Tag Archives: estereotipos femeninos

Una adolescente feminista

18 Jul

A sus quince años, Tavi Gevinson -amante de la moda y de la cultura pop- comenzó a buscar personajes femeninos fuertes que pudieran ser un punto de referencia para las chicas como ella y por eso creó una revista online hecho por y para adolescentes llamada «Rookie». En ese espacio virtual ella va en busca de esas heroínas postmodernas al mismo tiempo que no deja de cuestionarse cómo ser una adolescente feminista en un mundo en el que parece que hacen falta muchos más personajes femeninos fuertes y admirables y en donde los esterotipos sobre lo que es ser una feminista debemos a comenzar a romperlos nosotras mismas.

 

«Inténtalo»

16 Jul

 

Colbie Caillat se quita el maquillaje para mostrar su verdadera belleza, la que existe detrás de todos los productos que muchas mujeres usan para ocultar las imperfecciones de su rostro. Pero son esos detalles los que hacen que seamos únicas y mientras no nos aceptemos a nosotras mismas, de nada sirve el maquillaje: la belleza nace con el amor propio. No dejes que la publicidad amante del photoshop ni que las empresas de cosméticos te digan lo contrario.

 

«Princesas caídas»

2 May
1. Blanca Nieves

Blanca Nieves («Blanca Nieves y los siete enanos»)

Bella ("La Bella y la Bestia")

Bella («La Bella y la Bestia»)

Caperucita roja

Caperucita roja

"La bella durmiente"

«La bella durmiente»

Cenicienta

Cenicienta

Jazmín ("Aladino y la lámpara maravillosa")

Jazmín («Aladino y la lámpara maravillosa»)

Luego de convertirse en madre y ver cómo las niñas se sentían identificadas con las princesas de las películas de Disney, la fotógrafa Dina Goldstein no pudo evitar imaginar cómo serían estos personajes de cuentos de hadas si vivieran en la actualidad. Es así cómo hermosas y dóciles princesas como Blanca Nieves, Bella, Caperucita y Jazmín, entre otras, se ven envueltas en situaciones que enfrentan muchas mujeres hoy en día: el cuidado de los hijos, la obsesión por la belleza, los desórdenes alimenticios o la violencia de las guerras. De esta manera, en Princesa caídas, Goldstein reflexiona sobre la representación de las mujeres en la cultura popular y los problemas reales que aquejan a las mujeres en la actualidad.

Dina Goldstein

(Canadá)

Virgen y santa

7 Mar

Post 340 - Virgen y santa

Quieres controlar mi cuerpo y mi vida, me quieres pura y santa, virgen y sumisa. Pero ni tú ni nadie puede controlarme.

 

La libertad de tus hijas

15 Ene

Post 318 - La libertad de tus hijasSumisas, pasivas y dependientes: así son las princesas de cuentos de hadas que tus hijas aprenden a imitar desde pequeñas. Es momento de buscar nuevos referentes: figuras femeninas poderosas y empoderadoras. Porque es mejor ser una guerrera que una princesa.

La valiente que no quería ser princesa

23 Dic

Imagen 1 PortadaA Mérida le gusta comer mucho, reírse a carcajadas, cabalgar a toda velocidad y usar el arco y la flecha, pero es una princesa y como tal, todo lo anterior le es prohibido por su madre, quien se empeña en que ella sea delicada y femenina para que así pueda contraer matrimonio pronto. Pero Mérida, armada de su rebeldía y su valentía, romperá las cadenas que la atan y cambiará su destino.

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La princesa rebelde

En la antigua Escocia, el rey Fergus y la reina Elinor ponen todas sus esperanzas de mantener la paz entre los distintos clanes del reino a través del cumplimiento de una vieja tradición: los primogénitos de los líderes de cada clan competirán entre ellos en diferentes disciplinas deportivas y el ganador será el prometido y futuro esposo de Mérida, la primogénita de la familia real.  Pero lo que ninguno de los reyes imagina es que su joven hija está dispuesta a todo con tal de impedir su propio matrimonio.

Desde su estreno en el 2012, Valiente sorprendió a grandes y chicos por un solo motivo: su protagonista. A diferencia de la mayoría de princesas Disney -tales como Blanca Nieves, Cenicienta o Bella- que se caracterizan por ser dóciles, sumisas y pasivas, Mérida es aventurera, impulsiva, rebelde, valiente y decidida. Ella rompe los esquemas del estereotipo femenino de los cuentos de hadas que la fábrica más grande de películas para niños se ha encargado de replicar una y otra vez a lo largo de más de un siglo.

Dueña de una habilidad extraordinaria en el manejo del arco y la flecha y apasionada amante de los caballos, la joven princesa siente que al menos cambia su destino el día en que le es permitido salir de las cuatro paredes del castillo y ser ella misma: cabalgando velozmente por el bosque, demostrando su maestría en el arte de la arquería y con el pelo suelto al viento, ella goza de una libertad que le es negada.

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Enemiga mía

A medida que Mérida ha ido creciendo y acercándose a una edad propicia para casarse, su madre Elinor se ha encargado de instruirla para que ella se convierta en una princesa como todas las demás, pero los buenos modales, la delicadeza, el recato y otros atributos de los que Mérida debería hacer gala, a la joven le resultan aburridos e insoportables. Es así que desde el inicio de la película, podemos percibir que el conflicto central de la historia es el que protagonizan madre e hija. La tensión entre ambas va en aumento a medida que Elinor insiste en controlar al milímetro el comportamiento de su hija mientras que, al mismo tiempo, Mérida desobedece cada una de las órdenes de su madre.

Pero el enfrentamiento se intensifica y se torna peligroso cuando luego de ser presentada ante sus pretendientes y en medio de la competencia para ganar su mano en matrimonio, Mérida –atrapada en un corsé que restringe sus movimientos y que apenas le permite respirar- decide competir por su propia mano. Envuelta en ese vestido que ella misma romperá, declara ser la primogénita del clan familiar, por lo tanto puede participar en la competencia. Esa escena simboliza el espíritu rebelde de una valiente que se niega a ser princesa, una joven que no acepta el destino que otros han elegido para ella, una mujer que no está dispuesta a sacrificar su libertad.

Amigas a pesar de las diferencias

Luego del incidente de la competencia en el que Mérida logra vencer a sus pretendientes, Elinor y ella se enfrentan en una fuerte discusión tras la cual el vínculo entre ambas parece romperse irremediablemente. Presa de la rabia, Mérida decide recurrir a un hechizo para hacer que su madre cambie de parecer con respecto al matrimonio al que la piensan condenar. Es así que Elinor termina convertida en oso y es precisamente bajo esta forma animal que ambas -madre e hija- emprenden una aventura en la que por fin se unirán con un solo objetivo: liberar a la reina del hechizo.

Es en estas circunstancias que estas dos mujeres de distintas generaciones y con ideas opuestas, pasan tiempo juntas y llegan a conocerse un poco más. Ocultas en el bosque y obligadas a sobrevivir en medio de la naturaleza, Mérida le muestra a su madre algunas de las habilidades que posee como saber pescar, cocinar o encontrar refugio entre los árboles. Y cuando el peligro las acecha, las dos son capaces de defenderse a muerte y poner en riesgo su propia vida en defensa de la otra. Unidas ante la adversidad, logran destruir el hechizo al remendar el vínculo maternal-filial que las une; unidas en un abrazo Mérida y Elinor reconocen que ambas han cambiado: una ha entendido la responsabilidad que se cierne sobre su rol de princesa y la otra ha aprendido que las tradiciones también pueden romperse si está en juego la libertad de una mujer. Es así como en base al entendimiento mutuo, madre e hija logran reconciliarse.

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Algunos dicen que la suerte está más allá de nuestro control, que no somos dueños del destino, pero yo sé que no es así. Nuestro destino vive dentro de nosotras sólo hay que ser valiente para verlo”, afirma Mérida en las líneas finales de la película, mientras podemos verla cabalgar al lado de su madre con el pelo suelto al viento, disfrutando de saberse mujeres capaces de cambiar y transformarse, de ser amigas a pesar de las diferencias o justamente debido a éstas.

+ Título: Valiente  (Brave). Directores: Mark Andrews y Brenda Chapman.  Género: Animación/Infantil  País: Estados Unidos.  Año: 2012.

Cinco formas de amar tu cuerpo (Primera parte)

15 Nov

Post 292 - Cinco formas de amar tu cuerpoEsta no es otra guía de dieta. No te diré cómo perder 5 kilos en una semana. Aquí no encontrarás una nueva serie de “milagrosos ejercicios abdominales” ni tampoco hablaré sobre los últimos avances de la liposucción. Mucho menos te recomendaré ejercicios para nalgas, el uso de siliconas o recetas sin grasa para que compartas con tus amigas.

Estoy escribiendo esto porque yo, como muchas mujeres, solía hacer dieta hasta estar mareada. Miraba mi cuerpo y odiaba las partes que sobresalían, y las que no sobresalían lo suficiente, y creí que teniendo el tan mencionado “cuerpo perfecto”, tendría éxito y felicidad eterna.

¿Necesito decir que me estaba engañando a mí misma?

Como mujeres, las relaciones con nuestros cuerpos son disfuncionales en el mejor de los casos. Con multimillonarias empresas de dietas y cosméticos mordiendo nuestros talones y con personalidades como la comediante Rosie O´Donnell presionándonos al afirmar que “estar delgada está de moda”, amar nuestros cuerpos no es nada sencillo. Es más difícil todavía cuando nuestros amigos se quejan de sus cuerpos, y nuestras madres han estado haciendo dieta desde que nosotras estábamos en pañales.

Pero esto es una cuestión vital, ya que cuando no nos sentimos cómodas con nuestros cuerpos –nuestros cuerpos al natural-  negamos nuestro espíritu a todo, desde disfrutar de deliciosas comidas hasta abandonarnos al placer sexual. Dejamos a un lado toda la sensualidad y el júbilo que la vida ofrece. Y merecemos tener todo eso.

Aquí tienes cinco formas de lidiar con la presión, y practicar el nuevo arte de amar tu cuerpo, tal como es.

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1. Encuentra a tu diosa interior

Una amiga mía solía arrancar fotos de modelos de revistas y pegarlos en las paredes. Ella decía que la “inspiraban” a ejercitarse. ¿Pero cómo podría ser inspirador rodearte de fotos de gente a la que nunca podrás parecerte (al menos, no sin la ayuda de cirugía, un bronceado artificial y alguna batalla contra tu ADN)? Esta misma amiga sólo coloca en cuadros las fotos donde ella se ve más delgada y guarda las fotos restantes. Es como si el FBI pudiera asaltar su habitación un día, descubrir unos kilos de más y enviarla a una cárcel de máxima seguridad.

Sé de una mujer de contextura gruesa que decoró su habitación con imágenes de diosas con caderas voluptuosas, quienes no sólo son consideradas hermosas, sino poderosas. Otra mujer creó un “muro de la inspiración” con imágenes de las mujeres de su familia que la han apoyado y amado por lo que ella era.

¿Cómo encuentras esa diosa interior? Comienza con un espejo de cuerpo entero. Muchas mujeres vivimos una especie de juego de amor–odio con los espejos, mirando las partes que nos gustan y  evitando las que no nos gustan. Nunca miramos nuestros cuerpos tal y como son. En vez de eso, elegimos separarlos como presas de pollo, mirando nuestros muslos, nuestros pechos y nuestras piernas. Y lo que vemos en el espejo no es a menudo un reflejo de lo que verdaderamente está ahí.

Encuentra un tiempo para ti, incluso si son sólo algunos momentos al día. Luego, sácate la ropa y mírate. Deja que los pensamientos detestables tomen su curso, luego deja que pasen. Así tendrás espacio limpio en tu mente para que los pensamientos positivos reemplacen a los negativos. No te alejes de tu reflejo,  trata de limpiar tu mente de críticas y sigue mirándote.

Ahora, mira más de cerca esas partes que no te gustan de ti. ¿Te recuerdan a alguien? Tal vez esas caderas una vez pertenecieron a tu tatarabuela. Si no fuera por ella, tú no estarías aquí, quizás el tamaño de sus caderas pudo haberla hecho sobrevivir al embarazo y al parto. La historia de nuestros cuerpos está en nuestros álbumes familiares. Rinde un homenaje a tus antepasados amando el cuerpo que ellos te dieron y el legado que éste representa.

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2. Piensa  de adentro hacia afuera

¿Cuando miras tu cuerpo, piensas en tu corazón, en tu cerebro o en tus riñones? Probablemente no. Piensas más en tus muslos, en tu cabello y en tu estómago. Debido a que nuestra sociedad le da mucho énfasis a la apariencia y tan poca importancia a nuestro interior, el balance entre los dos no ha sido tomado en cuenta. ¿Alguna vez has tenido dolor de estómago, sarpullido o una espinilla gigante porque estabas estresada? ¿Tu corazón literalmente te duele por alguna triste experiencia emocional? Nos olvidamos que nuestros cuerpos son simplemente lienzos que expresan nuestra condición interna.

Judy Stone, una terapeuta bioenergética de Michigan, enseña a las mujeres cómo conectar sus mentes con sus cuerpos a través de un programa llamado “Alimentando todo tu ser”. Ella afirma que la gente con desórdenes alimenticios y problemas con su autoimagen corporal, sienten que sus cuerpos las han traicionado porque no pueden esculpirse a sí mismas hasta alcanzar el cuerpo ideal.

Para muchas  mujeres, controlar su apetito o su look les da una sensación falsa de control sobre sus vidas. Siempre y cuando podamos enfocarnos en “corregirnos o mejorarnos” a nosotras mismas, podemos evitar pensar en el factor por el cual estamos infelices o en las necesidades no satisfechas que tenemos miedo de afrontar. “Las personas me dicen que están asustadas de dejar las dietas porque se comerán a sí mismas”, asegura Stone. “Pero de lo que realmente están asustadas es de la tremenda cantidad de sentimientos que comenzarán a experimentar”.

Los sentimientos están hechos de energía, explica Stone, los cuales fluyen a través de nuestros cuerpos. Comer compulsivamente y hacer dieta bloquea ese flujo, reprimiendo los sentimientos con los que no queremos lidiar. La solución de Stone es comprometerse con la mente y con el cuerpo. Esta terapeuta está convencida que las partes de nuestro cuerpo con las que nos sentimos incómoda son a menudo aquellas donde acumulamos sentimientos negativos.

En vez de hacer 200 sentadillas porque nuestro estómago parece estar “sobresaliendo”,  Stone aconseja que mires tu estómago y que te preguntes qué es lo que éste te está diciendo. “Una sensación de incomodidad puede significar que hay una acumulación de energía o de sentimientos negativos ahí” afirma. “En vez de hacer dieta para ‘corregirla’ trata de entender lo que significa esa energía o de qué manera te está afectando”.

Cuando se tienen pensamientos negativos acerca de nuestros cuerpos, Stone aconseja que hagas algo que te conecte más a él. Sal a caminar, escribe algo acerca de lo que sientes, respira, canta. “Obtener energía restaura el flujo”, asegura. “Incluso si te pones a llorar o sientes rabia, tienes que liberarlo y dejar que la vida continúe.  Mientras la cultura se obsesione en negar los sentimientos negativos que a veces nos embargan, más excesos e indulgencia cometeremos contra nuestro cuerpo”.

Si quieres conocer las otras 3 formas de amar tu cuerpo, lee la segunda parte de este post aquí.

Ser una Barbie

30 Oct

Post 285 - Ser una BarbieEse modelo de belleza es el que tú has creado para esclavizarme a las dietas, a la cirugía plástica y a los cosméticos, para que viva pendiente de los kilos que gano o que pierdo, de la cantidad de silicona que tendré que ponerme, de todo el maquillaje con el que oculto mi verdadero rostro.

Yo no soy una Barbie ni necesito serlo para sentirme hermosa.

Los hombres tienen miedo

25 Sep

Post 270 - Los hombres tienen miedo

Ellos tienen miedo de tu valentía, les atemoriza tu coraje y tiemblan cuando te escuchan hablar fuerte y claro.

Ellos saben que ahora ya no tienes miedo.

La mujer que quieres ser

22 Sep

Post 268 - La mujer que quieres ser

Durante los últimos meses, mientras caminaba por la mañana hacia la oficina, a mitad de este corto recorrido diario mis ojos se topaban con una camioneta -de una editorial o distribuidora cercana-  en la cual aparecía un cartel de la revista Cosmopolitan, cuya frase llamó mi atención desde la primera vez que la vi.

Desde que leí “Convierte el hombre que tienes en el hombre que quieres”, supe que algo estaba mal en esa frase y no tardé en darme cuenta qué era: además de tener un obvio error ortográfico ya que debería decir “convierte al hombre que tienes en el hombre que quieres”, este mensaje encierra una idea bastante machista que muchas mujeres han interiorizado desde su adolescencia y que tiene que ver con la manera cómo se relacionan con los hombres.

Eso de que “él es un chico malo pero mi amor lo cambiará” es algo muy común, creemos que está en nuestras manos «domesticar a ese animal salvaje que él es» y manipularlo hasta que esté a nuestros pies. Por un lado, este cartel apela al estereotipo de la arpía, esa mujer mala que con su arte y su maña obtiene lo que desea, figura que ya de por sí no debería ser promovida por una revista femenina que -según su web- se propone ayudar a las mujeres a “mejorar personal y profesionalmente”. Por otro lado, en la práctica, sabemos muy bien que ninguna persona es capaz de cambiar a otra y que bastante tenemos nosotras con nuestros propios problemas internos como para solucionar los de nuestra pareja.

Según Cosmopolitan, “Para ser una Mujer 10” tienes que hacer que tu pareja cambie. Pero sucede que la mujer perfecta sólo existe en el imaginario machista y que en realidad el único objetivo que vale la pena es convertir a la mujer que eres en la mujer que quieres ser.