Tag Archives: violencia de género

Ni se te agranda ni se te achica

10 Ago

Si estás buscando un método para agrandar tu pene, golpear a tu pareja no te servirá de nada.

Y si tienes miedo que tu falo se achique por lavar los platos, no tienes nada de qué preocuparte.

Ni difícil ni fácil

9 Jul

¿Qué parte de “no” no entiendes?

«Padre»

15 Jun

Holding Virginia (Sally Mann, 1989)

 

de VOS

aprendí
el miedo el temor el pánico

de VOS

aprendí
a llorar a sufrir
a comerme los mocos
a mearme en la cama
a cagarme encima

aprendí
el submarino húmedo
la ducha helada

vestida de los pelos

NENA TERRIBLE
NENA COCHINA
¿PARA QUÉ HABRÁS NACIDO?
¿QUÉ TENÍAMOS QUE HACER?

No supieron

aprendí
de VOS

a pegar a odiar a violar a humillar

aprendí
todo lo que (no) quisiste enseñarme

 

Leonor Silvestri

(Argentina, 1976)

El problema

16 Abr

¿Quieres saber cuál es el problema?

Cuando la Bella se enamora de la Bestia

14 Feb

Bella es una humilde, hermosa y amable joven que, con tal de proteger la vida de su padre, sacrifica su libertad y sus sueños al convertirse en prisionera de la horrible, violenta y dominante Bestia. Pero la magia de Disney no tarda en convertir esta terrible historia en un cuento de hadas en el que ella, al parecer presa del síndrome de Estocolmo, se enamora de él.

Con el cine me pasa lo mismo que con la literatura: cuando vuelvo a ver una película o a leer un libro después de varios años encuentro cosas que antes ni siquiera había intuido que estaban ahí. Ahora que he vuelto a ver La Bella y la Bestia de Disney me ha pasado exactamente eso.

Hace más de dos décadas atrás mis ingenuos ojos de niña de 8 años sólo encontraron en esa historia la conocida moraleja que dice que la belleza está en el interior, pero ahora mi mirada de mujer al borde de los 30 años sólo encuentra algo inquietante que se repite a lo largo de toda la película: la violencia de género.

La belleza está en el interior

La Bella y la Bestia, al igual que otros cuentos de hadas tradicionales de Europa, posee muchas versiones, pero el filme de Disney se basa en una de las más difundidas, escrita por la francesa Jeanne-Marie Leprince de Beaumont en 1757.

Esta historia, aunque presenta ciertas variaciones, mantiene los elementos esenciales del cuento original: Bella es una joven de origen humilde y de espíritu soñador -que vive con Maurice, su padre, en un pequeño pueblo – y cuyos atributos más destacables son la gran belleza que posee y su gusto por la lectura.

Cierta noche, tras encontrarse perdido en medio del bosque, Maurice se refugia en un enorme castillo que parece estar abandonado.  Sin embargo, al entrar descubre que allí vive la Bestia, un horrible ser que de inmediato lo recluye en una celda. Bella no tarda en ir en busca de su padre y, al verlo encerrado en los calabozos del castillo, decide ofrecer su vida a cambio de la de él. Es así que ella se convierte en prisionera de la Bestia, que en realidad es un joven y apuesto príncipe, víctima de la maldición de una hechicera, que lo castigó por ser una persona egoísta y cruel.

La única manera de romper el hechizo es que el príncipe ame a alguien y que su amor sea correspondido, antes de que cumpla 21 años. ¿Pero quién podría amar a un ser tan monstruoso como él? ¿Quién podría ver que la belleza de la Bestia está en su interior? Pues nada más y nada menos que Bella, quien ha llegado justo a tiempo para convertirse en la salvación de la Bestia, y de paso para enseñarnos que el amor se forja en base a jaloneos, gritos, órdenes, amenazas y demás ejemplos de violencia verbal, física y psicológica.

La violencia está en el exterior

Sí, Disney nos vendió bien este cuento: La Bella y la Bestia era un ejemplo de que  la belleza está en el interior y -siendo niños-  creímos que esa era la gran moraleja oculta detrás de la película. Pero lo cierto es que no estábamos preparados para ver la violencia de género explícita que compone la base del argumento de esta supuesta historia de amor dirigida al público infantil. Ahora ya más grandes, podemos ver más allá de lo evidente, y encontrar escenas que se acercan más a las de un caso de abuso doméstico o de secuestro que a las de un cuento de hadas con final feliz.

Para comenzar, Bella es la representación de la mujer buena y sacrificada que siempre piensa en los demás antes que en ella misma: salva a su padre ofreciendo su propia libertad a cambio y luego, en un intento fallido por escapar del castillo, cura las heridas de la Bestia a pesar de los maltratos que ha sufrido por parte de este. Es decir, pierde la única oportunidad que tenía de huir para volver al encierro al que él la ha confinado. Es así que poco a poco, guiada por su irremediable bondad y su ilimitada paciencia, ella es capaz de ver en su captor la amabilidad y la generosidad que se esconden detrás de un ser malo y ruin, tal como lo expresa en esta canción:

¿Acaso Bella no es el ejemplo de muchas mujeres que creen que su amor es capaz de transformar a un ser brutal y agresivo, como sus parejas, en un ser bondadoso que aprende a amar?  Ella salva a la Bestia de la muerte, pidiéndole a gritos que no la abandone en un acto que parece guiado más por la necesidad de sentirse protegida –por la costumbre de ser maltratada o por el miedo a estar sola– que por amor.

Luego tenemos a la contraparte de esta historia: la Bestia, un ser iracundo y prepotente, cuya monstruosidad no se encuentra solo en su apariencia sino en su interior. ¿Cuál es la supuesta belleza que Bella tiene que encontrar en él si lo único que recibe de su captor –al menos durante la primera parte de la película- son agresiones de todo tipo, desde gritos hasta jaloneos y amenazas?

La Bestia es una representación acertada del hombre que, víctima de algún sufrimiento –en este caso una maldición- descarga su ira contra los demás -en especial contra su prisionera- y no se hace responsable por las consecuencias de su mal genio. Se supone que el público infantil debe sentir compasión y hasta simpatía por él. Porque después de todo, es un pobre príncipe convertido en monstruo, aislado del mundo y con graves problemas psicológicos.

La Bella y la Bestia no es más que una justificación de la violencia de género, tanto por parte del que la ejerce como de quien la sufre. Mientras el personaje masculino transforma su tristeza en una furia descontrolada, el carácter del personaje femenino raya en los extremos de la tolerancia y la devoción.

* Y si todavía no crees que La Bella y la Bestia es un ejemplo de violencia contra la mujer, después de escuchar esta canción de Porta -un rapero español que se inspiró en este cuento de hadas para contarnos una terrible historia de abuso y maltrato– prepárate para decirle adiós a una de las películas que marcaron tu niñez.

Aquí está la letra de la canción, que por cierto vale la pena leer.

+ Título: La Bella y la Bestia (Beauty and the Beast). Directores: Gary Trousdale y Kirk Wise. Guión: Linda Woolverton. Género: Animación/Infantil  País: Estados Unidos.  Año: 1991.