristeza, la impotencia, el miedo o la soledad son sentimientos que él libera en cada paso que da guiado por la música que habita en su corazón.

Porque en este mundo heteropatriarcal en el que vivimos -plagado de discursos machistas y de innumerables estereotipos sexistas- a las mujeres no se les enseña a defenderse a sí mismas sino a buscar la protección masculina –ya sea el padre, el hermano o la pareja- en caso de verse en peligro y a los hombres no se les enseña a demostrar sus sentimientos si no es a través de la ira y la violencia. Por eso quizás una buena manera de vivir de forma consciente y desobediente sea pelear como una mujer y bailar como un niño: Maggie y Billy lo hicieron, nosotras también podemos hacerlo.

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Una respuesta to “Pelea como una mujer y baila como un niño”

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  1. FeminiCine: películas y documentales feministas | Chicas Malas - 1 abril, 2015

    […] Billy Eliot (2000):  Stephen Daldry, Reino Unido. […]

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