Estereotipos, roles de género y otras mentiras bárbaras

23 Sep

Tu cuerpo es un campo de batalla.

Todo tipo de violencia es el ejemplo de un patético estereotipo.

Los hombres crean complicados rituales que les permiten tocarse.

Nosotras no asumimos como natural lo que es cultural.

Mi silencio te hace sentir cómodo.

El 77% de los líderes anti-aborto son hombres. El 100% de ellos nunca estará embarazado.

No necesitamos otro héroe.

Barbara Kruger, artista conceptual estadounidense, combina sus conocimientos de diseño y su espíritu contestatario para crear obras que reflexionan acerca del control del cuerpo de la mujer, el aborto y la masculinidad, entre otros temas. Con frases cortas, directas e impactantes y haciendo uso del lenguaje visual de la publicidad, Bárbara denuncia los roles de género, la violencia y las construcciones culturales que restringen la libertad personal.

Barbara Kruger
(Estados Unidos, 1945)

La mujer que quieres ser

22 Sep

Post 268 - La mujer que quieres ser

Durante los últimos meses, mientras caminaba por la mañana hacia la oficina, a mitad de este corto recorrido diario mis ojos se topaban con una camioneta -de una editorial o distribuidora cercana-  en la cual aparecía un cartel de la revista Cosmopolitan, cuya frase llamó mi atención desde la primera vez que la vi.

Desde que leí “Convierte el hombre que tienes en el hombre que quieres”, supe que algo estaba mal en esa frase y no tardé en darme cuenta qué era: además de tener un obvio error ortográfico ya que debería decir “convierte al hombre que tienes en el hombre que quieres”, este mensaje encierra una idea bastante machista que muchas mujeres han interiorizado desde su adolescencia y que tiene que ver con la manera cómo se relacionan con los hombres.

Eso de que “él es un chico malo pero mi amor lo cambiará” es algo muy común, creemos que está en nuestras manos «domesticar a ese animal salvaje que él es» y manipularlo hasta que esté a nuestros pies. Por un lado, este cartel apela al estereotipo de la arpía, esa mujer mala que con su arte y su maña obtiene lo que desea, figura que ya de por sí no debería ser promovida por una revista femenina que -según su web- se propone ayudar a las mujeres a “mejorar personal y profesionalmente”. Por otro lado, en la práctica, sabemos muy bien que ninguna persona es capaz de cambiar a otra y que bastante tenemos nosotras con nuestros propios problemas internos como para solucionar los de nuestra pareja.

Según Cosmopolitan, “Para ser una Mujer 10” tienes que hacer que tu pareja cambie. Pero sucede que la mujer perfecta sólo existe en el imaginario machista y que en realidad el único objetivo que vale la pena es convertir a la mujer que eres en la mujer que quieres ser.

Machismo a la izquierda y a la derecha

15 Sep

Post 265 - Machismo a la izquierda y a la derechaPor fin, ambos bandos encontraron algo en común: su machismo.

Ella baila sola

18 Ago
Post 253 - Ella baila solaCuando corría no tenía que hablar con nadie ni que escuchar a nadie.
Bastaba con contemplar el paisaje que me rodeaba y mirar hacia mi interior.
Eran momentos preciosos e insustituibles.
(Haruki Murakami, De qué hablo cuando hablo de correr).
 

Acabo de descubrir que la palabra soltera, además de significar “no casada”, también significa “suelta o libre” y desde hace varios meses –luego de haber terminado una larga relación de pareja- yo ando suelta y libre disfrutando de lo mejor de estar soltera: el haber recuperado y redescubierto mi soledad.

Quizás a veces sólo hace falta mirar las mismas cosas con otros ojos para tener una nueva perspectiva de lo que ocurre dentro y fuera de nosotras. Digo esto porque si bien mi triste soledad –acompañada de literatura, música y cine- durante mi adolescencia fue sinónimo de refugio contra el mundo exterior; ahora mi alegre soledad –acompañada de literatura, música y cine- es sinónimo de hogar en el que exploro mi mundo interior.

La idea de escribir acerca de estar sola vino a mí de repente en las últimas semanas, y es que sucede que –mientras meditaba al amanecer, corría por el parque de mi casa, escribía poemas en el microbús, leía a Murakami echada en mi cama, disfrutaba de mis encuentros sexuales conmigo misma, caminaba por las calles vespertinas, bailaba como loca en el baño o paseaba en bicicleta bajo la lluvia nocturna- la soledad me asaltaba de pronto y fue entonces cuando comencé a preguntarme qué significaba para mí estar sola ahora y por qué, para sorpresa mía, lo disfrutaba tanto.

Creo que tiene que ver esencialmente con la época que estoy viviendo, una en la que, luego de la tormenta propia de una ruptura sentimental, he encontrado la calma que me ha permitido enfocarme nuevamente en mis tres autos favoritos: el autoconocimiento, la autoestima y la autonomía. Ahora el eje de mi vida es la creación artística y el desarrollo de mis dos proyectos (Chicas Malas y otro blog -lleno de amor propio femenino- que pronto estrenaré) y la prioridad de mis días es, como diría Murakami, “repartir ordenadamente el tiempo y las energías” para hacer realidad mis sueños y, por supuesto, para darle a mi cuerpo, mi mente y mi espíritu todo el cuidado y cariño que se merecen.

Tal vez ese sea el motivo por el cual las actividades que realizo acompañada de mí misma se multiplican a medida que me doy cuenta de cuánto disfruto estando sola. El silencio y la ausencia de otra persona alrededor me da el poder de conectarme con mis pensamientos, mis deseos y mis emociones sin testigo alguno: libre de otras miradas puedo desnudarme en cuerpo y alma ante mí misma. Y aunque parezca contradictorio, a medida que disfruto más de mi soledad, me gustan más los momentos que comparto con otras personas. Y es que me gusta bailar sola a mi propio ritmo, pero también me gusta danzar con otros y aprender nuevos pasos.

Soy feliz

26 Jul

Post 242 - Soy felizMi vulva guarda un tesoro oculto, entre sus labios se encuentra una pequeña perla que al tocarla me hace explotar de placer.

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Hoy tengo ganas de mí. 7 historias de masturbación femenina

 

Mi grito no es de dolor

21 Jul

Post 241 - Mi grito no es de dolor

Con amor para todas las mujeres que están aprendiendo a amarse a sí mismas.

“Yo no sufro, no se crea,
mi grito no es de dolor,
voy a agarrar a las penas
y voy a cambiarles el color”.
(Paloma del Cerro)
 

No es la primera vez que al conversar con algún amigo sobre mi reciente ruptura sentimental (con una persona con la que compartí mi vida durante los últimos seis años), note cierto tono condescendiente o incrédulo en él cuando le digo que el término de esa relación fue lo mejor que pudo pasarme. Esto ocurre cuando hablo con hombres sobre el tema, mas no cuando lo hago con mujeres, quienes usualmente -quizás inspiradas en sus propias experiencias- suelen creer en mi palabra.

Esta actitud masculina me hizo pensar en que quizá el motivo de la desconfianza de ellos esté relacionado con la razón de la ruptura: la infidelidad de mi ex pareja. Y es que en una sociedad machista como la nuestra se premia socialmente la infidelidad masculina -cosa muy opuesta a lo que ocurre con la femenina-, se valora positivamente al hombre infiel por su supuesta capacidad viril para estar con dos mujeres al mismo tiempo o por la facilidad con que -una vez puesto al descubierto- parece reemplazar a una por otra, como si nosotras fuésemos objetos o trofeos que determinan el valor que él tiene ante la mirada de sus pares masculinos.

En esta dinámica, las mujeres que somos engañadas pasamos a ser las víctimas: las que han sido lastimadas, abandonadas y reemplazadas; y por ello el paternalismo suele aflorar en los hombres, quienes nos ven como las que lo perdieron todo. Es verdad que el descubrir que él me era infiel fue algo doloroso y yo opté por hablar de mis pensamientos y sentimientos al respecto una y otra vez con las personas más cercanas a mí; es cierto que al inicio reprimí mi rabia por un tiempo hasta que decidí liberarla, corriendo el riesgo de convertirme en una histérica, ya que según el modelo patriarcal en el que vivimos es mejor que nosotras callemos y que experimentemos el dolor a solas y en silencio. Pero cuando por fin me di permiso para sentir lo que sentía, pude expulsar de mí la rabia contenida y llamar así a la calma que hoy siento.

Hablar sobre experiencias como ésta no nos hace más vulnerables, nos hace más honestas: verbalizamos nuestros pensamientos y le damos voz  a nuestras emociones. Hablar de ello no tiene nada de malo, el pasado es nuestro punto de referencia: de él aprendemos en qué nos equivocamos y qué cosas no queremos repetir en el futuro y, sobre todo, en el presente. Hablar abiertamente sobre el tema, si es que alguien lo pregunta o lo menciona, es aceptar que mi ex pareja traicionó mi confianza y que eso me dolió, pero que mi vida continúa y que mi historia de amor (propio) recién comienza.

Teniendo en cuenta que es la honestidad la cualidad que más valoro en mí y en los demás, yo no he perdido a nadie -o al menos no a nadie que valga la pena tener en mi vida- por el contrario, me he recuperado a mí misma. Él, con su traición, escribió el último capítulo de nuestra historia; pero yo, con mi amor propio, le puse el punto final.

En la filosofía zen se cree que cada persona que se cruza en nuestro camino es nuestro maestro, está ahí para enseñarnos algo. Al engañarme él me ha dado una gran lección -sobre la confianza y la honestidad- que me ha ayudado a fortalecerme y a madurar. Por eso, quizás algún día deba decirle: gracias por enseñarme lo que es la traición.

Ahora mi tiempo y mi espacio son míos y los empleo, entre otras cosas, en conocerme, disfrutarme y amarme, en dejar fluir mi energía creativa y en conectarme emocionalmente con las personas que me rodean.  Soy yo otra vez, llena de sonrisas, de buen humor, de proyectos que me entusiasman día y noche.  Ahora sé que esa persona honesta, inteligente, divertida, talentosa, guapa y maravillosa que me dijeron que iba a conocer después de él, soy yo.

Hoy, en la mitad de mi vida, puedo decir que soy consciente -ahora más que nunca- que he venido a este mundo para reír, para llorar, para amar, para luchar, para aprender y para crecer pero, sobre todo, para gozar hasta que me ausente.

Por eso si me oyes gritar, escucha bien: mi grito no es de dolor, es un grito de libertad.

Pasajeras de segunda categoría

30 Jun

Post 229 - Pasajeras de segunda categoría

Hace unas semanas atrás, luego de una agotadora jornada laboral  y de varias horas de clases universitarias, regresaba a casa cerca de medianoche. Luego de bajar en el paradero final de la estación de buses, cansada y somnolienta, supe que no tendría otra opción que subirme a una combi para recorrer el último tramo de mi viaje diario.

Desde la década de los 90, la combi (conocida en otros países como furgoneta o van) es el transporte público más común y numeroso en Lima. Su reducido espacio, en el que los pasajeros suelen viajar sentados y de pie, apretados unos contra otros; es compensado por la gran velocidad de tan ligero vehículo y por la facilidad que estos tienen para sortear cualquier obstáculo que se les presente, ya que gracias a las maniobras de muchos de sus conductores -quienes inspirados quizás en la saga de Rápidos y furiosos-, suelen pasar por alto veredas, semáforos en rojo y, por supuesto, peatones.

Combi asesina

Es tan notoria su colorida y ruidosa presencia en las calles de la capital peruana, que  ha dado paso al nacimiento de la llamada cultura combi, que en el transporte público de este tipo se manifiesta principalmente en la falta de respeto hacia las señales de tránsito y hacia los pasajeros, lo cual genera no sólo un caos vehicular permanente en las avenidas principales de la ciudad sino una constante tensión entre el chofer o el cobrador -empleados a cargo de este servicio de transporte- y los usuarios del mismo.

Después de esta breve presentación sobre lo que es una combi limeña, podemos regresar a la noche aquella en que me subí a uno de estos vehículos para regresar a casa y, al sentarme, me encontré cara a cara con un sticker (pegatina o calcomanía) pegado en la ventana que decía lo siguiente: Chicas feas pagan doble, chicas gorditas pagan por kilos, chicas bonitas no pagan. Atte: La empresa

Foto 4

No tardé en sentirme incómoda y molesta por el mensaje que supuestamente tendría que haberme parecido gracioso. Entonces le dije al cobrador: ¿No te parece que esto es una falta de respeto contra las mujeres? Él, desconcertado por mi pregunta, me dijo que no era su carro, que él no tenía nada que ver, a lo que yo le respondí: tú trabajas para esta empresa y mensajes como estos son ofensivos para las mujeres. Él no me quiso contestar, actitud común ya que, en la mayoría de casos, quienes trabajan en las combis no suelen ser conscientes de que están brindando un servicio, sino que creen que les están haciendo un favor a los pasajeros al dejarlos subir al vehículo.

Pero el uso de stickers con mensajes sexistas como éste es bastante común en las combis. Todos ellos apelan al humor para reducir a la mujer a un objeto sexual hecho para el deleite visual del chofer y del cobrador. En estos se nos clasifican en dos categorías: las feas y las bonitas (“Las feas pagan en dólares”, “Las feas al fondo”), o se nos diferencia entre jóvenes o viejas (“Sólo nenas”, pegado en la puerta del copiloto, el cual es como una invitación para poner a la presa lo más cerca posible de su victimario, el cual literalmente tiene al alcance de la mano -y de la vista- a las mujeres que se sientan adelante) o simplemente se nos cosifica sexualmente a tal punto que los mensajes se tornan aún más agresivos (“Señora, usted decide si la embarazo” o “La virginidad produce cáncer. ¡Vacúnate ya! Unidad móvil de vacunación”).

combi peruana las feas pagan en dolares latinfail

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Aquella noche, luego de bajar de la combi y caminar hacia casa en medio de la oscuridad de las calles solitarias, el silencio indiferente del cobrador me recordó que lamentablemente las mujeres, al ser consideradas ciudadanas de segunda categoría, somos también pasajeras de segunda categoría. Lo único que me alegró es que mientras yo protestaba por el sticker sexista, una adolescente que vestía su uniforme escolar me miró con curiosidad y se detuvo a leer el mensaje que tanto me había molestado. Entonces pensé que quizá a ella tampoco le había gustado y que ahora sabía que otras mujeres, como yo, no nos quedamos calladas.

No hables por mí

22 Jun

Post 228 - No hables por mí

Porque yo tengo mi propia voz y pienso por mí misma.

«Nació ella»

16 Jun

Post 226 - Nació ella

Nació ella

cuando se inventaron las flores.

El jardín anunciaba la rosa

esculpida por las gotas de rocío

y las hojas aprendían a mirar

en el vaivén repentino de sus ojos.

 

Fue en otro hemisferio

al pie de cordilleras no nacidas

donde las estrellas

cambian sus nombres

y las estaciones

viven con intensidad sus climas.

 

Creció ella

con el signo espiritual de la nieve

marcada en las fronteras de su piel.

Nieve que sería derretida más tarde

por el fragor de mis manos toscas.

 

Fue en este hemisferio

donde aprendió a volar libremente

hasta alcanzar el beso del ave

en su propio espacio natural

donde el amor le dio otros ojos

y una nueva vida para amar.

Luis Campó

(Perú, 1962)

Descubre tu clítoris

20 Abr
Post 210 - Descubre tu clítoris

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