Tag Archives: cuentos

«Matacabros»

14 Sep

Fotografía de Nan Goldin

 

No importaba el día que fuera, pero mejor si era viernes o sábado. El grupo se reunía en la misma esquina de siempre, a esperar a que Polo, el único con carro, pasara a recogerlos. ¿Para qué? ¿Para ir a huevear a Barranco o a Miraflores, dando vueltas como unos fracasados? ¿Para ruquear? No, muy pasado de moda. ¿Para hacer alarde de que ellos ya andaban sobre cuatro ruedas, mientras que los demás seguían a pie? Menos. ¿Entonces? Pues para levantar cabros, ¿y culeárselos?, nada que ver, ni que fueran unos degenerados. Ellos se los levantaban para darles un escarmiento.

Eran como la Hermandad de la Justicia. Polo se parecía bastante a Keanu Reeves, con esa cara de chico bueno e inocentón que les fascinaba a las hembras de quince para abajo, aunque él no era el jefe. El jefe era Kurt, el enigmático del grupo, siempre vestido de negro y con la cabeza rapada en forma de una esvástica, al estilo skinhead. Su rostro denotaba dureza y cuando decía algo, jamás lo repetía dos veces. Lagarto y Apache completaban el cuarteto. De éstos no había mucho que decir, salvo que eran fumones, les jodía el estudio y el riesgo los atraía, sólo con la fuerza que puede ejercer el vacío sobre un suicida.

¿Quieres más?

«Un juguete para Juliette»

25 May

Fotografía de Frank Horvat (1958)

Juliette entró en su dormitorio, sonriendo, y un millar de Juliettes le devolvieron la sonrisa. Porque todas las paredes estaban pandadas con espejos, y el techo estaba formado por paneles empotrados que reflejaban su imagen.

Por todos lados donde mirara podía ver los rubios rizos que enmarcaban los rasgos llenos de sensibilidad de un rostro que era una radiante amalgama de niña y ángel; un sorprendente contraste con la rubicunda y carnosa revelación de su cuerpo de mujer bajo la diáfana ropa.

Pero Juliette no se sonreía a sí misma. Sonreía debido a que sabía que el Abuelo estaba de vuelta y le habría traído otro juguete. Dentro de unos momentos sería descontaminado y se lo entregaría, y deseaba estar preparada.

Juliette giró el anillo en su dedo y los espejos se oscurecieron. Otro giro oscurecería enteramente la habitación; un giro en sentido contrario y los espejos volverían a brillar. Todo era cuestión de elegir…, pero ése era el secreto de la vida. Elegir, por el puro placer de hacerlo.

¿Y qué le complacía hacer esta noche?

¿Quieres más?

«Veneno para ratas»

11 May

Fotografía de Sally Mann

Vamos, la última vez que se te ocurrió tenías once años. Sin cavilarlo mucho, hundiste una, dos, tres, cuatro cucharaditas llenas de polvo dentro de tu vaso con leche y te pusiste tan nerviosa que, ante el menor ruido a la puerta y ante el temor a ser descubierta, te precipitaste a vaciarlo todo al plato del perro y lo mataste. Nadie te culpó por eso, nadie vio lo que hiciste, ni conocían tus intenciones; más se preocuparon al pensar que lo del perro era parte de una estrategia de malhechores para robar un día de esos la casa.

Sin embargo, tú que conocías la verdad te enfermaste de los nervios; tu conciencia pudo más y constantemente recordabas la agonía del animal retorciéndose en el suelo, su lomo erizado, sus ojos vidriosos, la espuma que escapaba de su hocico como si fueran palabras de auxilio. Tu desesperación por hacer algo, salvarlo, abrirle la boca, hacerle tragar agua, el animal mordiendo tu mano, defendiéndose de ti, aferrándose a la vida, y a pesar de ello, estiró la pata.

¿Quieres más?

Maldición color de rosa

3 Feb
 

Portada del libro en Alfaguara

 “Entre todas las cosas increíbles de este mundo,
le perseguía un fantasma en forma
de encantador vestidito rosa
con frunces y botones de nácar”. 
 

Cuando Billy Simón se despertó un lunes por la mañana no imaginó que iba a ser el peor día de su vida. Y todo por culpa del pomposo vestido rosa que su madre le obligó a ponerse.

Al llegar a la escuela no sólo los adultos comenzaron a tratarlo diferente, sino también sus compañeros de clase. Billy notará, por primera vez, lo distinto que es el mundo cuando eres una niña en el libro Billy y el vestido rosa de Anne Fine. 

Tenía casi 8 años cuando descubrí  Billy y el vestido rosa en la Feria Internacional del Libro de Lima. Entre cantidades ingentes de estantes y libros fue una verdadera suerte encontrarlo. Su peculiar portada inmediatamente me llamó la atención: mostraba a un niño pecoso, con cara de confusión, que llevaba puesto un vestido rosa. Cuando leí su aún más peculiar trama, en la contratapa, hizo que me enamorara a primera vista de este libro.

Ilustración del libro en Alfaguara

¡Rosa, rosa, sólo rosa!

En tan solo un día de clases le sucede de todo a Billy: su profesora lo riñe por no ser lo suficientemente ordenado en sus tareas, es elegido para interpretar a Rapunzel y para servir como modelo en clase de arte. Pero no es el más indicado para llevar una mesa del edificio de preescolar, ni puede jugar fútbol  en el recreo, ni correr libremente a la hora de educación física. Y el causante de todas estas situaciones a las que Billy se ve sometido es el aparentemente inofensivo vestido rosa. Pero ¿realmente es tan inofensivo como parece?

Portada del libro en edición francesa

 La vida no es color de rosa

Es increíble la cantidad de metáforas que encuentras tras leer este libro con ojo crítico y, por supuesto, con algunos cuantos años más de vida. La principal y la más representativa es, sin duda alguna, el vestido rosa.  Como bien es sabido, el vestido se considera una prenda exclusiva de la mujer y el color rosa ha sido por excelencia símbolo de la femineidad, asociado también a la inocencia y la delicadeza, cualidades que se atribuyen usualmente a la mujer.

En este cuento, el vestido rosa es una ingeniosa representación de las características y los roles de la mujer establecidos por la sociedad. Pero al ser Billy un niño, a pesar de las restricciones que el vestido le impone, opta por transgredir las normas tradicionales que los adultos y sus compañeros le exigen cumplir. Para mostrarnos esta transgresión, Anne Fine recurre a otro simbolismo: cada vez que Billy no actúa como se espera que una niña lo haga, su vestido se mancha.

Mediante ejemplos propios de la vida diaria del protagonista, Anne Fine llama a la reflexión sobre el tema de las desigualdades de género; y lo hace de forma tan acertada y directa, que en un estudio realizado en el 2002 por la Universidad de Londres se descubrió que tras leer este libro y discutirlo con un grupo de niños, éstos fueron capaces de notar el diferente trato que se les da a niños y niñas.

Sin duda alguna, un libro altamente recomendable sea cual sea tu edad o género.

+Título: Billy y el vestido rosa (Bill’s New Frock).  Autora: Anne Fine.  Género: Literatura infantil.  País: Gran Bretaña.  Año: 1989.