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«Estoy viva como fruta madura»

5 Oct

Post 587 - Estoy viva como fruta madura

Estoy viva
como fruta madura
dueña ya de inviernos y veranos,
abuela de los pájaros,
tejedora del viento navegante.

No se ha educado aún mi corazón
y, niña, tiemblo en los atardeceres,
me deslumbran el verde, las marimbas
y el ruido de la lluvia
hermanándose con mi húmedo vientre,
cuando todo es más suave y luminoso.

Crezco y no aprendo a crecer,
no me desilusiono,
ni me vuelvo mujer envuelta en velos,
descreída de todo, lamentando su suerte.
No. Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,
de la tierra parida,
el canto de los pueblos,
los brazos del obrero construyendo,
la mujer vendedora con su ramo de hijos,
los chavalos alegres marchando hacia el colegio.

Sí.
Es verdad que a ratos estoy triste
y salgo a los caminos,
suelta como mi pelo,
y lloro por las cosas más dulces y más tiernas
y atesoro recuerdos
brotando entre mis huesos
y soy una infinita espiral que se retuerce
entre lunas y soles,
avanzando en los días,
desenrollando el tiempo
con miedo o desparpajo,
desenvainando estrellas
para subir más alto, más arriba,
dándole caza al aire,
gozándome en el ser que me sustenta,
en la eterna marea de flujos y reflujos
que mueve el universo
y que impulsa los giros redondos de la tierra.

Soy la mujer que piensa.
Algún día
mis ojos
encenderán luciérnagas.

Gioconda Belli
(Nicaragua, 1948)

 

 

«Gansos salvajes»

2 Sep

Post 573 - Gansos salvajes

No tienes que ser buena.
No tienes que atravesar el desierto
de rodillas, arrepintiéndote.
Sólo tienes que dejar que ese delicado animal
que es tu cuerpo ame lo que ama.

Cuéntame tu desesperación y te contaré la mía.
Mientras tanto, el mundo sigue.
Mientras tanto, el sol y los guijarros cristalinos de la lluvia avanzan por los paisajes,
las praderas y los árboles frondosos, las montañas y los ríos.
Mientras tanto, los gansos salvajes, que vuelan alto
en el aire azul y puro,
vuelven nuevamente a casa.

Seas quien seas, por muy sola que te sientas
el mundo se ofrece a tu imaginación,
y te llama, como los gansos salvajes, chillando con excitación, 
anunciando una y otra vez
tu lugar en la familia de las cosas.

Mary Oliver

(Estados Unidos, 1935)

El talento de Mr. Ripley

26 Jun

Post 544 - El talento de Mr. Ripley

En El talento de Mr. Ripley, la mas célebre novela de Patricia Highsmith, aparece su más fascinante personaje: el inquietante y amoral Tom Ripley, figura prototípica de un género que ella ha inventado, que se sitúa entre la novela policíaca y la novela negra, entre Graham Greene y Raymond Chandler: el más trepidante suspense se aúna a un vertiginoso análisis psicológico.

Mr. Greenleaf, un millonario americano, le pide a Tom Ripley que intente convencer a su hijo Dickie, que está viviendo una bohemia dorada en Italia, para que regrese al hogar. Tom acepta el encargo, y de paso pone tierra por medio a posibles problemas policiales, y encuentra a Dickie y a su amiga Marge, con quienes establece una turbia y compleja relación.

Género: Novela País: Estados Unidos Año: 1955

«Mujer mutilada»

19 Jun

Post 541 - Mujer mutilada

Nos cortaron la cabeza 
por ser insumisas.

Las manos, ya que armas
no sabíamos manejar.

Nos extirparon el clítoris
para que no pudiéramos gozar.

La lengua
para no poder denunciar.

A algunas nos quemaron con ácido
por no querer ser propiedad.

Nos cosieron los labios
para que mantuviéramos la virginidad.

Nos dejaron rajarnos hasta el ano
en el famoso parto natural.

Y así nos han ido mutilando poco a poco
¿y todavía hay algunos que osan decir
que existe la igualdad?

Silvia Cuevas Morales
(Chile, 1962)

Ni Magdalena ni Clemencia Isaura

25 May

Post 530 - Ni Isaura ni Clemencia Isaura

Partiendo de un verso de Meditación en el umbral, de Rosario Castellanos, esta colección de cuentos muestra las experiencias de realización, tristeza, desamor, fuerza y venganza de nueve mujeres. Los diferentes matices que determinan el final de cada historia de Ni Magdalena ni Clemencia Isaura hacen de este libro una cartografía de otros modos de ser humano y libre.

Género: Narrativa. País: Venezuela. Año: 2015.

10 escritoras que se hicieron pasar por hombres

8 May

J. T. Leroy

 “Los hombres miran a las literatas peor que mirarían al diablo».

(Rosalía de Castro)

Hace varias semanas atrás fui al cine a ver Ojos grandes (Big eyes) y quedé fascinada con la historia de la más reciente película de Tim Burton. En ella se narra un episodio de la vida de Margaret Keane, una pintora norteamericana que solía crear retratos de niñas cuyos ojos grandes reflejaban una profunda tristeza y una desgarradora soledad.

Tras casarse en 1955, Margaret fue testigo de cómo su esposo Walter Keane -de quien adoptó el apellido- comenzó a atribuirse la autoría de los cuadros que ella pintaba. A medida que la popularidad de su obra crecía, su marido le exigía que cumpliera con largas horas de trabajo, encerrada bajo siete llaves en una habitación de la casa en la que vivían con el fin de que nadie descubriera que era Margaret y no él quien pintaba los famosos cuadros.

Pero tras 10 años de anonimato y al cansarse de los abusos de Walter, ella decidió separarse de él y decir la verdad, por eso inició una demanda en contra de su ex pareja para reclamar lo que era suyo: la autoría de su obra.

Margaret y Walter Keane (1955)

La historia de esta pintora inevitablemente me hizo pensar en todas aquellas mujeres artistas, cuyas obras no pudieron disfrutar del reconocimiento que merecían y que tuvieron que vivir bajo la sombra de algún hombre debido al sexismo que ha caracterizado desde siempre el mundo del arte y de la cultura en general.

Una historia similar a la de Keane es, por ejemplo, la de Camille Claudel, una escultora francesa que en vida no gozó del reconocimiento que caracterizó a la obra de su maestro y amante Auguste Rodin. El extraordinario talento de esta joven artista de finales del siglo XIX era innegable, sin embargo su vínculo tan cercano con Rodin hizo que muchos creyeran que la obra de ella había sido realizada por él.

Pero casos como este no sólo se dan en las artes plásticas, sino también en el mundo de las letras. Desde sus orígenes, la literatura ha sido una labor considerada masculina por excelencia y debido a que aún persiste la idea de que escribir es cosa de hombres, he hecho esta lista de 10 escritoras que, en diferentes épocas –desde la victoriana hasta nuestros días- y por diferentes motivos, se hicieron pasar por hombres, ocultas bajo un seudónimo masculino, para poder publicar sus obras o para evitar los prejuicios sexistas del público lector.

En estos casos, podríamos reescribir el dicho popular que dice que “detrás de cada gran hombre hay un gran mujer”: aquí detrás de la obra literaria de un gran escritor estaba una escritora y fue ella quien realmente escribió el libro.

 J.T. Leroy

A Jeremiah Terminator Leroy le bastó la publicación en 1999 de su primera novela titulada Sarah para convertirse no sólo en un autor famoso sino en toda una celebridad de la movida cultural y artística neoyorkina. Sus libros autobiográficos en los que la drogadicción y la prostitución daban cuenta de una vida difícil hicieron de este joven autor veinteañero uno de los más populares de fines de los noventa.

Sus apariciones en público comenzaron a ser cada vez más comunes hasta que en 2005 se descubrió que la verdadera escritora de las 4 novelas que lo lanzaron a la fama era Laura Albert, una mujer de 41 años. Ella confesó que creó a este personaje de un joven escritor desdichado -que encuentra en la literatura el refugio perfecto- porque estaba convencida de que nadie querría leer los libros de una cuarentona.

Para engañar a todos, Albert recurrió a su cuñada Savannah Knopp, quien vestida con un look andrógino encarnó a J.T. Leroy durante los 6 años que duró esta farsa literaria.

Las hermanas Brontë

Las hermanas Brontë

Cuando en 1847 se publicó Jane Eyre, la autoría de la obra estaba a nombre de Currer Bell, un seudónimo literario que ocultaba la identidad de quien había escrito una de las mejores novelas románticas de la literatura inglesa.

Por un momento se pensó que el autor de dicha obra maestra era William Makepeace Thackeray, quien ya había publicado varios libros por ese entonces. Pero poco tiempo después se reveló el misterio: una joven y novel escritora llamada Charlotte Brontë era la artífice de Jane Eyre, un éxito literario que hoy en día es considerado un clásico de la literatura.

Emily y Anne, las dos hermanas de Charlotte, también tuvieron que recurrir a seudónimos masculinos para poder publicar sus obras: Cumbres borrascosas y Agnes Grey, respectivamente.

J.K. Rowling J.K. Rowling

Eran mediados de los 90 cuando Joanne Rowling -una madre soltera desempleada- terminó de escribir su primera novela: Harry Potter y la piedra filosofal. Por ese entonces, la flamante escritora inglesa no podía imaginar que esa obra se convertiría de inmediato en un éxito de ventas en el mundo entero.

Al parecer la editorial que publicó por primera vez su libro tampoco creía posible que Rowling se convirtiera en un fenómeno literario y, convencida de que el público infantil y adolescente no estaría dispuesto a comprar un libro escrito por una mujer, la empresa le pidió que empleara un seudónimo que ocultara su género.

Pero esa no ha sido la única vez que Rowling ha usado un seudónimo. Luego de publicar su primera novela para adultos en 2012 y recibir en su mayoría muy malas críticas por ella, la popular escritora decidió al año siguiente publicar su segunda novela para adultos bajo el nombre de Robert Galbraith. Unos meses después, tras ser testigo de la buena acogida de su reciente obra, J.K. Rowling decidió reconocer públicamente que era ella la autora de la misma.

George Eliot

George Eliot

Cuando a finales de 1850, Mary Anne Evans decidió publicar su primera novela, no dudó en emplear un seudónimo masculino: George Eliot. De igual manera que había ocurrido con las hermanas Brontë -Charlotte, Anne y Emily- Evans creía que ese seudónimo haría que su obra fuese tomada en serio. Por ese entonces pocas mujeres escritoras publicaban con sus nombres verdaderos por temor a que sus escritos no fuesen valorados en sí mismos y pasen a ser catalogados como textos inferiores sólo por haber sido escritos por una mujer.

Colette

Colette

Sidonie Gabrielle Colette tenía tan sólo 20 años cuando en 1893 se casó con el escritor Henry Gauthier Villars, un hombre 15 años mayor que ella. Su flamante esposo no tardaría en notar el talento literario de la joven Sidonie y sin dudarlo le pidió que escribiera una serie de novelas inspiradas en los recuerdos que ella tenía de su niñez y su adolescencia, la cual se titularía Claudine y sería firmada por Gauthier.

La primera obra de la serie, publicada en 1900, se convirtió en un éxito inmediato y fue considerada un fenómeno editorial cuyas ventas sobrepasaron las expectativas del mismísimo Gauthier, quien se llevó los elogios de la crítica y del público. Deseoso de seguir obteniendo ganancias, él -con la excusa de facilitar la concentración de su esposa- decidió encerrar a Colette en la casa que ambos compartían para forzarla a escribir más novelas.

Luego de más de una década en un matrimonio infeliz, Colette decidió divorciarse de Gauthier y al año siguiente publicó Diálogos de animales, el primer libro firmado por ella.

  Cecilia Böhl de Faber

Fernán Caballero

Cuando a mediados de 1800, Cecilia Böhl de Faber y Larrea quiso publicar sus primeras novelas supo que tendría que usar un seudónimo masculino. En la España de ese entonces no era fácil publicar bajo el nombre de una mujer y por eso ella firmaba sus obras como Fernán Caballero.

Desde su juventud e incluso dentro de su familia, Böhl había tenido que hacer frente al machismo: su padre le había dicho que no perdiera el tiempo escribiendo porque esa era una labor masculina ya que, según él, las mujeres no tenían la capacidad intelectual para realizarla.

Sin embargo, nada pudo evitar que ella, aún oculta bajo su seudónimo, se convirtiera no sólo en una de las pioneras de la narrativa femenina española sino también en la dueña de un brillante legado periodístico.

Caterina Albert

Caterina Albert

La primera creación literaria de Caterina Albert titulada La infanticida (1898) fue suficiente para que ella conociera de cerca el conservadurismo y el sexismo que caracterizaba al mundo editorial de su época.

Esta obra suya fue duramente criticada debido al polémico tema que abordaba sumado al hecho de que era una mujer quien lo había escrito. Fue entonces que Albert continuó escribiendo pero haciendo uso del seudónimo Víctor Catalá, con el fin de ocultar su verdadera identidad y no ser víctima de las críticas despiadadas de sus contemporáneos.

Goerge Sand

George Sand

Aunque nació con el nombre de Amandine Dupin, antes de cumplir 30 años, esta joven francesa se cambió el nombre para su debut literario en 1831. A partir de entonces sería conocida como George Sand.

Su inicio en las letras coincidió con su divorcio y con una nueva apariencia: George usaba ropa masculina para moverse con libertad por París y para que se le permitiera entrar en espacios públicos reservados para hombres y en los que el ingreso de mujeres era algo prohibido. Aunque no dejó de usar prendas femeninas, sólo las llevaba puesta en algunas reuniones sociales.

Biblioteca feminista Chicas Malas

4 May

Post 521 - Biblioteca Feminista Chicas Malas

Si quieres leer online o descargar los libros que te recomendamos en Prohibidoleer, los puedes encontrar aquí: en nuestra Biblioteca Feminista Chicas Malas.

Las aventuras literarias escritas y protagonizadas por mujeres están a sólo un clic de distancia. Atrévete a leerlas y a descubrir entre sus páginas las historias de mujeres que, como tú, habitan este mundo y lo recrean a través de las palabras.

FICCIÓN

Alice Sebold – Afortunada

Autoras Varias – Colorina colorada ¡yo no quiero ser un hada!

Federico Andahazi – El anatomista

Isabel Allende, La casa de los espíritus

Patricia Highsmith, El talento de Mr. Ripley

Simone de Beauvoir – La mujer rota

NO FICCIÓN

Ana García Mañas, La fantasía erótica de violación

Anne Wilson Schaef – Meditaciones para mujeres que hacen demasiado

Audre Lorde – La hermana, la extranjera

Beatriz Preciado, Manifiesto contra-sexual

Clarissa Pinkola Estés – Mujeres que corren con los lobos

Coral Herrera Gómez – Bodas diversas y amores queer

Christiane Northrup, Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer

Fabi Tron y Valeria Flores – Chonguitas. Masculinidades de niñas

Gayle Rubin, El tráfico de mujeres: Notas sobre la economía política del sexo

Itziar Ziga – Devenir perra

Jean Shinoda Bolen – Las diosas de cada mujer

Ludditas Sexxxuales – Ética amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres

Marcela Lagarde – Claves feministas para la negociación en el amor

Mariana Libertad Suárez, Ni Magdalena ni Clemencia Isaura

María Elena Olivera Córdova, Entre amoras:  lesbianismo en la narrativa mexicana

Pierre Bordieu – La dominación masculina

Robin Norwood – Las mujeres que aman demasiado

Virginia Woolf – Una habitación propia

PROYECTOS

Revista Chicas Malas # 0: Mi cuerpo es mío

50 libros, 50 mujeres: un desafío para lectoras atrevidas

10 Abr

Post 519 - 50 libros, 50 mujeres un desafío para lectoras atrevidas

Hace unas semanas atrás encontré este blog y leerlo fue suficiente para avivar aún más mi pasión por los libros. Se trata de un desafío de lectura que consiste en cumplir con 50 retos o categorías que van, por ejemplo, desde leer un libro que se convirtió en película o leer un libro escrito por alguien menor de 30 hasta leer un libro que poseas pero que nunca hayas leído.

No sabía que los desafíos de lectura eran tan populares, pero he podido encontrar algunos otros en varios blogs literarios, sin embargo he decidido que voy a cumplir con este, aunque le he hecho un pequeño pero importante cambio: cada uno de los libros que seleccionaré para cada una de las categorías serán obras escritas por mujeres. Sí, este año leeré 50 libros escritos por 50 mujeres.

Si eres, como yo, una lectora devoradora de libros que adora, quizás te animes a realizar el desafío tú también o al menos a ayudarme a encontrar algunos títulos para las categorías que aún tengo vacías.

Aquí está mi lista personal de libros seleccionados, algunos de los cuales podrás encontrar en nuestra biblioteca. A lo largo de este año, mes a mes, estaré actualizando este post, es decir, marcaré los libros que ya he leído y colocaré los nombres de los que estoy por leer.

Esta es una aventura literaria para lectoras atrevidas que están dispuestas a viajar entre las páginas de libros escritos por mujeres. Y tú, ¿aceptas el desafío?

(*) Puedes incluir los libros que ya leíste durante este año, sólo basta que vayan de acuerdo a algunas de las categorías del desafío. 😉

Pd: Las categorías que están tachadas son las que leí.

DESAFÍO DE LECTURA 2015

1. Un libro de más de 500 páginas: Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer, Christiane Northrup.

2. Un romance clásico: Jane Eyre, Charlotte Brontë.

3. Un libro que se convirtió en película: La edad de la inocencia, Edith Wharton.

4. Un libro publicado este año: Indómitas, Macarena Moraña.

5. Un libro con un número en el título: Tres mujeres, Sylvia Plath.

6. Un libro escrito por alguien menor de 30: La amortajada, María Luisa Bombal.

7. Un libro con personajes no humanos: El conejo perico, Beatrix Potter.

8. Un libro de humor: Todas brujas, Ana von Rebeur

9. Un libro de autor hombre: El anatomista, Federico Andahazi.

10. Misterio o thriller: El talento de Mr. Ripley, Patricia Highsmith.

11. Un libro con una sola palabra en el título: Chéri, Colette.

12. Un libro de relatos cortos: Mujeres de ojos grandes, Ángeles Mastretta.

13. Un libro ambientado en otro país: Delirio, Laura Restrepo.

14. Un libro de no ficción: Devenir perra, Itziar Ziga.

15. El primer libro de una autora popular: Divergente, Verónica Roth.

16. Un libro que no hayas leído de una autora a la que adoras: La mujer rota, Simone de Beauvoir.

17. Un libro recomendado por una amiga: Teoría King Kong, Virginie Despentes.

18. Un libro ganador del Pulitzer: Matar un ruiseñor, Harper Lee.

19. Un libro basado en una historia real: Afortunada, Alice Sebold.

20. Un libro que esté al final de tu lista de lectura: El informe Hite. Estudio de la sexualidad femenina, Shere Hite.

21. Un libro que tu madre adora: La casa de los espíritus, Isabel Allende.

22. Un libro que te dé miedo: Frankenstein, Mary Shelley.

23. Un libro de más de 100 años: Orgullo y prejuicio, Jane Austen.

24. Un libro basado sólo en su portada: Kitchen, Banana Yoshimoto.

25. Un libro que se suponía que tenías que leer en el colegio pero no lo hiciste: Aves sin nido, Clorinda Matto de Turner.

26. Una autobiografía: Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado, Maya Angelou.

27. Un libro que puedas acabar en un día: Colorina Colorada ¡Ya no quiero ser un hada!, Autoras varias.

28. Un libro con antónimos en el título: Chonguitas: masculinidades de niñas, Fabi Tron y Valeria Flores.

29. Un libro ambientado en un sitio al que siempre hayas querido ir: Habitaciones cerradas, Care Santos.

30. Un libro que salió el año en que naciste: La pianista, Elfriede Jelinek.

31. Un libro con malas críticas: Cincuenta sombras de Grey, E.L. James.

32. Una trilogía: El señor del tiempo, Louise Cooper.

33. Un libro de tu infancia: Mujercitas, Louisa M. Alcott.

34. Un libro con un triángulo amoroso: Henry y June, Anaïs Nin.

35. Un libro ambientado en el futuro:  La rueda celeste, de Ursula K. Le Guin.

36. Un libro ambientado en el colegio: Las poseídas, Betina González.

37. Un libro con un color en el título: El color púrpura, Alice Walker.

38. Un libro que te haga llorar: La hermana, la extranjera, Audre Lorde.

39. Un libro con magia: Lecciones para volar para una bruja moderna, Lilyán de la Vega.

40. Una novela gráfica: Persépolis, Marjane Satrapi.

41. Un libro de una autora a la que no hayas leído nunca: La mujer habitada, Gioconda Belli.

42. Un libro que poseas pero que nunca hayas leídoYo amo mi vulva, Silvia Maza, Dina Cedano y Liz Cabrel.

43. Un libro que tiene lugar en tu ciudad: Blanca Sol, Mercedes Cabello de Carbonera.

44. Un libro escrito originalmente en otro idioma: Una habitación propia, Virginia Woolf.

45. Un libro ambientado en Navidad: Navidades trágicas, Agatha Christie.

46. Un libro escrito por una autora con tus mismas inicialesLos juegos del hambre, Suzanne Collins.

47. Una obra de teatro: Monólogos de la vagina, Eve Ensler.

48. Un libro prohibido: La cabaña del tío Tom, Harriet Beecher Stowe.

49. Un libro basado o convertido en una serie de televisión: Sexo en Nueva York, Candace Bushnell.

50. Un libro que comenzaste pero nunca acabaste: El cuarto mundo, Diamela Eltit.

La mujer rota

4 Mar

Post 495 - La mujer rota

La mujer rota es el título de un libro que reúne tres cuentos (La mujer rota, La edad de la discreción y Monólogo) con un hilo conductor común: la presencia en ellos como protagonista de tres mujeres víctimas de las relaciones con sus parejas, pero unas víctimas que no siempre son conscientes de su condición de tales o que se descubren como tales de un modo inesperado. El amor las conduce a una actitud abnegada que desemboca tarde o temprano en la insatisfacción y en el aislamiento.

Nuestros tiempos son otros, pero la diferente situación actual de la mujer en la sociedad no ha cambiado un estado de cosas que Simone de Beauvoir supo percibir muy tempranamente y logró describir de un modo realmente impactante, mediante tres relatos narrativamente muy distintos entre sí.

Género: Narrativa. País: Francia. Año: 1968.

«Cántico»

30 Ene

Post 480 - Cántico

Me gustan las mujeres esdrújulas
sin brújula
sin mítica
con tónica

las que aman con las vísceras
las células
las glándulas

las rítmicas
intrépidas
impúdicas

las pérfidas
ingrávidas
poéticas
las mágicas
las lésbicas
lunáticas

Me gustas tú, Andrómeda,
erótica
magnífica
política
mujérica.

Rosa María Roffiel
(México, 1945)