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Descubre tu propia belleza

28 Abr

Frente a una cámara, muchas son las mujeres que se sienten inseguras y tímidas; y aunque damos muchas excusas al respecto tales como: “estoy despeinada”, “no me he puesto maquillaje”, “no soy fotogénica”; esta actitud es una consecuencia del canon de belleza inalcanzable que nos es impuesto a las mujeres desde pequeñas. Pero ha llegado el momento de liberarnos de nuestros miedos, mirar de frente a la cámara y sonreír, después de preguntarnos cuándo fue que dejamos de sentirnos hermosas.

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«La luna en ti»

21 Abr

Aunque para nosotras la menstruación es algo natural ya que hemos convivido con ella por varios años, realmente son pocas las mujeres que le dedican tiempo y esfuerzo a comprender esta parte tan importante de nuestras vidas. Esta actitud es consecuencia de la visión (masculina) que se tiene sobre la menstruación, muchas veces vista como una enfermedad, un trastorno que nos impide ser nosotras mismas.

Pero ningún ser humano es lineal. Así es, los hombres presentan un humor igual de variable que el de las mujeres debido a la subida y bajada de testosterona que padecen cada día. La única diferencia es que nosotras podemos saber cuando nuestro humor será menos óptimo.

Éste y muchos otros datos sobre el ciclo menstrual son revelados en «La luna en ti», documental de Diana Fabiánová, quien recorre diversos lugares del mundo entrevistando a historiadoras, periodistas, ginecólogas y otras especialistas para esclarecer algunos de los misterios y supersticiones que hay en torno a la menstruación.

Atrévete a redescubrirte bajo una nueva luz, apreciar el vínculo único que tenemos las mujeres con la naturaleza y el gran poder que éste encierra.

+ Título: La luna en ti. Director: Diana Fabiánová. Género: Documental. País: Eslovaquia, España y Francia. Año: 2009.

10 cosas que puedes hacer por puro placer sexual (Tercera parte)

3 Ene

Post 313 - 10 cosas que puedes hacer por puro placer sexual

Si quieres leer la segunda parte de este artículo, haz clic aquí.

7. Sé fiel a tus sentimientos

Algunas veces tenemos que hacer varios intentos antes de conocer a alguien cuyas necesidades y deseos sean iguales que los nuestros. Por eso a veces comprometemos cosas que no deberíamos como nuestros límites, modelos de relaciones que sabemos que no queremos o ir demasiado rápido en materia de sexo.

Es cierto que una relación implica compromiso pero no deberíamos comprometer nuestro carácter esencial ni lo que sabemos que necesitamos en una relación para que esta sea saludable. Por ejemplo, si sabemos que nos estamos enredando en una relación donde no podemos o no queremos dar cosas que nuestro compañero(a) quiere, no estamos siendo fieles a nuestros sentimientos, ya sea porque no queremos herir a la otra persona, porque tenemos miedo de estar solas o por temor a equivocarnos. En las relaciones sanas, podemos expresar nuestros sentimientos. Muchos adultos han estado en relaciones donde han expresado sentimientos más profundos que los de su compañero(a), o han exigido más de lo que sus compañeros(as) podían dar y eso ha ocasionado una separación no deseada. Muchas de nosotras nos hemos visto en esa misma situación, y aunque haya sido incómodo, en retrospectiva, sabemos que fue lo mejor para todos. Asimismo, la mayoría de nosotras ha disfrutado de bonitas experiencias en los momentos en los que hemos sabido ser fiel a nuestros sentimientos.

Y ya que estamos en ello, no te metas en situaciones que no son adecuadas para ti, especialmente cuando se refiere a sexo casual. No pretendo sugerir que el sexo casual no esté bien para algunas personas. Pero la mayoría del tiempo, veo personas que se convencen a sí mismas que están bien en relaciones sin ataduras o siendo amigos con beneficios cuando en realidad quieren más que eso pero se han convencido a sí mismas de que deben conformarse con eso porque es mejor que nada, o piensan que el sexo casual hará que la otra persona desarrolle sentimientos románticos. Hacer cosas que no quieres es tan malo como esperar por cosas que sí deseas y el sexo no puede cambiar los sentimientos reales de nadie. Y esto no es todo, decir que te sientes bien teniendo sexo casual cuando sabes que no es así te hace a ti la mala de la película por ser deshonesta y manipuladora.

8. No bases tu identidad en tu sexualidad

Parte del desarrollo en nuestra adolescencia y adultez es buscar y descubrir quiénes somos. Por eso es común que los adolescentes se emocionen por algo para olvidarlo al mes siguiente. Es un poco vergonzoso cuando pensamos en ello, pero es normal y todos hemos pasado por esto (algunas de nosotras más seguido de lo que nos gustaría admitir). Así que no es para nada inusual que hagamos lo mismo con nuestra identidad sexual.

La identidad sexual es, por naturaleza, variable. Aunque algunos aspectos de nuestra sexualidad son más o menos fijos, como nuestra orientación sexual (ya sea que seamos heterosexuales, homosexuales, bisexuales o pansexuales), parte de nuestra identidad de género así como algunas de nuestras preferencias y muchos aspectos de nuestra identidad sexual se desarrollarán y cambiarán a lo largo de nuestras vidas. Así que, aunque tu identidad sexual es parte esencial de quién eres, no hay apuro en ponerle etiquetas o identificarte con ella porque cuando cambie –y siempre lo hace- te sentirás completamente perdida. Asimismo, el sexo es sólo una parte de nuestras vidas. Si todas nuestras energías van dirigidas hacia él, es probable que nos perdamos de otros aspectos igualmente enriquecedores y gratificantes.

¿Quién eres? Aparte del novio/novia de fulana o mengano o si eres Juan o Juana, homosexual o heterosexual. ¿Eres un músico? Si es así, ¿cuánto tiempo empleas en practicar? ¿Eres un buen amigo? ¿Pasas tiempo con tus amigos últimamente? ¿Hay aspectos de tu identidad que dejas de lado a pesar de que en realidad quieres explorarlos? Organiza tu tiempo en la semana y esfuérzate por desarrollar esos aspectos. El sexo es genial, al igual que tener un compañero(a) con quien disfrutarlo, pero si solo exploramos nuestra vida o identidad sexuales, el resto de nuestra vida va a sufrir graves daños.

9. ¡Conviértete en una experta del sexo!

Obviamente, nadie necesita un libro para aprender sobre sexo. Caso contrario, ninguno de nosotros estaría aquí hoy en día, porque nuestros ancestros definitivamente no tenían libro sobre sexo oculto bajo la cama de paja en el fondo de la cueva. Mientras que hay algunas cosas para las cuales no necesitamos ni libros ni material audiovisual –y muchas veces es mejor que lo aprendamos por cuenta propia, como descubrir qué es lo más placentero para nuestro compañero(a), por ejemplo- hay otras cosas que sí requieren un aprendizaje. Vivimos en un mundo distinto al de nuestros ancestros. Tenemos una esperanza de vida mayor, problemas de salud diferentes y complejos, y estamos en situaciones que hacen nuestras relaciones más complicadas. Asimismo, contamos con un conocimiento útil que en aquella época se desconocía como entender nuestro ciclo reproductivo, cómo se contagian enfermedades e infecciones, cómo nuestra identidad sexual no es como la describe la sociedad.

Así que investiga y edúcate. Busca información en internet o en una librería, lee sobre tu cuerpo, sobre el cuerpo de tu compañero (si es del sexo opuesto), sobre prácticas sexuales seguras, sobre enfermedades e infecciones y sobre métodos anticonceptivos. Llena tu mente de material que te ayude a evaluar tu orientación e identidad sexuales, la calidad de tus relaciones, y tus deseos y necesidades en cuanto al sexo, ya sea sola o en compañía.

Hazte un favor a ti misma y sé selectiva con el material de investigación que elijas. Busca fuentes que ofrezcan información real, no tips sobre cómo llevar a la otra persona al orgasmo o cómo tener pechos más firmes. En sitios web y en libros busca información de organizaciones creíbles. Ya tenemos suficiente basura y desinformación sobre el sexo en la televisión, en las películas y en las revistas, ninguna de nosotras necesita más de esas estupideces.

Realmente es mejor que te eduques sobre sexo y sexualidad antes de que des un salto precipitado, especialmente si se trata de sexo con otra persona. Muy a menudo, la  gente sólo empieza a educarse durante o después de una crisis (tales como una posibilidad de embarazo, una enfermedad de transmisión sexual, o ser física o emocionalmente maltratada durante el sexo), y como más vale tarde que nunca, es mucho mejor estudiar por adelantado estos temas.

10. No olvidar que…

No olvides que se supone que el sexo y la sexualidad deben ser placenteros y fuentes de alegría y enriquecimiento. Muchos de los mensajes enviados a los jóvenes son acerca de los peligros del sexo y las citas, dicen que evitemos el sexo basado en éticas generales y arbitrarias que no son las nuestras, dicen que tener sexo es la peor decisión de nuestra vida, cuando en realidad no tiene por qué ser así. Si no estás listo para el sexo en pareja, entonces por supuesto que éste no va a ser bueno para ti. Pero incluso si intentas algo y descubres que no es para ti, es poco probable que te cause un trauma de por vida. Todos cometemos errores a veces, aprendemos y seguimos adelante.

Tu sexualidad es sólo tuya, explora y disfruta por ti misma de ella, es tuya para compartirla con tus compañeros(as) cuando estés lista y dispuesta a hacerlo. Cuando respetas tu sexualidad y te respetas a ti misma es maravilloso porque tienes el poder de enriquecer tu vida y hacerla mejor física y emocionalmente. Y tu vida sexual puede ser estupenda si es practicada responsable y saludablemente: muchas veces metemos el sexo y la aventura en un mismo saco y asumimos que para que el sexo se sienta bien tiene que ser arriesgado y eso no es cierto. De hecho, si nuestra cultura dejara de lado los tabúes y las actitudes negativas que tiene respecto al sexo, muchas de nosotras seríamos personas más saludables, física y emocionalmente.

Así que si realizas prácticas sexuales que te hacen sentir mal, deja de hacerlo y piensa en  ello. Algunas veces, el sexo puede ser decepcionante, ya sea sola o en compañía. Pero si eso sucede continuamente es momento de hacer un cambio ya sea separándose de un compañero(a), dejando de hacer algo que te incomoda, pidiendo cosas que quieres y no estás obteniendo, teniendo mayor cuidado con tu salud sexual o pasando más tiempo conociendo tu propio cuerpo, reevaluando tu identidad sexual o tomando un descanso del sexo por un tiempo. Si no sientes placer al tener sexo entonces no vale la pena hacerlo. ¿Y si sí sientes placer? Entonces disfrútalo.

Para resumir, las 10 cosas que puedes hacer por puro placer sexual son:

1. Sé tu primera vez.

2. Aprende a hablar abiertamente sobre sexo.

3. Sé honesta.

4. Deja de lado el drama.

5. Usa y confía en tu inteligencia para tomar decisiones.

6. Respeta tu cuerpo y respétate a ti misma.

7. Sé fiel a tus sentimientos.

8. No bases tu identidad en tu sexualidad.

9. Mejora tu educación sexual.

10. Disfruta de ti misma y de tu sexualidad.

(*) Texto original: http://www.scarleteen.com/article/body/10_of_the_best_things_you_can_do_for_your_sexual_self_at_any_age

10 cosas que puedes hacer por puro placer sexual (Segunda parte)

1 Ene

Post 312 - 10 cosas que puedes hacer por puro placer (Segunda parte)

Si quieres leer la primera parte de este artículo, haz clic aquí.

4. Rompe con tu adicción al drama

Es común, mucho más de lo que pensamos, confundir un gran drama con amor o pasión, especialmente cuando somos jóvenes. Muchas de nosotras fuimos bastante impacientes en nuestra adolescencia: tal vez fue porque la escuela era muy aburrida, porque tuvimos el mismo grupo de amigos por años, porque en el lugar donde vivimos no hay nada que hacer o tal vez sea porque sentimos que estamos listas para seguir adelante con nuestras vidas, pero no podemos debido a nuestra edad. Así que no es para nada sorprendente que estemos rebosantes de emoción cuando nos vemos envueltos en una historia de amor.

Lo que sí está claro es que muchos adolescentes (y adultos también) confunden el drama con amor, afecto o una conexión real. Mientras más elevado sea el nivel del drama –que a tus padres no les agrade tu pareja, promesas de matrimonio, una gran diferencia de edad, incluso maltrato emocional y físico- más se interpreta como amor o pasión ya que hay muchas cosas en juego a nivel emocional.

Eso es común, después de todo, por miles de años los escritores han estado utilizando ese mismo recurso para incrementar la emoción de sus lectores. Pero no es real, incluso si se siente así. Simplemente estamos reaccionando a esas situaciones intensas y, demasiado a menudo, el drama mantiene a parejas jóvenes juntas sin amor o una conexión real.

Así que, cuando el drama se haga presente, aprende a identificarlo y no te sumerjas en él. Ahora, más que nunca, es momento de dar un paso atrás y ver lo que realmente está pasando. Toma un pequeño descanso para hacerlo, de ser necesario. Debes poner los pies sobre la tierra y ver las cosas tal como son. Una de las mejores pruebas de amor es si todavía se siente amor incluso en los momentos más tranquilos, no sólo cuando la relación es tumultuosa.

5. Sé una sabelotodo

Seamos honestos: de nosotras sólo una minoría, tengamos 15 o 65 años de edad, puede ser realmente objetiva cuando estamos muertas de amor o sentimos lujuria. Así que es un hecho que nuestras decisiones respecto a nuestra vida sexual están condicionadas por estas situaciones. Estar enamorada y tener sexo en  pareja es excitante. En parte esa es la razón por la que se siente tan bien. Es algo maravilloso y se siente estupendamente bien, pero puede afectar nuestra capacidad analítica y nuestro pensamiento crítico.

Es importante reconocer que cuando estamos en esa situación probablemente necesitemos ser más cuidadosos al tomar decisiones pues nuestros sentimientos pueden ser engañosos. Otros factores adicionales que pueden afectar nuestro uso de razón son los siguientes: problemas con nuestro cuerpo e imagen personal, sentirnos presionadas a tener sexo o a comenzar una relación o preocuparnos por nuestro rendimiento sexual.

Así que, generalmente es sensato asumir que estamos yendo más rápido de lo que debemos. Por lo tanto es mejor estar seguras de retroceder lo más que podamos y evaluar hacia dónde vamos, en qué estamos de acuerdo y qué está pasando. Al tomar decisiones sobre tu vida sexual es recomendable pedir tiempo para tomar en consideración algo, decir que las cosas están yendo demasiado rápido o pedir espacio, ya sea físico o emocional. Pedir consejo de familiares, amigos y gente que valoras también es una buena idea, incluso si no estás de acuerdo con sus opiniones, ya  que así lo que te aconsejen te dará en qué pensar para que puedas tomar la mejor decisión.

Y, por supuesto, bloquear tu mente intencionalmente con drogas o alcohol para evadir los problemas nunca es una buena idea.

6. Comienza una revolución: deja de odiar tu cuerpo

Vivimos en una cultura obsesionada por las apariencias, en la cual el buen trato hacia las personas atractivas y el maltrato hacia las personas discapacitadas son una epidemia. Los mensajes que nos envía nuestra cultura y los medios de comunicación sobre nuestro cuerpo son siempre acerca de cómo lucen o cómo deben lucir, y más específicamente, cómo los ve el sexo opuesto (a pesar del hecho que algunas de nosotras ni siquiera estamos interesadas en el sexo opuesto todo el tiempo o nunca). Los anuncios de gimnasios o regímenes de ejercicio raramente hablan acerca de incrementar nuestra energía o mantenernos saludables, más bien, casi siempre, nos hablan sobre obtener muslos esbeltos, nalgas más redondas o abdominales de acero porque esas son las cosas que forman parte del ideal de belleza.

Esto no quiere decir que tenemos que ignorar cómo lucen nuestros cuerpos o caras. La raza humana es asombrosa y la atracción sexual es parte de nuestra naturaleza. Pero es sólo una parte de nosotros. Nuestros cuerpos nos permiten realizar actividades en nuestro día a día: ir al trabajo o a la escuela, construir ciudades y movimientos culturales, cuidar a nuestra familia y amigos; vivir nuestras vidas. Y el estado de nuestro cuerpo afecta el estado de nuestra mente: es mucho más sencillo mantenerse emocionalmente sano cuando estamos físicamente saludables.

Cuida tu cuerpo en todas las formas posibles. Come comida saludable, haz ejercicio y descansa cuando lo necesites, ve al doctor, tanto para hacerte chequeos preventivos como para atenderte cuando estás enferma. No sacrifiques tu salud o bienestar con dietas relámpago o dietas de hambre, con una búsqueda obsesiva de la perfección física, adaptándote a ideales que tal vez no se ajusten a ti y que cambian todo el tiempo. Entiende que cuando sea el momento adecuado para ti, ya sea con un compañero(a) o sola, el sexo puede ser una manera de apreciar tu cuerpo, luzca como luzca. Si tienes sexo con alguien y ambos no les gustan sus cuerpos, es muy probable que no se sientan bien durante y después del acto sexual.

También echemos un vistazo al cuerpo y a la autoimagen. Siempre se siente bien que una persona atraída o enamorada de nosotros nos diga lo hermosas, sexys, maravillosas o perfectas que somos. Aunque eso nos pueda hacer sentir muy bien, no debe remplazar la atracción que cada una sienta hacia una misma. No es psicología barata decir que la autoimagen empieza y termina contigo.

Tener un novio o novia nos hace sentir bien con nosotras mismas y tener sexo nos hace sentir bien con nuestros cuerpos. Pero si no nos sentíamos bien previamente, por nuestra propia cuenta, cuando algo empieza a ir mal con nuestra pareja o nuestra vida sexual, aquello que nos hacía sentir bien puede convertirse en algo que nos hace sentir mal porque hemos dependido demasiado de los demás para sentirnos bien con nosotras mismas.

Algunos estudios plantean que la gente joven, sobre todo las mujeres, que es sexualmente activa sufre de baja autoestima. La suposición inicial se basa en que el sexo, especialmente cuando eres joven, es malo para ti. Yo discrepo con esa idea, porque lo que he visto a lo largo de los años, en algunas personas, es que usan el sexo para llenar un vacío en términos de autoestima o para reforzar una imagen positiva sobre su cuerpo. Muchas de ellas descubren que el sexo con su pareja no llena ese vacío y se sienten más deprimidas e incluso comienzan a odiarse  a sí mismas, pensando que algo debe andar mal con ellas.

Por supuesto, no hay nada malo en ellas. Vamos a pasar gran parte de nuestras vidas solas, sin compañeros(as) de cama, viviendo por nuestra cuenta. Cuando estemos en una relación, para que éstas sean sanas, debemos compartir, no tomar todo lo que nos ofrece ni ofrecer todo lo que tenemos. Por eso es importante que realmente estemos bien solos, que amemos y aceptemos nuestro cuerpo tengamos o no la atención de alguien en un momento dado. Que nos amemos y aceptemos a nosotras mismas, incluso en los días, semanas o meses que nadie nos dice un cumplido, incluso si sólo nos dicen cosas negativas. Para ser capaz de hacer eso necesitamos valorarnos cuando no estemos en una relación (de cualquier índole); dedicarle tiempo a cosas que nos gustan, desarrollar un sentido de amor por nuestro cuerpo que no tenga que ver solamente con cómo luce sino también con cómo se siente y lo que nos permite hacer en nuestra vida diaria.

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10 cosas que puedes hacer por puro placer sexual (Primera parte)

30 Dic

Post 311 - 10 cosas que puedes hacer por puro placer sexual

1. Que tu primera vez sea contigo misma

Mucho se dice sobre la persona con quién debemos tener nuestra primera experiencia sexual. La mayoría del tiempo se nos dice que debe ser con alguien que amemos y que, al mismo tiempo, nos ame. Alguien comprometido hacia nosotras a largo plazo, incluso alguien con quien pensamos pasar el resto de nuestra vida. Coincido totalmente porque tú, por ti misma, tienes todas esas cualidades más que cualquier otra persona.

Nadie jamás va a conocer tu cuerpo como tú lo haces y nadie más será capaz de conocer tu cuerpo a menos que tú lo hagas primero. Afirmar y reconocerte a ti misma como tu primera experiencia sexual te da herramientas para una sexualidad saludable y para relaciones equilibradas por el resto de tu vida: te ayuda a decidir cuándo es el momento adecuado para disfrutarte a ti misma (como cuando estás excitada) y cuándo es propicio tener un compañero(a)  (como cuando buscas una intimidad mayor con alguien o cuando eres capaz de tener en cuenta los sentimientos y deseos de otra persona). Llegar a conocer tu propio cuerpo e identidad sexual a través de la masturbación te permite: descubrir mucho sobre tus gustos y disgustos a nivel físico, ver y saber cómo se sienten tus genitales y el resto de tu cuerpo, descubrir cómo responde tu cuerpo a ciertos estímulos, explorar tu orientación e identidad de género y medir tus expectativas a nivel sexual de manera realista.

Es muy común que mujeres y hombres jóvenes -sobre todo mujeres jóvenes- decidan apresuradamente tener sexo en pareja porque piensan que un compañero(a) le puede dar algo que física y sexualmente ellas no pueden obtener por sí mismas, esto se debe a que ellas no han practicado la masturbación. Esto da como resultado que estas mujeres sufran debido a que se crean expectativas demasiado altas sobre la experiencia sexual, al mismo tiempo que no logran satisfacer a su compañero(a), especialmente si una no está lista para todo lo que conlleva el tener sexo en pareja. A menudo se culpa a las “hormonas” de que los adolescentes busquen un compañero para el sexo, pero la verdad es que tus “hormonas” y tu cuerpo no diferencian entre tus dedos y los de otro. Tu mente y tu corazón podrían saber la diferencia, pero no tu clítoris o tu pene. Pasar tiempo dedicada especialmente al disfrute de tu propio cuerpo te ayudará a conocer la diferencia. Y además, la masturbación es el sexo más seguro que existe.

2. Hablemos de sexo, baby

Si eres sexualmente activa y disfrutas del sexo en pareja, la comunicación es usualmente uno de los mayores obstáculos en este tipo de relaciones. Si nos sentimos incómodas o incapaces de hablar sobre métodos anticonceptivos, sexo seguro, lo que está y no está permitido, satisfacción e insatisfacción sexual -temas que necesitamos abordar para estar emocional y físicamente seguras- no sólo limitamos enormemente la duración de esas relaciones, sino que hacemos daño a nuestros compañeros(as) y a nosotras mismas. En el mejor de los casos, el ser incapaz de comunicarnos puede limitar mucho nuestro placer o causarnos algún daño emocional. En el peor de los casos, puede afectarnos profundamente a nivel emocional, podemos dañar físicamente al otro o puede ocasionarnos un embarazo no deseado, una enfermedad o una infección. Ser capaz de hablar abiertamente sobre sexo no sólo protege nuestro corazón, nuestro cuerpo y nuestra mente, sino que puede salvar nuestra vida.

Todos podemos aprender a hablar de sexo, incluso en una cultura donde hablar de ello es difícil. Comienza de manera simple: habla con tus amigos o familia sobre sexo, ya sea abordando temas generales o preguntas específicas. No dudes en preguntar a tu doctor cualquier incertidumbre o preocupación sobre tu sexualidad o anatomía sexual, incluso si te sientes avergonzada o rara. Antes de mantener relaciones sexuales con alguien dialoga con tu compañero(a) sobre sexo: acerca de sus expectativas y deseos, su nivel de preparación, los métodos anticonceptivos y las prácticas de sexo seguro, sobre cómo lidiarán con amigos y familia respecto a su relación o acerca de qué tipo de relación están intentando construir, en fin, habla de todo.

3. Vive en el mundo real

La honestidad, como muchos otros valores, empieza en casa, en otras palabras, contigo misma. El sexo puede ser un verdadero campo minado cuando se resume a juegos, ilusiones, manipulación y control, incluso aunque no se tenga esa intención. Tener la disposición y  la capacidad para ser honesto sobre tu sexualidad es tu mayor herramienta para ser feliz y saludable.

Debes estar dispuesta, por ejemplo, a echar un vistazo más profundo a lo que quieres y a lo que necesitas, para que puedas tomar decisiones de acuerdo a eso. Por ejemplo, si sabes que no estás completamente segura sobre ir más allá con tu compañero(a), no digas que sí solo por miedo a perder a tu pareja si no estás de acuerdo con ella. Si sabes que te cuestionas tu orientación sexual, sé clara en ese punto con tus compañeros(as) potenciales. Si sabes que no puedes ser sexualmente activa sin mentir a tu familia y amigos, considera hacer un alto hasta que puedas ser honesta al respecto. Si alguien gusta de ti, y tú también, pero no de la misma manera, díselo, no lo controles ni intentes tomar ventaja de ello. No hagas promesas que no puedes cumplir: promesas de amor eterno (aunque en ese momento lo sientas de esa manera), de monogamia, de favores sexuales que no estás segura de querer hacer.

Exige honestidad de tus compañeros como de los otros involucrados –incluso tangencialmente- en tu vida sexual: amigos, familia, tu doctor; y aprende a aceptar esa honestidad, incluso si esto no es tan fácil. Estar en un ambiente de honestidad significa que las personas con las que interactuamos nos dicen lo que sienten, en vez de lo que ellos piensan que necesitamos oír; lo cual no siempre es agradable, pero a corto y a largo plazo es lo mejor para todos.

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Bajo la mirada de otros

11 Dic
The bath (Boris Ignatovich, 1935)

The bath (Boris Ignatovich, 1935)

“Las vidas de la mayoría de los hombres están limitadas y sus intereses son diariamente mutilados por la necesidad constante de probar a sus compañeros, y a sí mismos, que no son afeminados ni homosexuales”.
(Geoffrey Gorer)
 

Hace un tiempo atrás, en setiembre del 2012, en Lima se desató la polémica en torno al comediante peruano Carlos Álvarez que apareció en un show de variedades imitando al futbolista, también peruano, Paolo Guerrero. Como se puede apreciar en este video se hacen continuas referencias a la supuesta homosexualidad del jugador. Luego de este suceso, en un noticiero local, un enfurecido Paolo Guerrero tilda de “maricón” al comediante, a lo que éste responde con una amenaza de denuncia por difamación. Finalmente, el asunto no llegó a mayores y  todo se solucionó  pacíficamente.

Pero lo que me llama la atención del caso no es la parodia del  cómico (que tiende a imitar a todos sus personajes como amanerados o afeminados) sino el significado que cobra ser acusado o señalado como homosexual en nuestra sociedad. Especialmente si eres una figura pública y un sujeto que representa la masculinidad hegemónica en su más pura esencia como es el caso de Guerrero.

Por otro lado, desde hace un par de años que pertenezco a una asociación universitaria que se encarga de difundir animación japonesa. Hace algunas semanas, me reuní con  algunos miembros de este grupo para decidir qué series se proyectarán el próximo ciclo. Lo que me pareció curioso es que a cada título que recomendaba, un compañero siempre me preguntaba si sucedía algo “raro” entre los protagonistas que eran hombres.

Sin duda, este compañero tiene actitudes homofóbicas, y no es la primera vez que las demuestra, pero este evento en particular me hizo cuestionarme un par de cosas: ¿por qué alguien que afirma ser heterosexual estaría tan obsesionado con la homosexualidad? Ni siquiera yo, que estoy interesada en el tema, me la paso tanto tiempo pensando o hablando sobre homosexualidad. La pregunta rondó en mi cabeza por varios días hasta que finalmente hallé un texto que disiparía todas mis dudas.

2

Entre machos

A diferencia de las mujeres, a las cuales se nos considera “naturalmente” femeninas, los hombres tienen que probar continuamente su virilidad. Viven su masculinidad de acuerdo a las exigencias y siempre bajo la constante mirada de otros hombres, quienes actúan como jueces y verdugos de sus pares y de sí mismos.

La búsqueda desesperada e incesante de aprobación por parte de los otros hombres con los que se relacionan, en cualquier tipo de contexto (familia, trabajo, amistad), es lo que conduce sus vidas. Para demostrarse a sí mismos, y a los demás que son “hombres de verdad” de acuerdo a los indicadores de virilidad que ya hemos mencionado en un post anterior: repudio de lo femenino; poder, éxito, riqueza, posición social y mujeres atractivas; prohibición en torno a mostrar las emociones; osadía varonil y agresividad.

Este es uno de los aspectos centrales de la masculinidad y también una de las principales razones por la cual ésta es tan frágil. No sólo se debe a los altos estándares que se tienen sobre lo viril, que rayan en lo utópico, sino a que en cualquier momento puedes ser señalado como no suficientemente masculino por tus pares.  Ante esa situación solo queda redimirse de algún modo, ya sea alardeando sobre una nueva conquista o hablando sobre un posible ascenso en el trabajo. Pero el fracaso previo no quedará en el olvido. En este sistema de calificación de la masculinidad cada “éxito” y “fracaso” quedan grabados en un expediente ficticio.

Bajo el esquema en el cual se configura la masculinidad, la búsqueda del modelo ideal (utópico) que se intenta alcanzar a toda costa y la vigilancia de los otros hombres quienes cumplen la función de “policía de género”, ésta se torna en una competencia implacable e intensa, de la que finalmente nadie va a salir vencedor.

3

La homofobia es gay

En el 2006, en Gran Bretaña se inició una campaña para combatir la homofobia y el bullying en las escuelas. Se hizo uso del eslogan “Homophobia is gay” (La homofobia es gay), jugando con el doble significado que tiene la palabra gay en inglés, que también significa  “bazofia o escoria” y es empleada usualmente con denotaciones peyorativas entre los jóvenes.

Aunque aquí, en Latinoamérica, la palabra gay posee un solo significado pienso que no hay ninguna frase que defina mejor la homofobia, especialmente después de leer a Michael S. Kimmel. Para este sociólogo, la homofobia es el miedo a ser percibido como gay. Mientras que la RAE (Real Academia Española) define la homofobia como una “aversión obsesiva hacia los homosexuales”, es en realidad un fenómeno mucho más complejo cuya característica más representativa es el miedo. Miedo de no ser un “verdadero hombre”, miedo de que descubran que en realidad eres un farsante, miedo de que descubran que tienes miedo.

Es este miedo el que domina todos los patrones de la masculinidad hegemónica, tal como podemos observar en este comercial de cerveza.

La definición actual de masculinidad hace que cualquier gusto, afición o comportamiento que se considere femenino sea descartado para que los hombres puedan cumplir con los estándares de virilidad y puedan ser reconocidos por sus pares como “hombres de verdad”. Bajo este concepto, al ser concebido el deseo homoerótico como el deseo por otros hombres, actitud exclusivamente femenina, tiene que ser desechado. La homofobia es el esfuerzo por suprimir ese deseo.

Prueba de ello son algunos estudios psicológicos, la mayoría realizados en Estados Unidos, que afirman que un alto porcentaje de homofóbicos sienten deseos homosexuales. Sin duda alguna, esta nueva definición de homofobia nos permite tener una visión mucho más adecuada para abordar esta problemática.

+Homofobia, temor, vergüenza y silencio en la identidad masculina. Michael S. Kimmel. Theorizing masculinities, editado por Harry Brod y Michael Kaufman. California (Estados Unidos), 1994.

Alicia en el País de las Maravillas

9 Dic

Post 302 - Alicia en el País de las MaravillasSe ha dicho que Alicia, al descender por la madriguera del conejo, está retrocediendo al útero materno. Todo lo contrario. Está avanzando hacia ese momento, ya cercano, en el que ingresará en el mundo social de los mayores. Por eso, al llegar al fondo de la madriguera,  se encuentra con un frasco que dice “Bébeme”, y Alicia duda entre beber o no, entre crecer o no, entre hacerse o no mayor.

Lewis Carroll nos cuenta en Alicia en el País de las Maravillas el último sueño de la niñez: el sueño en el que el niño se enfrenta al mundo de los adultos, no para verlo desde fuera sino para ingresar a él.

+ Título: Alicia en el país de las maravillas. Autor: Lewis Carroll. Género: Cuento infantil. País: Reino Unido.  Año: 1865.