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«Así es cómo se siente ser libre»

4 Ene

El feminismo puede ser una prisión si todo gira en torno a la ira

Cuando yo era más joven, quizá a los 10, a los 12 o a los 15 años, solía decir que odiaba a los hombres y probablemente así era. Mi feminismo nació de la ira hacia ellos y hacia el mundo en el que ellos parecen sentirse demasiado poderosos y demasiado felices al tomar ventaja de otras personas más débiles. En segundo lugar mi rabia feminista estaba dirigida hacia las mujeres que aparentemente eran más poderosas que otras mujeres gracias a la manera cómo se relacionaban con los hombres, usando su apariencia y su atractivo sexual.

A medida que iba creciendo, seguí juzgando a estas mujeres por convertirse en cómplices de los hombres, las juzgaba de acuerdo a mi definición de lo que significaba ser una mujer fuerte. Juzgaba a las mamás que sólo querían ser amas de casa. Juzgaba a las mujeres que se casaban muy jóvenes. Juzgaba a las chicas que conocía y que no tenían otro pasatiempo que no fuera ver cómo los chicos jugaban videojuegos. Yo pensaba que desde el feminismo se debía atacar el patriarcado, y que cada mujer debería esforzarse y pelear, y que ser una feminista radical significaba tener que estar al frente de la protesta, y en plan defensivo, lista para intimidar a tus amigos varones si es que ellos se atrevían a comentar cosas como que una computadora «pensaba» más que tú. Yo usaba el feminismo para determinar si alguien tenía razón o estaba equivocado.

Para mí, la única forma de ser feminista era pelear todo el tiempo. De alguna manera, yo todavía creo eso, creo que el feminismo es un acto de resistencia frente a un mundo que nos dice que las mujeres somos una mierda. Pero estar peleando y tener una ideología basada en la ira es increíblemente agotador. Una constantemente se siente vulnerable, preparada todo el tiempo para atacar. Ser así no es muy divertido, y no es agradable andar por la vida con esa actitud.

Hace unos ocho años atrás, leí casi todos los libros antiguos de Bell Hooks  y comencé a sumergirme en los nuevos. Por ese entonces, ella acababa de publicar The will of change: Men, masculinity, and love (La voluntad de cambiar: hombres, masculinidad y amor). En ese libro encontré una frase hacia el final de la introducción en el que ella escribe acerca de cómo las mujeres, en su subconsciente, esperan que los hombres mueran para vivir libremente. Esa frase me dejó con la boca abierta y comencé a sollozar. Había empleado mucho tiempo y mucha energía reforzando esta idea en mi cabeza acerca de que los hombres eran el enemigo, y eso me había convertido en una persona amargada y desconfiada con ellos y con cualquier mujer que yo sentía que estaba de “su lado”. Había mucho dolor alrededor de mi pensamiento político. Sabía que no podía continuar así.

El resto del libro fue realmente revelador. Me di cuenta que mi feminismo debía basarse en el amor. Tenía que amar a los hombres y aceptar que el feminismo no sólo consiste en liberar a las mujeres de los roles opresivos, sino también consiste en liberar a los hombres y a los niños de sus limitaciones, de una sociedad que les dice que no sean sensibles, que sean heterosexuales, que tienen que tener dinero y grandes penes y que nunca deben quejarse. También debía amar a las mujeres y entender que cada una lucha a su manera, y aunque yo no pueda ver esto, debo apreciarlas por lo que son.

Necesitaba ser inclusiva, porque no es bueno para la causa feminista o para las mujeres andar etiquetando constantemente las cosas que “no son lo suficientemente feministas”. Si conozco a una chica que se siente inspirada y empoderada por Taylor Swift, y que piensa que ella es un ejemplo de mujer poderosa, ¿por qué no tomar en cuenta su punto de vista sobre el poder femenino? ¿Por qué no concordar con ella en lugar de argumentar por qué Taylor Swift no es una riot grrrl?¿Por qué calificar otros libros, bandas, blogs o feministas de no ser suficientemente perfectos? Nosotras no siempre vemos a las feministas luchando en las calles, pero muchas mujeres puede que estén luchando por la igualdad en sus vidas, sin importar si son profesionales exitosas o si trabajan en un salón de bronceado y no saben lo que es la planificación familiar.

Tener una visión ultra dogmática de lo que es ser feminista, y cómo ellas deben lucir, actuar, cantar y escribir no era muy feminista de mi parte. De hecho, fue bastante machista estar constantemente clasificando a las personas de acuerdo a lo que yo pienso. Lo que las feministas sabemos es que las mujeres y las niñas (y los hermanos que luchan y los aliados no femeninos) necesitan nuestro apoyo, no nuestra constante crítica.

No sé exactamente en qué momento comencé a vivir mi feminismo desde el amor, pero recuerdo cómo se inició: vi a mis compañeros de cuarto y amigos varones bajo una nueva luz, pensando en ellos como variaciones de un estereotipo. Me di cuenta que nunca había considerado que ellos podían sentirse agobiados por lo que el mundo espera de ellos así como me siento yo con respecto a lo que el mundo espera de mí. Dejé de imaginar motivos ocultos como: “Él sólo quiere acostarse conmigo”; “Él sólo me ayuda porque piensa que soy estúpida”. Yo, por fin, sentí empatía hacia ellos.

Este cambio no significa que haya dejado de ver el mundo con una mirada crítica –en realidad, esto me hizo más fácil ver el mundo como alguien que estaba cegada por la ira y en guerra con todos. Sentí como si mi corazón todavía fuese vulnerable a la injusticia y a la tristeza, pero me sentí más conectada con la paz y el poder proveniente de sentir solidaridad hacia otras mujeres, otras feministas. Ya no tuve que esperar que nadie muriera para poder vivir libremente. Por fin era libre.

(*) Texto original: This is how it feels to be free

Un hombre libre

17 Sep

Él acaricia cuando ama, no está atrapado por los celos, cuida de sus hijos y no anda en busca de la mujer perfecta. Él es un hombre libre y, ¿tú?

«Matacabros»

14 Sep

Fotografía de Nan Goldin

 

No importaba el día que fuera, pero mejor si era viernes o sábado. El grupo se reunía en la misma esquina de siempre, a esperar a que Polo, el único con carro, pasara a recogerlos. ¿Para qué? ¿Para ir a huevear a Barranco o a Miraflores, dando vueltas como unos fracasados? ¿Para ruquear? No, muy pasado de moda. ¿Para hacer alarde de que ellos ya andaban sobre cuatro ruedas, mientras que los demás seguían a pie? Menos. ¿Entonces? Pues para levantar cabros, ¿y culeárselos?, nada que ver, ni que fueran unos degenerados. Ellos se los levantaban para darles un escarmiento.

Eran como la Hermandad de la Justicia. Polo se parecía bastante a Keanu Reeves, con esa cara de chico bueno e inocentón que les fascinaba a las hembras de quince para abajo, aunque él no era el jefe. El jefe era Kurt, el enigmático del grupo, siempre vestido de negro y con la cabeza rapada en forma de una esvástica, al estilo skinhead. Su rostro denotaba dureza y cuando decía algo, jamás lo repetía dos veces. Lagarto y Apache completaban el cuarteto. De éstos no había mucho que decir, salvo que eran fumones, les jodía el estudio y el riesgo los atraía, sólo con la fuerza que puede ejercer el vacío sobre un suicida.

¿Quieres más?

Con ellas

5 Sep

Porque, a veces, una pequeña palabra hace la diferencia.

Ni se te agranda ni se te achica

10 Ago

Si estás buscando un método para agrandar tu pene, golpear a tu pareja no te servirá de nada.

Y si tienes miedo que tu falo se achique por lavar los platos, no tienes nada de qué preocuparte.

«Lo de afuera puede cambiar»

27 Jun

Post 76 - Lo de afuera puede cambiar

Un grupo de amigos se reencuentra después de varios años y descubren que el tiempo los ha cambiado a todos: perdieron pelo, crecieron, adelgazaron o cambiaron de identidad de género, pero nada de eso importa. ¡Heheyyyy!

«Ellos también pueden»

22 Jun

Post 74 - Ellos también pueden

Un comercial de detergente en donde no aparecen amas de casa fanáticas de la blancura, sino varios hombres que demuestran que ellos también pueden hacer el trabajo doméstico… y ¿tú?

«Padre»

15 Jun

Holding Virginia (Sally Mann, 1989)

 

de VOS

aprendí
el miedo el temor el pánico

de VOS

aprendí
a llorar a sufrir
a comerme los mocos
a mearme en la cama
a cagarme encima

aprendí
el submarino húmedo
la ducha helada

vestida de los pelos

NENA TERRIBLE
NENA COCHINA
¿PARA QUÉ HABRÁS NACIDO?
¿QUÉ TENÍAMOS QUE HACER?

No supieron

aprendí
de VOS

a pegar a odiar a violar a humillar

aprendí
todo lo que (no) quisiste enseñarme

 

Leonor Silvestri

(Argentina, 1976)

Secretos masculinos al descubierto

11 Jun

Post 68 - Secretos masculinos al descubierto
Jugadores de fútbol dejan atrás la vergüenza y confiesan sus secretos e inseguridades ante cámaras,  traicionando así esa masculinidad de hierro que sus hinchas han construido alrededor de ellos.

¿De qué están hechas las niñas?

16 Nov

 

Shuichi y Yoshino disfrazados de niña y niño, respectivamente

 
 
¿De qué están hechos los niños?
De ranas y caracoles
y colitas de perro.
¿De qué están hechas las niñas?
De azúcar y especias
y otras cosas bonitas.
(Canción infantil inglesa siglo XIX)


Shuichi tiene 12 años, es tímido, le gusta escribir y está enamorado de su mejor amiga: Yoshino, una chica desenvuelta a la que le gusta practicar básquet. La atracción que él siente por ella no tendría nada de especial si no fuera porque ambos comparten un secreto: a él le gusta vestirse de niña y a ella, de niño. Entre los salones de clase, el acné y los triángulos amorosos, Shuichi y Yoshino intentarán descubrir quiénes son y de qué están hechos en el anime Hourou Musuko.

Cómo salir del clóset y sobrevivir en la secundaria

A pesar de haber estado metida en el mundo del anime desde hace más de siete años, Hourou Musuko ha sido toda una sorpresa para mí: es una serie que me ha impresionado como ninguna otra, no sólo por su inusual y controversial trama, sino también por el matiz humano y la sensibilidad que se desprende de cada uno de sus personajes.

Shuichi trata de lidiar con el rechazo de su mejor amiga luego de haberle confesado su amor, mientras se pregunta de qué están hechas las niñas, tal como dice la letra de una popular canción infantil; Yoshino no está interesada en el amor pero sí en ocultar los cambios de su cuerpo en plena pubertad; Saori es antisocial y vive enamorada de Shuichi aunque sabe que él sólo la quiere como amiga; Mako es inseguro y se siente atraído por uno de sus profesores; Chizuru es una chica enérgica y que no duda en hacer lo que le provoca aunque eso incluya vestirse con el uniforme masculino; estos son algunos de los memorables personajes de Hourou Musuko, que sienten, dudan y sufren, y son tan complejos y contradictorios como una persona real.

Después de ver un par de capítulos es inevitable comenzar a sentir una gran simpatía por cada uno de los personajes, y si no te sientes identificado con alguno de ellos, al menos te harán recordar a algún amigo o compañero de colegio. Tanto los protagonistas, Shuichi y Yoshino, como los personajes secundarios tienen voz y voto en algún punto determinado de la historia, de tal manera que ninguno de ellos ha sido creado tan sólo para cubrir espacios dentro del argumento, sino que brillan con luz propia y se ven envueltos en sendos dilemas.

Sin duda alguna el realismo que caracteriza a los personajes es el rasgo más destacado de este drama escolar, cualidad que también se ve plasmada en el enfoque que se le da a la trama mediante el recuento de las vivencias típicas (y no tan típicas) de este grupo de adolescentes. De forma profunda, seria y reflexiva, pero a la vez sutil y divertida se aborda el tema de género; el cual es visto como un disfraz o una performance que podemos elegir o actuar a nuestro gusto.

* No sólo el anime es genial, el soundtrack también. Aquí les dejo elopening y el ending para que lo comprueben ustedes mismos. 🙂

+ Hourou Musuko (Wandering Son). Director: Ei Aoki. Estudio de animación: AIC. Año: 2011. Número de capítulos: 11. Basado en el manga de: Takako Shimura.