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Adiós, Chicas Malas. ¡Hola, Nina!

30 Ene

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Este es el último post de este blog, y como tal, es uno de despedida… pero también de bienvenida.

Ha llegado el momento de decirle adiós a Chicas Malas, un proyecto que, durante los últimos 5 años, me ha acercado más y mejor al feminismo que ya forma parte de mi vida diaria, me ha dado la oportunidad de conocer mujeres con las cuales mantengo una amistad que es más una hermandad, me ha  permitido intercambiar opiniones y descubrir proyectos de personas de todas partes del mundo que me escriben por correo o a través de las redes sociales, me ha llevado a aprender lo que es ser una ciberactivista feminista y me ha hecho disfrutar de compartir mi forma de mirar el mundo, de sentir mi cuerpo y de habitar en él.

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Chicas Malas ha sido una experiencia maravillosa y es un capítulo de la historia de mi vida que nunca olvidaré. Pero, como ocurre siempre, los cambios son inevitables y a lo largo del año pasado poco a poco era más notorio para mí que un nuevo interés tomaba forma en mi mente y en mi corazón.

Es así cómo nació Ninaun delicioso blog que promueve el autoconocimiento corporal, la autoestima individual-colectiva y la autonomía sexual de las mujeres a través de una educación sexual femenina y feminista.

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En Nina descubrirás que el sexo, el placer y el orgasmo  son los ingredientes perfectos para que puedas gozarte cuando quieras, como quieras y con quien más quieres, o sea contigo misma.

Nina en quechua significa fuego, un elemento de la naturaleza que simboliza poder, energía, pasión y libertad.

Si tú eres una mujer que lleva el fuego en su interior, este blog es para ti.

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Te invito a acompañarme en esta nueva aventura para despedirnos juntas de Chicas Malas y darle la bienvenida a Nina.

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«Yo soy la mujer»

26 Ago

Post 715 - Yo soy la mujer

Yo soy la mujer.
Yo grabé las figuras en la pared de las cavernas,
descueré a las bestias y curtí sus pieles.
Yo cocí la carne y la sequé para servirla en las noches frías del invierno,
cosí con los tendones y agujas de sus huesos el calzado de los padres de mis hijos.
Los guerreros que me forzaron. Los valientes cazadores.
Los jefes de los clanes. Los chamanes. Los bufones.

Yo soy la mujer.
Yo limpié sus mocos y su semen,
yo amamanté a sus bestias huérfanas y a las mías.
Yo mantuve vivo el fuego,
amasé el barro de sus vasijas y las levanté, y las llené, y llené sus bocas y sus vientres.
Y lo seguí hasta las trincheras para coser su camisa y sus heridas,
para llenar sus balas y secar sus ojos de la muerte.

Yo soy la mujer.
La esclava invisible,
la niña mutilada por elhombredelacuchillasucia,
la puta lapidada,
la bruja de la hoguera,
la loca amordazada,
la concubina.

Yo soy la mujer.
Nunca en mí,
nunca mi dueña.
Siempre en otras manos mi destino,
mi cuerpo,
mi esperanza,
cercenada desde el centro.

Yo soy la mujer.
Yo caliento la cama de los hombres,
yo madrugo para besar su frente a pesar de su silencio
y podría comprender su miradausentedegarrasdespiadadas
pero no quiero.

No cerraré los ojos por más tiempo,
ni ofreceré mi cerviz otro milenio.
Viraré mi rumbo al sur de su camino,
no voy a restañarlo de más guerras.
Dejaré mi carga espesa de dolor y culpa y que la mar se lleve el pus del tiempo.

Yo soy la mujer
y con mis manos de tierra y miel
amasaré las horas y el pan cada mañana
y un día cantaré.

María Gutiérrez
(España)

Estas 9 drag queens tienen algo que decirte sobre la autoestima

29 Abr

Post 664 - Estas 9 drag queens tienen algo que decirte sobre la autoestima

Cuando me suscribí a Netflix, hace tan sólo unos meses atrás, el primer programa de televisión que vi de principio a fin fue RuPaul’s Drag Race, un reality show en el cual un grupo de drag queens compite por convertirse en la próxima Super Estrella Drag Queen de Estados Unidos.

De la mano de la popular y divertida drag queen RuPaul, en cada episodio las concursantes se enfrentan a diversos retos y la pasarela se convierte en el escenario perfecto para demostrar su carisma, originalidad, audacia y talento.

Pero si me gusta tanto RuPaul’s Drag Race no es sólo es por la actitud atrevida y la peculiar personalidad de cada una de las participantes sino por el agudo sentido del humor que caracteriza a cada una de las drag queens.

Saber reírse de sí mismas (y de sus oponentes) es fundamental para ellas, pero lo es aún más el amor propio que han descubierto gracias al arte del travestismo. Por eso comparto contigo lo que algunas de estas drag queens dicen sobre la autoestima.

«Si no te amas a ti misma, ¿cómo diablos vas a amar a alguien más?».

(RuPaul)

«No te enojes con tus enemigos, sólo sé mejor que ellos». 

(Alyssa Edwards)

«Sea lo que sea que pase en tu vida, enfréntalo y supéralo».

(Raja)

«Yo soy una reina que convierte la basura en oro. Tú tienes que coger lo que tengas y hacer lo mejor que puedas con eso».

(Alaska)

 «No es lo que dices, nena, es lo que haces».

(Kenya Michaels)

«Siempre y cuando te ames a ti misma y te sientas orgullosa de todo lo que haces, manda a la mierda lo que los demás digan de ti».

(Phi Phi O’Hara)

«Nena, yo sé que soy preciosa, no necesito que tú me lo digas».

(Jujubee)

«No importa dónde hayas nacido, cuál sea el color de tu piel o la forma de tu cuerpo: sé siempre la mejor versión de ti misma».

(Latrice Royale)

«Deja que la gente te odie. Porque la mitad de las personas que conozcas te va a amar y la otra mitad te va a odiar. Pero al menos ambas estarán pensando en ti, nena».

(Morgan McMichaels)

5 cantantes negras que tú también amarás por algo más que su música

22 Abr

Post 661 - 5 cantantes negras que tú también amarás por algo más que su música

Cuando me preguntan qué tipo de música me gusta, suelo responder con una frase que, por muy imprecisa que parezca, es la que mejor describe mis gustos melómanos: la música en inglés interpretada por mujeres negras. Luego, si tengo que especificar, aunque me gustan diversos géneros musicales, prefiero el (neo) soul, el hip hop, el rap y el jazz.

Intuyo que mi pasión por las artistas afro está relacionada con el interés por mi propia herencia negra —soy bisnieta de una mujer afroperuana y mi melena rulosa es la prueba más notoria de ello—, el cual, a su vez, me ha llevado a buscar referentes artísticos y feministas en la música.

Es así como he ido descubriendo a maravillosas intérpretes que no sólo me han hecho bailar, llorar y cantar sino que también me han hecho pensar, a través de sus canciones y de sus declaraciones, en la manera cómo las mujeres negras habitan este mundo y las diferentes violencias a las que se tienen que enfrentar a diario.

Por eso he elegido 5 de mis afrocantantes favoritas. Cada una de ellas, desde la rabia o la alegría, tiene algo que decir acerca del orgullo de la herencia africana, los estereotipos sexistas sobre las mujeres negras, la belleza del cabello afro y la importancia del amor propio y la sororidad.

ERYKAH BADU

Post 661 - 5 cantantes que tú también amarás por algo más que su música

Ella tiene todo lo que una artista necesita para cautivarte: es inteligente, auténtica y talentosa. Por eso es imposible no quedar fascinada con la apariencia, el estilo y la voz de esta intérprete de neo soul.

A través de los coloridos turbantes que usa y de las letras de sus canciones en las que hace alusiones al continente madre, Erykah Badu pone de manifiesto el orgullo que siente por la cultura africana de la cual es heredera.

Bag lady habla de una mujer que acaba de iniciar una relación de pareja, pero lleva consigo la pesada carga de sus malas experiencias pasadas. Por eso la Badu le aconseja: Te vas a lastimar la espalda al llevar toda esa carga sobre ti. Me imagino que nadie nunca te dijo que con lo único que debes cargar es contigo misma. Algún día, toda aquella carga va a obstruir tu camino, así que viaja ligera. La letra y el video de esta canción son un buen ejemplo de sororidad, por eso es una de mis favoritas.

LAURYN HILL

lauryn hill

A finales de la década de los 90, Lauryn Hill estaba en la cúspide de su carrera musical y fue entonces cuando decidió autoexiliarse del mundo del espectáculo. Cansada de la manera cómo la industria de la música controlaba a las cantantes y de la forma sexista y racista cómo las artistas negras eran representadas en los medios de comunicación, la popular rapera se refugió en la soledad para encontrarse consigo misma.

Las nuevas canciones que surgieron en medio del silencio estuvieron llenas de versos sabios y conmovedores en los que se denunciaban todos aquellos males contra los que Lauryn luchó desde su trinchera como la guerrera que es.

Doo Wop (That thing) es una de las canciones más populares de la Hill y es una advertencia para toda la comunidad afroamericana. En este tema, ella lanza una dura crítica contra el deseo de las mujeres negras de lacearse el pelo para parecerse a las mujeres blancas. Mientras que, al referirse a los hombres negros, denuncia la violencia de género que ellos ejercen contra sus parejas, además de la manera irresponsable con la que afrontan la paternidad.

Lejos de una actitud de superioridad, Lauryn reconoce que ella también ha pasado por lo mismo, por eso aclara: sabes que si te digo esto es porque soy genuina y auténtica.

JANELLE MONÁE

janelle monáe

Desde que inició su carrera musical en 2007, Janelle Monáe ha sido aclamada por la crítica y por el público debido no sólo al contagioso soul psicodélico que caracteriza a sus temas sino también al contenido altamente feminista de las letras de sus canciones.

The electric lady es el título de su segundo álbum y la canción que da nombre al mismo es un ejemplo de la postura política de la Monáe. En este tema ella habla del empoderamiento femenino, es decir, de la necesidad que las mujeres sean ellas mismas y logren autonomía sobre sus cuerpos y su sexualidad, lejos del dominio masculino. Para Janelle, las electric ladies son mujeres que no tienen miedo de luchar.

Por eso varias activistas afroamericanas no han dudado en afirmar que Monáe es una flamante representante del feminismo negro, una mujer revolucionaria que habla desde su propia experiencia sin miedo.

AZEALIA BANKS

azealia banks

A pesar de haberse iniciado en el mundo de la música cuando era sólo una adolescente, Azealia Banks no ha tardado en convertirse en una artista con un estilo propio, en el que destacan la mezcla de rap y house de sus canciones y su personalidad audaz y controversial.

Su interés en hablar abiertamente de temas relacionados con los derechos civiles de la comunidad afroamericana, los privilegios de los hombres blancos y el racismo en la industria de la música la ha llevado a iniciar polémicas discusiones con otras artistas.

La manera cruda y directa con la que la Banks se expresa en los medios de comunicación también  forma parte de sus canciones. En el tema 1991 ella se revela como una mujer segura de sí misma, que sabe el talento que posee (soy una mujer fuerte de Nueva York, no me preocupo por nada porque nadie está a mi nivel). Azealia se apodera de este videoclip en el que sus gestos divertidos y provocadores son los protagonistas.

LION BABE

lion babe

Si hay algo que destacar de Jillian Hervey, aparte de su fascinante voz, es su voluminosa melena afro, la cual ella no duda en lucir en cada uno de los videos de Lion Babe, el dúo del cual forma parte al lado de Lucas Goodman.

En tiempos en que el cabello natural es un tema de debate para las feministas afroamericanas (y también para las afrolatinoamericanas), el look de la Hervey es algo digno de admirar no sólo por su gran tamaño sino porque reinvidica la herencia negra.

Dejando de lado el canon occidental de belleza que rige en la sociedad norteamericana y la idea de que el cabello afro es pelo malo (bad hair), esta talentosa cantante decidió quitarse las extensiones de cabello que tenía y lucir su pelo tal como es. Llevar mi cabello al natural me ayudó a amarme a mí misma, afirmó Jillian en una entrevista cuando le preguntaron al respecto.

En Jump hi, la vocalista de Lion Babe manifiesta su autoestima a ritmo de neo soul: Estoy aquí afuera por mi propia cuenta, trabajo duro pero quiero algo más, quiero correr y llegar hasta el sol, yo puedo saltar muy alto.

 

Taller: Una revolución llamada menstruación

29 May

Menstruación maldición - Imagen 2

¿Eres una de esas mujeres que odia la regla? ¿Realmente detestas esos días del mes? ¿Acaso sientes que la menstruación es un castigo de la naturaleza? ¿Y estás harta de que Andrés te visite cada mes?

No eres la única, para la gran mayoría de mujeres la regla es el peor momento del mes. Esperamos su llegada como si se tratara de un mal irremediable del cual no nos podemos librar. ¿Pero qué pasaría si descubrieras que todo lo (poco) que sabes de la menstruación es mentira?

¿Qué ocurriría si te dijeran que menstruar es una de las mejores cosas que te podría pasar? Si quieres conocer qué es lo que pasa en tu cuerpo y en tu mente cuando comienzas a menstruar, este taller es para ti. En «Una revolución llamada menstruación» podrás descubrir el poder cíclico femenino que habita en tu interior y tendrás todas las armas que necesitas para ponerte de pie, alzar el puño y menstruar con orgullo.

¿Quieres participar de esta rebelión de mujeres menstruantes? Ven y comparte con nosotras una fascinante experiencia de aprendizaje creada para mujeres curiosas que desean conocerse mejor a sí mismas y gozar de sus cuerpos todos los días del mes.

A lo largo de 4 sesiones exploraremos el ciclo menstrual y conoceremos:

– Cada una de las 4 fases que lo componen -menstrual, preovulatoria, ovulatoria y premenstrual- y sus características físicas, psíquicas y emocionales.
– Los arquetipos femeninos que emergen en cada una de las fases de tu ciclo menstrual.
– Los prejuicios culturales que existen en torno a la menstruación.

1ERA SESIÓN (25 abril): Menstrualmente sabia
2DA SESIÓN (2 mayo): Poderosamente preovulatoria
3ERA SESIÓN (9 mayo): Ovulatoriamente sensual
4TA SESIÓN (16 mayo): Furiosamente premenstrual.

Este fue el texto de presentación de la convocatoria para el primer taller organizado por Chicas Malas y en menos de una semana ya eran más de 700 personas las que se apuntaron en el evento en Facebook y más de 70 las que se inscribieron por correo electrónico para participar de este encuentro de mujeres menstruantes curiosas y gozadoras.

Compartir mis tardes sabatinas durante estas 4 sesiones hicieron que mi fin de semana estuviera lleno de alegría. A lo largo de este mes rodeada de mujeres de diversas edades, posturas políticas y orientaciones sexuales tuve el privilegio de conocer una parte pequeña pero valiosa de sus experiencias íntimas y de sus vidas personales.

Juntas, en medio de la calidez de nuestros cuerpos y del bello espacio que nos daba cobijo -no podía haber encontrado otro lugar mejor que La Libre de Barranco, mi librería favorita-, hemos pasado horas compartiendo nuestros saberes, celebrando nuestros poderes, revelando nuestros deseos y rebelándonos contra el patriarcado que se empeña en controlar nuestros cuerpos y en estigmatizar procesos naturales femeninos como la menstruación.

La Libre de Barranco

Pero sobre todo nos hemos hablado y nos hemos escuchado las unas a las otras con respeto, con confianza y con cariño. Y eso es algo que llevo conmigo desde la primera tarde en que las conocí hasta el último sábado en que me despedí de ellas. ¡Gracias a todas y a cada una por enriquecerme con su sabiduría, por contagiarme su alegría y por confiarme su intimidad!

Quiero agradecerle también a por montones a mis dos cómplices feministas y libreros: Ana Bustinduy y Carlos Lorenzo -creadores de La Libre, un proyecto cultural hecho librería- por darme el espacio ideal para reunirme con estas mujeres hermosas y por toda la buena onda con la que ambos hacen de ese lugar uno lleno de amor. ❤

Si tú también quieres formar parte de esta rebelión de cuerpos menstruantes, estamos preparando nuevas ediciones de este taller, sólo apúntate en el evento en Facebook para que te enteres de todo lo que necesitas saber sobre Una revolución llamada menstruación. Ojalá tenga la suerte de conocerte pronto y de pasar contigo una tarde llena de sororidad y goce femenino.

Sabiduría femenina en pequeñas dosis de poesía

18 May

Post 527 - Sabiduría femenina en pequeñas dosis de poesía

Rupi Kaur es una joven poeta paquistaní de cuyos versos emana una fuente de sabiduría femenina. En sus poemas, ella teje palabra a palabra las historias de mujeres que luchan, que aman, que sufren y que gozan.

Saborea cada una de estas pequeñas dosis de poesía que son pura sabiduría femenina para alimentar el alma y el corazón de mujeres que, como tú, habitan este mundo con valentía y pasión.

 *

si naciste con
la fragilidad como para caer
también naciste con
la fortaleza para levantarte

*

la soledad es una señal
de que necesitas desesperadamente
estar contigo misma

*

¿cuál es la más grande lección que una mujer debe aprender?
desde el primer día de su vida todo lo que
ella necesita está en ella misma, es el mundo el que
la convence de que no es así

*

fue cuando dejé de buscar mi hogar dentro de otros
y moví los cimientos de mi hogar conmigo
que descubrí que no hay raíces más íntimas
que las que existen entre el cuerpo y la mente
cuando deciden ser un todo

*

el universo se tomó tiempo en
crearte de una manera precisa
para que pudieras ofrecer al mundo
algo distinto de lo que puede ofrecer cualquier otra persona
así que cuando dudes
acerca de cómo fuiste creada
dudas de una energía más grande que todas nosotras

*

yo no me fui porque dejara
de amarte, me fui porque
mientras más tiempo me quedaba menos
me amaba a mí misma

*

¿cómo es que es tan fácil para ti
ser amable con la gente?, preguntó él
leche y miel se derramó
de mis labios cuando respondo:
porque la gente no
ha sido amable conmigo

*

las palabras más tiernas que me dijo mi padre fueron:
las mujeres como tú ahogan océanos

*

todas nosotras nos movemos hacia delante
cuando reconocemos cuán resilientes
y admirables son las mujeres
que nos rodean

*

estoy aprendiendo
cómo amarlo a él
amándome a mí misma

 

 

Rupi Kaur

(Paquistán)

10 escritoras que se hicieron pasar por hombres

8 May

J. T. Leroy

 “Los hombres miran a las literatas peor que mirarían al diablo”.

(Rosalía de Castro)

Hace varias semanas atrás fui al cine a ver Ojos grandes (Big eyes) y quedé fascinada con la historia de la más reciente película de Tim Burton. En ella se narra un episodio de la vida de Margaret Keane, una pintora norteamericana que solía crear retratos de niñas cuyos ojos grandes reflejaban una profunda tristeza y una desgarradora soledad.

Tras casarse en 1955, Margaret fue testigo de cómo su esposo Walter Keane -de quien adoptó el apellido- comenzó a atribuirse la autoría de los cuadros que ella pintaba. A medida que la popularidad de su obra crecía, su marido le exigía que cumpliera con largas horas de trabajo, encerrada bajo siete llaves en una habitación de la casa en la que vivían con el fin de que nadie descubriera que era Margaret y no él quien pintaba los famosos cuadros.

Pero tras 10 años de anonimato y al cansarse de los abusos de Walter, ella decidió separarse de él y decir la verdad, por eso inició una demanda en contra de su ex pareja para reclamar lo que era suyo: la autoría de su obra.

Margaret y Walter Keane (1955)

La historia de esta pintora inevitablemente me hizo pensar en todas aquellas mujeres artistas, cuyas obras no pudieron disfrutar del reconocimiento que merecían y que tuvieron que vivir bajo la sombra de algún hombre debido al sexismo que ha caracterizado desde siempre el mundo del arte y de la cultura en general.

Una historia similar a la de Keane es, por ejemplo, la de Camille Claudel, una escultora francesa que en vida no gozó del reconocimiento que caracterizó a la obra de su maestro y amante Auguste Rodin. El extraordinario talento de esta joven artista de finales del siglo XIX era innegable, sin embargo su vínculo tan cercano con Rodin hizo que muchos creyeran que la obra de ella había sido realizada por él.

Pero casos como este no sólo se dan en las artes plásticas, sino también en el mundo de las letras. Desde sus orígenes, la literatura ha sido una labor considerada masculina por excelencia y debido a que aún persiste la idea de que escribir es cosa de hombres, he hecho esta lista de 10 escritoras que, en diferentes épocas –desde la victoriana hasta nuestros días- y por diferentes motivos, se hicieron pasar por hombres, ocultas bajo un seudónimo masculino, para poder publicar sus obras o para evitar los prejuicios sexistas del público lector.

En estos casos, podríamos reescribir el dicho popular que dice que “detrás de cada gran hombre hay un gran mujer”: aquí detrás de la obra literaria de un gran escritor estaba una escritora y fue ella quien realmente escribió el libro.

 J.T. Leroy

A Jeremiah Terminator Leroy le bastó la publicación en 1999 de su primera novela titulada Sarah para convertirse no sólo en un autor famoso sino en toda una celebridad de la movida cultural y artística neoyorkina. Sus libros autobiográficos en los que la drogadicción y la prostitución daban cuenta de una vida difícil hicieron de este joven autor veinteañero uno de los más populares de fines de los noventa.

Sus apariciones en público comenzaron a ser cada vez más comunes hasta que en 2005 se descubrió que la verdadera escritora de las 4 novelas que lo lanzaron a la fama era Laura Albert, una mujer de 41 años. Ella confesó que creó a este personaje de un joven escritor desdichado -que encuentra en la literatura el refugio perfecto- porque estaba convencida de que nadie querría leer los libros de una cuarentona.

Para engañar a todos, Albert recurrió a su cuñada Savannah Knopp, quien vestida con un look andrógino encarnó a J.T. Leroy durante los 6 años que duró esta farsa literaria.

Las hermanas Brontë

Las hermanas Brontë

Cuando en 1847 se publicó Jane Eyre, la autoría de la obra estaba a nombre de Currer Bell, un seudónimo literario que ocultaba la identidad de quien había escrito una de las mejores novelas románticas de la literatura inglesa.

Por un momento se pensó que el autor de dicha obra maestra era William Makepeace Thackeray, quien ya había publicado varios libros por ese entonces. Pero poco tiempo después se reveló el misterio: una joven y novel escritora llamada Charlotte Brontë era la artífice de Jane Eyre, un éxito literario que hoy en día es considerado un clásico de la literatura.

Emily y Anne, las dos hermanas de Charlotte, también tuvieron que recurrir a seudónimos masculinos para poder publicar sus obras: Cumbres borrascosas y Agnes Grey, respectivamente.

J.K. Rowling J.K. Rowling

Eran mediados de los 90 cuando Joanne Rowling -una madre soltera desempleada- terminó de escribir su primera novela: Harry Potter y la piedra filosofal. Por ese entonces, la flamante escritora inglesa no podía imaginar que esa obra se convertiría de inmediato en un éxito de ventas en el mundo entero.

Al parecer la editorial que publicó por primera vez su libro tampoco creía posible que Rowling se convirtiera en un fenómeno literario y, convencida de que el público infantil y adolescente no estaría dispuesto a comprar un libro escrito por una mujer, la empresa le pidió que empleara un seudónimo que ocultara su género.

Pero esa no ha sido la única vez que Rowling ha usado un seudónimo. Luego de publicar su primera novela para adultos en 2012 y recibir en su mayoría muy malas críticas por ella, la popular escritora decidió al año siguiente publicar su segunda novela para adultos bajo el nombre de Robert Galbraith. Unos meses después, tras ser testigo de la buena acogida de su reciente obra, J.K. Rowling decidió reconocer públicamente que era ella la autora de la misma.

George Eliot

George Eliot

Cuando a finales de 1850, Mary Anne Evans decidió publicar su primera novela, no dudó en emplear un seudónimo masculino: George Eliot. De igual manera que había ocurrido con las hermanas Brontë -Charlotte, Anne y Emily- Evans creía que ese seudónimo haría que su obra fuese tomada en serio. Por ese entonces pocas mujeres escritoras publicaban con sus nombres verdaderos por temor a que sus escritos no fuesen valorados en sí mismos y pasen a ser catalogados como textos inferiores sólo por haber sido escritos por una mujer.

Colette

Colette

Sidonie Gabrielle Colette tenía tan sólo 20 años cuando en 1893 se casó con el escritor Henry Gauthier Villars, un hombre 15 años mayor que ella. Su flamante esposo no tardaría en notar el talento literario de la joven Sidonie y sin dudarlo le pidió que escribiera una serie de novelas inspiradas en los recuerdos que ella tenía de su niñez y su adolescencia, la cual se titularía Claudine y sería firmada por Gauthier.

La primera obra de la serie, publicada en 1900, se convirtió en un éxito inmediato y fue considerada un fenómeno editorial cuyas ventas sobrepasaron las expectativas del mismísimo Gauthier, quien se llevó los elogios de la crítica y del público. Deseoso de seguir obteniendo ganancias, él -con la excusa de facilitar la concentración de su esposa- decidió encerrar a Colette en la casa que ambos compartían para forzarla a escribir más novelas.

Luego de más de una década en un matrimonio infeliz, Colette decidió divorciarse de Gauthier y al año siguiente publicó Diálogos de animales, el primer libro firmado por ella.

  Cecilia Böhl de Faber

Fernán Caballero

Cuando a mediados de 1800, Cecilia Böhl de Faber y Larrea quiso publicar sus primeras novelas supo que tendría que usar un seudónimo masculino. En la España de ese entonces no era fácil publicar bajo el nombre de una mujer y por eso ella firmaba sus obras como Fernán Caballero.

Desde su juventud e incluso dentro de su familia, Böhl había tenido que hacer frente al machismo: su padre le había dicho que no perdiera el tiempo escribiendo porque esa era una labor masculina ya que, según él, las mujeres no tenían la capacidad intelectual para realizarla.

Sin embargo, nada pudo evitar que ella, aún oculta bajo su seudónimo, se convirtiera no sólo en una de las pioneras de la narrativa femenina española sino también en la dueña de un brillante legado periodístico.

Caterina Albert

Caterina Albert

La primera creación literaria de Caterina Albert titulada La infanticida (1898) fue suficiente para que ella conociera de cerca el conservadurismo y el sexismo que caracterizaba al mundo editorial de su época.

Esta obra suya fue duramente criticada debido al polémico tema que abordaba sumado al hecho de que era una mujer quien lo había escrito. Fue entonces que Albert continuó escribiendo pero haciendo uso del seudónimo Víctor Catalá, con el fin de ocultar su verdadera identidad y no ser víctima de las críticas despiadadas de sus contemporáneos.

Goerge Sand

George Sand

Aunque nació con el nombre de Amandine Dupin, antes de cumplir 30 años, esta joven francesa se cambió el nombre para su debut literario en 1831. A partir de entonces sería conocida como George Sand.

Su inicio en las letras coincidió con su divorcio y con una nueva apariencia: George usaba ropa masculina para moverse con libertad por París y para que se le permitiera entrar en espacios públicos reservados para hombres y en los que el ingreso de mujeres era algo prohibido. Aunque no dejó de usar prendas femeninas, sólo las llevaba puesta en algunas reuniones sociales.