Tag Archives: maternidad

«A Eme O»

10 Jun

Post 537 - A Eme O

Luego de parir a su hija, Andrea Echeverri descubrió el poder de su cuerpo y el verdadero significado del amor. Esta canción -dedicada a su pequeña Milagros- es una celebración de la maternidad elegida, libre y consciente.

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«La escuela del silencio»

18 Mar

Post 501 - La escuela del silencio

¿Por qué es más común que las niñas se queden calladas cuando están en clase? ¿Cuál es el motivo por el cual ellas -a diferencia de sus compañeros varones- guardan silencio en la escuela?

A través de la historia de niñas y adolescentes como María, Rosa, Laura, Ana y Milagros, este documental nos muestra cómo la desigualdad de género que se refleja en la escuela tiene graves consecuencias para las mujeres en el Perú: el 76% de personas analfabetas son mujeres, los ingresos económicos de las mujeres son 35% inferiores a los de los hombres y el 87% de las víctimas de violencia familiar y sexual son mujeres.

La violencia sexual, los embarazos precoces, los matrimonios adolescentes, el trabajo infantil y la discriminación de género son sólo algunos de los males que estas niñas tienen que enfrentar día a día tanto en sus hogares como en sus centros educativos.

La escuela del silencio busca alzar la voz para dar a conocer esta dificil realidad, pero además propone una mirada clara sobre la manera en que la educación replica la desigualdad a través del establecimiento de los roles de género en niños y niñas.

La mujer rota

4 Mar

Post 495 - La mujer rota

La mujer rota es el título de un libro que reúne tres cuentos (La mujer rota, La edad de la discreción y Monólogo) con un hilo conductor común: la presencia en ellos como protagonista de tres mujeres víctimas de las relaciones con sus parejas, pero unas víctimas que no siempre son conscientes de su condición de tales o que se descubren como tales de un modo inesperado. El amor las conduce a una actitud abnegada que desemboca tarde o temprano en la insatisfacción y en el aislamiento.

Nuestros tiempos son otros, pero la diferente situación actual de la mujer en la sociedad no ha cambiado un estado de cosas que Simone de Beauvoir supo percibir muy tempranamente y logró describir de un modo realmente impactante, mediante tres relatos narrativamente muy distintos entre sí.

Género: Narrativa. País: Francia. Año: 1968.

La libertad de tus hijas

15 Ene

Post 318 - La libertad de tus hijasSumisas, pasivas y dependientes: así son las princesas de cuentos de hadas que tus hijas aprenden a imitar desde pequeñas. Es momento de buscar nuevos referentes: figuras femeninas poderosas y empoderadoras. Porque es mejor ser una guerrera que una princesa.

La valiente que no quería ser princesa

23 Dic

Imagen 1 PortadaA Mérida le gusta comer mucho, reírse a carcajadas, cabalgar a toda velocidad y usar el arco y la flecha, pero es una princesa y como tal, todo lo anterior le es prohibido por su madre, quien se empeña en que ella sea delicada y femenina para que así pueda contraer matrimonio pronto. Pero Mérida, armada de su rebeldía y su valentía, romperá las cadenas que la atan y cambiará su destino.

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La princesa rebelde

En la antigua Escocia, el rey Fergus y la reina Elinor ponen todas sus esperanzas de mantener la paz entre los distintos clanes del reino a través del cumplimiento de una vieja tradición: los primogénitos de los líderes de cada clan competirán entre ellos en diferentes disciplinas deportivas y el ganador será el prometido y futuro esposo de Mérida, la primogénita de la familia real.  Pero lo que ninguno de los reyes imagina es que su joven hija está dispuesta a todo con tal de impedir su propio matrimonio.

Desde su estreno en el 2012, Valiente sorprendió a grandes y chicos por un solo motivo: su protagonista. A diferencia de la mayoría de princesas Disney -tales como Blanca Nieves, Cenicienta o Bella- que se caracterizan por ser dóciles, sumisas y pasivas, Mérida es aventurera, impulsiva, rebelde, valiente y decidida. Ella rompe los esquemas del estereotipo femenino de los cuentos de hadas que la fábrica más grande de películas para niños se ha encargado de replicar una y otra vez a lo largo de más de un siglo.

Dueña de una habilidad extraordinaria en el manejo del arco y la flecha y apasionada amante de los caballos, la joven princesa siente que al menos cambia su destino el día en que le es permitido salir de las cuatro paredes del castillo y ser ella misma: cabalgando velozmente por el bosque, demostrando su maestría en el arte de la arquería y con el pelo suelto al viento, ella goza de una libertad que le es negada.

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Enemiga mía

A medida que Mérida ha ido creciendo y acercándose a una edad propicia para casarse, su madre Elinor se ha encargado de instruirla para que ella se convierta en una princesa como todas las demás, pero los buenos modales, la delicadeza, el recato y otros atributos de los que Mérida debería hacer gala, a la joven le resultan aburridos e insoportables. Es así que desde el inicio de la película, podemos percibir que el conflicto central de la historia es el que protagonizan madre e hija. La tensión entre ambas va en aumento a medida que Elinor insiste en controlar al milímetro el comportamiento de su hija mientras que, al mismo tiempo, Mérida desobedece cada una de las órdenes de su madre.

Pero el enfrentamiento se intensifica y se torna peligroso cuando luego de ser presentada ante sus pretendientes y en medio de la competencia para ganar su mano en matrimonio, Mérida –atrapada en un corsé que restringe sus movimientos y que apenas le permite respirar- decide competir por su propia mano. Envuelta en ese vestido que ella misma romperá, declara ser la primogénita del clan familiar, por lo tanto puede participar en la competencia. Esa escena simboliza el espíritu rebelde de una valiente que se niega a ser princesa, una joven que no acepta el destino que otros han elegido para ella, una mujer que no está dispuesta a sacrificar su libertad.

Amigas a pesar de las diferencias

Luego del incidente de la competencia en el que Mérida logra vencer a sus pretendientes, Elinor y ella se enfrentan en una fuerte discusión tras la cual el vínculo entre ambas parece romperse irremediablemente. Presa de la rabia, Mérida decide recurrir a un hechizo para hacer que su madre cambie de parecer con respecto al matrimonio al que la piensan condenar. Es así que Elinor termina convertida en oso y es precisamente bajo esta forma animal que ambas -madre e hija- emprenden una aventura en la que por fin se unirán con un solo objetivo: liberar a la reina del hechizo.

Es en estas circunstancias que estas dos mujeres de distintas generaciones y con ideas opuestas, pasan tiempo juntas y llegan a conocerse un poco más. Ocultas en el bosque y obligadas a sobrevivir en medio de la naturaleza, Mérida le muestra a su madre algunas de las habilidades que posee como saber pescar, cocinar o encontrar refugio entre los árboles. Y cuando el peligro las acecha, las dos son capaces de defenderse a muerte y poner en riesgo su propia vida en defensa de la otra. Unidas ante la adversidad, logran destruir el hechizo al remendar el vínculo maternal-filial que las une; unidas en un abrazo Mérida y Elinor reconocen que ambas han cambiado: una ha entendido la responsabilidad que se cierne sobre su rol de princesa y la otra ha aprendido que las tradiciones también pueden romperse si está en juego la libertad de una mujer. Es así como en base al entendimiento mutuo, madre e hija logran reconciliarse.

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Algunos dicen que la suerte está más allá de nuestro control, que no somos dueños del destino, pero yo sé que no es así. Nuestro destino vive dentro de nosotras sólo hay que ser valiente para verlo”, afirma Mérida en las líneas finales de la película, mientras podemos verla cabalgar al lado de su madre con el pelo suelto al viento, disfrutando de saberse mujeres capaces de cambiar y transformarse, de ser amigas a pesar de las diferencias o justamente debido a éstas.

+ Título: Valiente  (Brave). Directores: Mark Andrews y Brenda Chapman.  Género: Animación/Infantil  País: Estados Unidos.  Año: 2012.

5 años, 5 mujeres

25 Ago

Foto 1 (Portada)

Coco Chanel

Amelia Earhart

Amelia Earhart

Jane Goodall

Jane Goodall

Susan Brownell Anthony

Susan Brownell Anthony

Foto 5

Hellen Keller

Cuando Emma, la hija de la fotógrafa Jamie C. Moore, cumplió 5 años, a la artista no se le ocurrió mejor idea que retratar a la pequeña imitando a 5 mujeres extraordinarias.
 
 
Dejando atrás a las muñecas Barbie y a las princesas Disney
, Emma se puso en la piel de Susan Brownell Anthony (feminista líder del movimiento estadounidense de los derechos civiles), Coco Chanel (famosa diseñadora y feminista), Amelia Earhart (célebre aviadora), Helen Keller (activista política) y Jane Goodall (activista ecologista).
 
 
En vez de personajes de ficción, Jamie le mostró a su hija a mujeres reales que han cambiado la vida de otras mujeres, y ahora Emma ha tenido la oportunidad de conocer y admirar a estas maravillosas mujeres. Ella sabe, a sus cortos 5 años, que puede ser lo que ella quiera ser.
 

Jamie C. Moore

«Atraso menstrual»

22 Feb

atraso menstrual

A través de las historias de Marjorie, de 15 años, y Keren, de 16, Atraso menstrual aborda el embarazo adolescente, un problema que afecta a miles de niñas y adolescentes entre los 10 y los 19 años, que ven truncados sus estudios, su futuro profesional y sus proyectos personales, al asumir la crianza de un bebé no planificado.

La penalización de las relaciones sexuales entre adolescentes, los prejuicios sociales o religiosos acerca de la sexualidad, la ausencia de comunicación entre madres e hijas y la falta de una adecuada educación sexual en el colegio, promueven el desconocimiento en torno a los métodos anticonceptivos y le restan importancia a la planificación familiar.

Historias que se repiten de generación en generación, de madres a hijas, y que continúan la cadena de la pobreza y la multiplican, en este documental de Viviana Quea y Claudia Romeu, quienes tratan de descubrir qué hay detrás del embarazo adolescente.

+ Título: Atraso menstrual. Director: Viviana Quea y Claudia Romeu. Género: Documental. País: Perú.

Madre antes que mujer

25 Ene

Post 174 - Madre antes que mujer

“Se nos dice que como tenemos ovarios,
haremos la sopita de fideos
o lavaremos el excusado,
y que además lo haremos por instinto”.
Marcela Lagarde.
 

“Madre solo hay una”, “El amor de una madre es incondicional”, “Primero soy madre antes que ser mujer” son sólo algunas de las frases más populares en torno a la maternidad. Y es que en la construcción del género femenino se ha establecido que las dos cosas más importantes en la vida de una mujer son ser madre y ser esposa, es decir, vivir para los otros.

Cocinar, limpiar, cuidar, planchar y lavar son tareas que a lo largo de la historia se han asumido como instintivamente femeninas, como si las mujeres lleváramos este saber en nuestros genes, y muestra de ello son los innumerables comerciales de televisión protagonizados por una mujer, madre y ama de casa, que está dedicada física, emocional y mentalmente al cuidado de sus hijos, de su esposo y de su hogar.  Envuelta en un ambiente ideal y dueña de una ternura y una paciencia infinitas, las mamás de la televisión son nuestro punto de partida para analizar el mito de la maternidad en los anuncios publicitarios.

Por un lado, padres, familiares y amigos, ante mi negativa o mi falta de entusiasmo  por convertirme en madre, han argumentado más de una razón a favor de la maternidad y una de las más repetidas es: “dejarás de ser egoísta porque tu prioridad será tu hijo”.

Este argumento sobre la maternidad, tan arraigado en el imaginario popular, forma parte de la idealización que existe acerca de este rol femenino, y un buen ejemplo de ello son los comerciales de detergente, aceite, electrodomésticos y otros productos relacionados con las tareas del hogar. Pero si lo que quieren los demás es animarme, al ver estos anuncios publicitarios que muestran ese excepcional amor maternal, el efecto es el contrario: me quedo siempre con una sensación de fastidio y horror.

Mujeres esclavizadas a las tareas domésticas, que siempre realizan con una sonrisa extasiada en el rostro; adictas a la limpieza, llenas de una satisfacción orgásmica ante la blancura perfecta de la ropa de su familia; esposas y madres que necesitan, por sobre todas las cosas, la aprobación de sus esposos y de sus hijos.

 Pero, ¿qué pasa si yo no quiero vivir para los otros?

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El mejor trabajo del mundo

Según la antropóloga mexicana Marcela Lagarde, la vida de las mujeres está regida por dos ejes fundamentales: lo materno y lo conyugal, dos funciones íntimamente relacionadas y que determinan los roles de género (madre y esposa) que ellas usualmente realizan.

Como ya explicamos en un post anterior ser madre implica no sólo tener la capacidad para reproducirse, sino también la aptitud innata para  realizar una serie de labores consideradas propias de nuestra naturaleza, gracias al supuesto instinto maternal que habita en cada una de nosotras.

Es así que el trabajo doméstico, al ser asumido como una labor para la cual las mujeres están dotadas de manera natural, pierde su valor o carece de él y no es considerado un oficio propiamente dicho. Como Lagarde afirma,  “si el trabajo doméstico lo realizo en mi casa, es amor, instinto maternal, cuidado de los hijos, entrega obligada, buena educación o feminidad. Pero si realizo ese mismo trabajo en otra casa, como una actividad pagada, inserta en el mercado de trabajo y legitimada como tal, este genera una relación social diferente que en ningún caso es parte de mi cuerpo, de los instintos o de la naturaleza”.

Irónicamente,  un reciente comercial de Procter & Gamble nos muestra que ser mamá es, por un lado, el trabajo más difícil del mundo, y por el otro, es el mejor trabajo del mundo, aunque no sea remunerado, no ofrezca vacaciones, su horario completo supere las 8 horas al día, y no sea reconocido por la sociedad como tal. Pero su cualidad de “mejor” radica en la mayor recompensa que la madre recibe: la felicidad de su hijo.

Apelando al lado emocional, este anuncio busca realzar la figura de las madres como base fundamental del desarrollo de sus hijos, pero si miramos un poco más allá no es difícil darse cuenta que ellas viven por y para sus hijos, entregando su tiempo, su esfuerzo y su dedicación para que ellos puedan lograr sus metas. ¿Pero es que acaso el único propósito de una madre es que sus hijos alcancen sus objetivos?  ¿Y dónde están las metas de ella, sus sueños? ¿Cuándo los realizará si solo se dedica a servir a sus hijos?

En otro anuncio publicitario, en este caso un afiche realizado por el aniversario de la Universidad de San Martín de Porres, se emplea una idea similar: bajo el lema “cumplimos 50 años siendo testigos de que el éxito de nuestros alumnos también es el de sus padres”, la imagen nos muestra a una madre, vestida con toga y birrete, sirviéndole café a su hijo, quien se ha quedado dormido mientras estudiaba.

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Este es otro ejemplo de cómo en el mundo patriarcal en el que vivimos, ser madre significa que la mujer deja de ser un sujeto para convertirse en un objeto al servicio de otros, sus hijos.  Ella es solo una proyección de su hijo, los logros de él son los suyos, ella no necesita tener metas ni sueños propios, ¿para qué? Si tiene un hijo que anhela, sueña, actúa y realiza sus metas personales: él es un sujeto pleno capaz de realizarse, ante la mirada orgullosa de una madre satisfecha.

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Nada como el amor de mamá

En los comerciales de televisión el estereotipo de mamá es llevado al extremo: usualmente se trata de una mujer joven, atractiva, vestida impecablemente a pesar de dedicarse a la limpieza constante de su hogar. Siempre sonriente, amable y cariñosa, su mayor dilema es cómo lidiar con las tareas de la casa y el cuidado de sus hijos. Por eso, productos como este suavizante para ropa, le dan lo que ella necesita.

También es común que el amor maternal sea comparado con que tan bien realiza la mamá tal o cual tarea doméstica: mientras más blanca quede la ropa, más le demuestra ella a sus hijos que los quiere, porque ella “lava con potente cariño”.

En algunos casos, esta representación es idealizada a través del empleo de frases en las que la labor de cocinar y servir la mesa es disfrazada bajo expresiones como “llevar la felicidad a la mesa”, o el aprendizaje y esfuerzo al cocinar no requiere de trabajo alguno, es el amor el que la guía hasta el sabor perfecto.

En este otro comercial podemos encontrar nuevamente esta idealización de la mamá como una persona servicial, cuyo único interés es hacer feliz a su familia. “Mi mamá puede hacerlo todo”, dice el niño del anuncio, sí, puede hacer todo para los demás y hasta le queda tiempo para crear versos sin mucho esfuerzo como este: “en la cocina y en la mesa, siempre La Danesa”.

+ Identidad de género. Marcela Lagarde. Curso ofrecido en Managua (Nicaragua), 1992.

(*) Este post fue escrito por Nina Nin y Ren Murasaki.

«La verdad»

12 Oct

Pintura de Oswaldo Guayasamín

Has despertado con la frase cincelándote la cabeza: «Tú eres primero». Ayer pasaste la tarde en la peluquería, buscando una dosis de oxígeno contra tu asfixiante rutina, y regresaste a casa con la vieja herida escociendo nuevamente. Anoche apenas te ardía; hoy te sangra mientras recuerdas la escena. La peinadora te recomendó el tinte más caro y tu vecina de asiento se sorprendió al escuchar que no pretendías  engreírte un  poco. «Tú eres primero, hijita, date un gusto». Sólo un amable roce sobre la zona afectada y los pensamientos destructivos ya pugnan por intervenir dentro de ti. Otra vez, caminas al filo del  peligroso abismo. ¿Hace cuánto tiempo que no piensas en ti, Úrsula?

¿Quieres más?

María no fue virgen

5 Oct

Alabada sea María, la santa madre soltera.