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Casa de muñecas

6 Jun

Post 680 - Casa de muñecas

Casa de muñecas de Henrik Ibsen describe la situación familiar en la que se encuentra Nora Helmer y de la cual intenta salir: un hombre está buscando chantajearla por un préstamo que ella pidió en secreto años atrás, por lo que Nora debe ocultar esto a a Torvald, su marido, a toda costa .

Cuando el problema sale a la luz, ella descubre que su esposo, en el fondo, no la considera más que un objeto de su propiedad, teniendo como consecuencia un desenlace inesperado que supone un giro radical de la trama al final de la obra.

Los monólogos de la vagina

27 Ene

Post 636 - Monólogos de la vagina

¿Qué tienen en común Susan Sarandon, Whoopi Goldberg, Melanie Griffith y Winona Ryder? Todas ellas, además de otras reconocidas actrices, han subido al escenario a interpretar Monólogos de la vagina. Esta obra, que en 2001 fue elegida en Estados Unidos para abanderar la lucha contra los malos tratos a mujeres, es el resultado de las entrevistas que Eve Ensler realizó a más de doscientas mujeres para escribir sobre su obra teatral del mismo título.

“Estaba preocupada por las vaginas. Me preocupaba lo que pensamos sobre la vagina, y aún más que no pensáramos sobre ellas. Así que hablé con más de doscientas mujeres, hablé con mujeres mayores, jóvenes, casadas, solteras, lesbianas, profesoras universitarias, actrices, ejecutivas, prostitutas, norteamericanas, afroamericanas, asiáticas, hispanas, blancas y judías. Al principio se sentían cohibidas. Pero una vez que se animaban, ya no había forma de pararlas”.

Eve Ensler es autora teatral y guionista; esta obra tuvo un gran éxito en Off-Broadway y se ha representado en todo Estados Unidos, así como en Jerusalén, Zagreb, Londres, Madrid y Barcelona. En todas partes donde se ha representado ha cosechado un enorme éxito de público.

Como Romeo y Julieta

22 Abr

Post 516 - Como Romeo y Julieta

El amor romántico es peligroso, perjudica seriamente tu salud física, mental y emocional y pone en riesgo tu vida. Es hora de construir nuevas historias amorosas, diferentes a las de Romeo y Julieta, en las que amar a alguien no signifique morir por él.

 

Sólo ellas en el escenario

16 Ene

En el año 1603, en el lejano Japón, la sacerdotisa Izumo no Okuni comenzó a realizar un nuevo estilo de danza dramática a orillas del río, marcando así la pauta para la creación de lo que se conocería como teatro Kabuki. Éste se popularizó con rapidez y comenzaron a surgir muchos grupos, todos compuestos por mujeres expertas en este arte que interpretaban tanto roles masculinos como femeninos.

Sin embargo, en el año 1629, el shogun Tokugawa Iemitsu prohibió que las mujeres participaran del teatro Kabuki para combatir la prostitución, debido a que gran parte de ellas se dedicaban a ofrecer servicios sexuales fuera de escena. Aunque la intención inicial era destruir esta forma de arte, su popularidad ya se había extendido, es por ello que desde esta fecha el elenco para las obras del teatro Kabuki está compuesto únicamente por hombres.

Casi tres siglos después, en el año 1914, Ichizo Kobayasahi, dueño de una importante compañía de ferrocarriles, funda el Takarazuka Revue -y más adelante, la escuela de música adjunta a ésta -modo de atracción para los turistas. Contraponiéndose al tradicional teatro Kabuki, Ichizo decide fundar esta compañía musical compuesta solo por mujeres.

Cada año la Escuela de Música Takarazuka acoge exclusivamente a jovencitas de 15 a 18 años y las entrena rigurosamente para que brillen en el escenario. Durante dos años se les instruye en diversos tipos de danza y demás artes escénicas. Al finalizar sus estudios se les asigna a una de las cinco compañías según sus habilidades (Flor, Luna, Nieve, Estrella y Cosmos).

Con trajes coloridos, maquillaje extravagante y bailes al más puro estilo de Hollywood, el Takarazuka Revue ha logrado capturar el corazón de muchas personas, mayoritariamente mujeres, tanto en su país natal como alrededor del mundo.

Cría hijas y te sacarán los ojos

4 Mar

 

Sobre el escenario tres mujeres nos cuentan sus vidas, pero al hacerlo se narran a sí mismas; retroceden en el tiempo y recogen las memorias familiares más íntimas de abuelas, madres e hijas para reírse de la maternidad y otros males en Criadero, instrucciones para (NO) crecer, obra teatral escrita y dirigida por Mariana de Althaus.

Desde las inolvidables historias de las mujeres que las antecedieron, como sus abuelas; pasando por las aventuras prenatales que vivieron en el vientre de sus madres hasta el instante en que ellas mismas se convirtieron en mamás; Alejandra Guerra, Lita Baluarte y Sandra Requena nos envuelven en divertidos y conmovedores testimonios cotidianos, en un intento de desmitificar la maternidad a través de la mejor arma terapéutica: la risa.

 

A medida que avanza el llamado reloj biológico femenino, es cada vez más común escuchar la odiosa pregunta: “¿Y cuándo vas a tener hijos?, que ante la negativa o duda se convierte en “¿Por qué no quieres tener hijos?”; que a su vez,  frente a la explicación breve y firme de mis motivos personales (que con el paso del tiempo van multiplicándose velozmente) para no embarazarme, se transforma en una sentencia del tipo: “Pero una familia no está completa sin un hijo” o peor aún, la clásica frase “Una mujer sólo se siente completamente realizada cuando es madre”.

Lo cierto es que, a diferencia de, probablemente, la mayoría de mujeres (y hombres) que conozco, nunca he visto la maternidad como una experiencia de realización personal, sino más bien como una carga (física y emocional), muchas veces, innecesaria. Después de haber ayudado, desde pequeña, en el cuidado de mis tres hermanos menores, creo que tengo razones de sobra para pensar que criar hijos es una de las cosas más difíciles que existe. Y que por supuesto, casi nunca es un jardín de rosas sino más bien un camino lleno de espinas. Por eso mismo es que más que una obligación social, creo que convertirse en madre debería ser una elección muy bien pensada. Quizá esta perspectiva nada idealista acerca de tener hijos fue uno de los motivos personales que hicieron que me gustara Criadero, una obra de teatro en la que tres mujeres jóvenes abordan el lado oscuro de la maternidad, como malas buenas madres que son.

 

Tres tristes malcriadas se ríen de sí mismas

Criadero es un drama de la vida real o un biodrama salpicado de leche materna, como dice parte de la reseña de la obra. A través del teatro testimonial, y a manera de los populares e innumerables reality shows que existen hoy en día; Guerra, Baluarte y Requena cuentan, en primera persona, sus historias como mujeres, hijas y mamás, ahondando en el tema de la crianza y sin miedo a hablar de sus miedos maternos. Haciendo uso de diversos materiales para reafirmar la validez de sus relatos personales, como fotos familiares de sus abuelas y madres, y audios o videos caseros de sus hijos,  la puesta en escena convierte al público en testigo cercano de la niñez pasada y la maternidad (siempre) presente de las tres actrices.

En una hora y media vemos cómo estas mujeres se mueven sobre la delgada línea de la ficción y la realidad en un monólogo fascinante y perturbador. Ellas se transforman en niñas y luego en mujeres otra vez, para contarnos sus embarazos (planificados o inesperados), sus dramas infantiles,  su soledad en pareja, la relación (buena, mala o regular) con sus madres y con sus hijos, pero sobre todo, lo difícil que es ser mamá.

Sobre el escenario, en vez de llorar ellas bailan y se ríen de sus propios dramas: el dolor del parto, el estrés de cada día que provoca la crianza de sus hijos, la tristeza o frustración que a veces ocultan ante ellos, el intento de asumir la maternidad de una manera diferente a la que vivieron ellas como hijas, y la destrucción del mito de la mujer maravilla postmoderna que lo puede todo: ser una buena madre, una exitosa profesional y una escultural belleza… y no morir (de aburrimiento, angustia o ansiedad) en el intento.

*Después de haber sido estrenada originalmente el 17 de setiembre de 2011, esta obra fue re estrenada el 9 de noviembre de ese año y ha vuelto a ser puesta en escena en una breve temporada que va desde el 16 de febrero hasta el 5 de marzo.

 + Criadero, instrucciones para (NO) crecer. Escrita y dirigida por Mariana de Althaus. Actúan: Alejandra Guerra, Lita Baluarte y Sandra Requena. Teatro del Centro Cultural PUCP (Av. Camino Real 1075, San Isidro). De jueves a domingo: entrada general S/. 25, estudiantes S/.15 y estudiantes PUCP S/. 10. Lunes populares: entrada general S/. 20. Venta de entradas: Teleticket y taquilla del teatro.

Húmedos secretos bajo el corset

17 Oct

Si quieres reírte del orgasmo y la masturbación anda a ver En la otra habitación.

Los vibradores me persiguen. Desde hace unos meses atrás no puedo dejar de hablar de ellos así que aprovecho cualquier momento para convertirlos en el tema de conversación y hablo de sus tamaños, colores, y sobre todo de cómo fueron inventados.

Mi vibrante obsesión se inició cuando leí este artículo y descubrí sorprendida que el vibrador no había sido creado después de la revolución sexual de los años 50, como yo creía, sino más de medio siglo antes.

 Manos a la obra

Durante las últimas décadas del siglo XIX, en plena era victoriana, una gran cantidad de mujeres sufría de histeria, una enfermedad  que se creía era producida por la congestión de fluidos en el útero.

Desmayos, insomnio, irritabilidad y pérdida de apetito eran algunos de los síntomas de este mal, cuyo tratamiento consistía en una serie de masajes manuales en la vagina, realizados con el único objetivo de provocar una reacción intensa llamada paroxismo, a través de la cual se liberaban los líquidos uterinos.

En esa época de rigidez moral y puritanismo social, los médicos empleaban el masaje manual (y posteriormente el vibrador) como parte de tratamientos terapéuticos que no tenían nada que ver con lo erótico.

Encerradas en sus estrechos corsets, las mujeres de ese entonces no conocían sus cuerpos y menos aún sus deseos sexuales, por eso eran incapaces de imaginar que el masaje manual era en realidad una masturbación, que el paroxismo era un orgasmo y que el fluido posterior a éste era la famosa eyaculación femenina.

Un milagroso aparato llamado vibrador

En la otra habitación se escuchan ruidos extraños: gemidos de mujeres que se prolongan durante minutos que parecen interminables. Al otro lado de la puerta, Catherine Givings trata de descifrar qué es lo que sucede dentro del consultorio de su esposo y porqué sus pacientes gritan de esa manera.

El Dr. Givings es un respetado médico de la alta sociedad victoriana de Nueva York y acaba de inventar un milagroso aparato que revolucionará el tratamiento contra la histeria: el vibrador.

Ese es el punto inicial de En la otra habitación de Sarah Ruhl, una excitante y electrizante comedia teatral acerca del matrimonio y el sexo, en una época en donde la intimidad era tan fría como el metal con el que estaba hecho el vibrador y la sexualidad de la mujer era un territorio desconocido.

Cuando salí del teatro lo primero que pensé es que acababa de ver una comedia erótica del siglo XIX. El humor fresco e inteligente de Ruhl fue capaz de crear una imagen que nunca olvidaré: la manera cómo los gemidos de placer de las actrices, durante los sucesivos masajes eléctricos, se confundían con las risas del público.

Quizás éramos nosotros los que habíamos sido sometidos a un tratamiento contra los prejuicios que, ahora más de un siglo después de la creación del vibrador, siguen reprimiendo nuestros  más profundos deseos sexuales.

+ En la otra habitación (o la obra del vibrador), de Sarah Ruhl. Dirigida por David Carrillo. Actúan: Vanessa Saba, Leonardo Torres Vilar, Norma Martínez. Teatro Larco (Av. Larco 1036, Miraflores). De jueves a domingo: Entrada general: S/.40.00, estudiantes: S/. 20.00. Lunes populares: Entrada general: S/. 30.00, estudiantes: S/. 15.00. Venta de entradas: Teleticket y boletería del teatro.